Ryder Owens y Jacob King follan a pelo con Justin DaJock, su atractivo y experimentado tutor | Next Door Studios & ASG Max
Fucking Our Tutor
El cabronazo de Jacob King no le había dicho que el tutor Justin estaba tan jodidamente buenorro. Ryder Owens decidió escribir a su amigo para contárselo. Entre los dos, confirmaron que estaba para comérselo y Jacob dio un consejo a Ryder, que no le mirara a los ojos demasiado tiempo, porque esa podría ser su perdición. Pero como para darle a Ryder algún consejo que lo apartara del pecado, cuando se tiraba el puto día pensando en rabos, culos y tios guapos.
Cada vez que se ponían a estudiar, siempre acababan follando y ese día con el tutor de por medio no creía que fuera distinto, si acaso más emocionante. La verdad es que les sorprendió la facilidad con la que el tutor accedió a hacer cosas de chicos, más interesantes que estudiar. Ryder miró a Jacob, entre los dos se dieron la señal, Ryder se encargó de cerrar el libro que Justin tenía en el regazo y le echó mano al paquete. Tras su cara de sorpresa inicial, se levantó y atrajo a los chicos hacia él abrazándolos, comenzando a intimar.
La devoción que Jacob y Ryder sentían por el profesor no se hizo esperar. Estaban deseando probar sus labios, susurrarle guarradas al oído. Se lo camelaron bien y Justin se dejó hacer. Ryder echó mano al paquete en el momento apropiado, cuando a Justin ya se le había puesto bien dura y se le marcaba la forma de la pirula por debajo de los pantalones, apuntando hacia la parte baja del forro del bolsillo.
Sin camiseta ganaba todavía más. Menudo cuerpazo, qué hombros, qué torso tan varonil y musculado, con pelillos. Justin tampoco se quedó con las manos quietas, hizo quitarse las camisetas a esos dos y luego plantó una mano a cada lado, en los paquetes de los chicos, descubriendo que estaban tan cachondos como él y que ahí abajo había buen material.
Con calma pero nervioso y con muchas expectativas, entre Ryder y Jacob se encargaron de desabrochar el botón de los vaqueros y bajar la cremallera para descubrir el rabo del tutor. Lo tenía largo y descapullado, bien tieso. Le empujaron para que se sentara en el sofá y, mientras Ryder se quedaba al lado del profesor para seguir probando sus labios, Jacob le jaló la polla.
Ryder sabía que Jacob la chupaba muy bien, de hecho lo experimentaba cada vez que se ponían a estudiar, o más bien cada vez que pretendían ponerse a estudiar, porque nunca lo conseguían. Se le hacía raro que no fuera su polla la que estuviera entre esos labios, pero que tuviera otra le daba un morbo que lo ponía cachondón. Ryder se bajó los pantalones. La tenía más larga que su tutor y este no tardó en darse cuenta. En cuanto vio ese pirulón largo y bonito, con ese par de cojones, le echó mano y s elo masturbó.
Con la mano de Justin dirigiendo la banda, a Ryder no le quedó otra que abrirse de piernas y disfrutar de cómo le dirigía la batuta. Ryder hizo un gesto a Jacob para decirle que también se los bajara. Para ser tan bajito y menudo, tenía una polla descomunal el colega, bien gruesa. Justin se quedó alucinado, mirando su pene, luego mirando los de sus estudiantes, los tres tan diferentes.
Entre Jacob y Ryder se inclinaron hacia la entrepierna del profersor y le comieron la polla a dos bocas. Uno le mamaba la pirula, el otro le pegaba un bocado a la base del pollote o le comía los huevos. Había algo excitante en mirar a otro tio a los ojos y besarle con una polla dura entre medias alzándose entre los dos, compartiendo babas y mamada.
La primera polla que se llevó Justin a la boca fue la de Jacob. El tutor se inclinó hacia su derecha en el sofá y Ryder hizo lo mismo chupando el rabo del profe. Los tres en el sofá, dedicados a comer rabos. Ryder miraba a Justin, le encantaba su cara guapísima y atractiva y más ahora que le veía en esa situación tan comprometida, comiéndose un buen rabo. Le encantaba.
Era alucinante cómo en la cama, haciéndolo entre hombres, no había edad ni roles. Indudablemente seguía estando el morbo de que fuera mayor que ellos, más experimentado, su tutor, pero ahí estaba, igual que ellos, deseando comer pollas, tan comprometido con la causa que se las metía hasta el fondo y se le escapaba una arcada. Abría la boca, se tragaba el ciruelo con una facilidad sorprendente y cada vez le ponía más empeño. Era un cerdaco como ellos.
La necesidad de meterla por un agujero apremiaba. Mientras Ryder esperaba a que el tutor se decidiera por el rol que quería tomar en ese trío, se puso de rodillas detrás de Jacob, que en ese momento estaba chupando la polla al profe y s ela metió sin condón. Ese agujero ya se lo conocía y era siempre tan apetecible que dejaba a Ryder con la mente nublada. La forma en la que su pene entraba y salía de ese culito respingón era la leche.
Uno no podía apartar la vista y por supuesto Justin tampoco, que sonrió al ver la follada, con ese culo bien penetrado a pelo. Un dándole a Jacob rabo por detrás y el otro por delante, Ryder y Justin levantaron los brazos y chocaron las manos. Ryder jamás habría imaginado verse en esa situación con su profesor, como si fueran amiguis, chocando esos cinco por hacer un sandwich entre rabos a un tio.
La idea de compartir el culo de Jacob se le antojó extraña, pero antes o después tendría que hacerlo. Salió del interior de Jacob y cedió su puesto al profesor, que empujó su polla desnuda hacia el interior del chaval, viendo cómo su rabo desaparecía dentro de ese ojete tragón. Qué bueno cuando Justin dejó caer el peso de su cuerpo sobre la espalda de Jacob y este miró hacia atrás encontrándose con su cara, con el aliento excitado que salía de la boca del tutor follándoselo. Ryder le metió la polla por la boca a Jacob. El cabrón gemía con ella dentro. Justin observó la mamada a un palmo de distancia y, en cuanto la dejó escapar de su boca, la recogió para que la saborearan entre los dos.
Era la primera vez que los labios del profesor le rozaban la polla. Ryder gimió de gusto al sentirlos, al ver ese bigotito del profe rozando su miembro. Qué rico. De repente todo le pareció posible. Ryder no era de los que abrían el culo a cualquiera, pero con el tutor le pareció conveniente y de recibo. Le apetecía abrir su puerta a un tio así de guapo y cachas.
Se tumbó en el sofá y se abrió de piernas delante de él, esperando a ver cómo reaccionaba y qué le hacía. Justin no dejó de mirarle la raja del culo, preciosa y peludita. Lo atrajo hacia él recostándolo un poco más sobre el sofá y abriéndole más de piernas y, después de escupirle en el ojete con un tiro certero, metió los morros en la raja de su hermoso culo.
A ver, Ryder no podía engañar a nadie, sabía que estaba bueno porque el espejo se lo decía cada vez que se miraba en él y también sabía lo mucho que suspiraba medio instituto por su culazo, por eso no dudó ni un solo instante en que Justin también sabría apreciar un pandero así de guapo. El tutor hizo algo más que comerle el ojal, se interesó por las pelotas de Ryder y, después de meneárselas para ver cómo se movían, las succionó con la boca. Cojón dentro, cojón fuera mojadito. Ryder echó una ojeada mirando hacia abajo, viendo cómo se lo hacía. Qué puto cerdo.
También vio cómo después de eso Justin se ponía de rodillas, enderezando la polla en dirección a su culo. Iba a suceder, el profe iba a meterle todo el rabo a pelo. Con una mezcla entre deseo y miedo, Ryder acabó abriéndose de piernas. Sintió el cipote duro y caliente de Justin posándose en su ojete, taponándoselo, luego toda su polla como un rio de lava ardiente, desgarrándole el ano.
No estaba acostumbrado a que se lo follaran, a que lo abrieran de piernas, a dejar que otro tio llevara la iniciativa, pero esa pasividad le terminó gustando. Su cuerpo meciéndose sobre el sofá, adelante y atrás, al ritmo que Justin quería. Jacob sosteniendo la espalda de Ryder sobre sus muslos, haciendo que sus piernas permanecieran abiertas para que Justin lo tuviera fácil.
Un flip-fuck era lo que más le apetecía a Ryder en ese momento. No tuvo ni que proponerlo. En cuanto Justin aflojó dentro de su culo, fue él el que pidió rabo. Ryder sólo tuvo que sentarse de nuevo en el sofá y esperar. Justin le dio la espalda e hizo una sentadilla sobre sus piernas, clavándose toda la polla. Ryder no sabía si podría aguantar aquello. Veía el culazo del profesor rebotando sobre su entrepierna, tragándose su larga polla, podía sentir el rabo de Justin golpeando sus cojones cada vez que saltaba, una paliza que sabía a gloria.
Cómo saltaba, cada vez más rápido y con más ganas, excitado por el tamaño y la forma de la polla de Ryder que tanto le estaba gustando. Sólo faltó Jacob por penetrar culo, cosa que no iba a suceder. Tras la follada de Ryder a Justin, se quedaron los tres en el sofá pajeándose, mirándose las caras y las trancas duras a punto de nieve. Jacob se ofreció. Hubiera sido un desperdicio que cada uno se corriera encima de sí mismo cuando podían hacerlo encima de otro marcando territorio como los osos, como los perros.
Fue teniendo delante de él a Justin cuando Ryder recordó la spalabras de Jacob: «No le mires demasiado tiempo a los ojos«. Y Ryder tuvo que hacerlo justo en el momento en que Justin estaba a punto de correrse. Qué ojazos azules, preciosos. Justin hizo una mueca de sufrimiento, se apoyó sobre su rodilla izquierda, adelantando el cuerpo, apuntando hacia la cara de Jacob y le bañó los morros con un buen chorrazo, toda la leche resbalando por la carita, por su bigote.
Ryder siguió meneándosela, apreciando con los ojos la escena que estaba viendo ante sus ojos. Nada le gustaba más que ver la cara de un tio bien lefada. Eso le apañaba una buena paja. Sintió el gusto viniendo hacia él. Sus piernas se quedaron sin fuerzas y aflojó, soltando una lluvia de esperma sobre la cara y el pelo de su amigo, lanzándola hacia el respaldo del sofá. Toma leche, que no parara. Un par de minutos y puede que ya estuvieran preparados para estudiar, al menos un cuarto de hora sin pensar en sexo.
VER A JUSTIN, RYDER OWENS Y JACOB KING EN NEXTDOORSTUDIOS.COM
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