Jake Preston y Oliver Marks hacen trío con Carter Collins turnándose pata meterle a pelo | MEN
Soledad Part 1
Algo estaba cambiando en la relación entre Jake Preston y su novio Oliver Marks desde que conocieron a Carter Collins. No era nada fehaciente, sino una sensación extraña que nacía de pequeños e imperceptibles detalles. Las ganas de Oli por ver a Carter, la sonrisa que se le dibujaba en la cara cada vez que se encontraban, al ir a dormir, cuando Jake le daba un beso de buenas noches a su chico y le veía un rostro radiante y feliz. Siendo sinceros, antes de conocer a Carter, las cosas no eran así.
Entonces llegó el día en que Oliver le confesó. Carter acababa de entrar por la puerta, como todos los días, solo que ese fue diferente. Se miraron entre los dos como si ambos supieran que a Jake le iban a contar todo. Oliuver se acercó a Jake, le acarició la mejilla con la mano y le dijo que le quería mucho, que por nada del mundo quería perderlo, pero que también estaba empezando a encariñarse con Carter y que la única salida a esa relación era romper si así lo deseaba o estar los tres juntos.
La decisión de Jake no fue instantánea, tenía que pensarlo. ¿Renunciar a uno de los chicos más especiales que había conocido, con su carita guapa, su pelo rubio, su precioso culazo y su tremenda pollaca? No era una opción. Mientras Carter y Oli comían unos snacks viendo la tele en el sofá y riéndose con cualquier cosa que salía por sus bocas, Jake salió a tomar aire al balcón. Por una parte sentía celos, pero por otra imaginaba cómo sería esa relación convertida en un trío. Carter estaba buenísimo, con esos ojazos. Si Oli se había enrollado con un chico así, seguro que también estaba bien dotado. Se imaginó a los tres en la cama, con más opciones y ciertamente se le empalmó. Puede que en el terreno sentimental sintiera todavía esos celos, pero en el sexual, no se le iba a dar nada mal compartir, o eso creía.
Se dirigió al salón y les comentó su decisión, un sí. De nuevo Oli y Carter se miraron y sonrieron. Joder, no tardaron ni dos segundos en darse el lote frente a Jake, que puede que estuviera arrrepintiéndose. Se comieron las bocas y se sobaron por encima todavía vestidos. Vaya que sí se deseaban y estaban deseando hacerlo. Se dirigieron a la habitación. Jake les siguió sintiéndose un invitado en su propia casa. Sea como fuera, ver a los dos intimando ahora en la cama, siguió poniéndosela bien dura. Apoyado con el culete en el mueble, se bajó los vaqueros, la cola larga y morcillona salió rebotando de su prisión haciendo aspavientos, se la agarró y se masturbó mirando cómo se lo hacían.
Fue tan raro como excitante ver cómo su chico se dejaba besar y acariciar por otro hombre, cómo se tumbaba en la cama, se bajaba los calzones con la polla bien dura y Carter, mirándole a los ojos, se la atrapaba con la mano y se la mamaba. Era la primera vez que Jake veía a otro tio chuparsela a su novio. Carter no paraba de mirarle a la cara, con sus ojazos azules y su sonrisa radiante. El cabrón estaba buenísimo con esa barbita de varios días, buen torso, hombros redondeados con una cadenita de plata al cuello que destacaba su musculatura.
Acababa de coger la tranca larga y gorda de Oliver que apenas le cabía en la boca, había abierto la boca, y se estaba dando hostiazos con el pollón en toda la lengua. El soniquete de la gorda bien pesada chocando contra esa superficie húmeda se dejó escuchar por toda la habitación. Jake tenía dos opciones, quedarse mirando o hacer valer ese recién formado trío, así que se decidió por lo segundo. Quería chuparle la verga a su novio, que le hiciera saber que todavía le gustaba cómo se lo hacía.
Apartó a Carter de la polla de su chico y se comió el rabo con todas las babas del otro encima. Carter cambió la polla por la boca de Oliver, que había sido hasta ahora el primer y único chico con el que Jake había estado. Ningún otro le había comido el rabo, pero Jake estaba decidido a aceptar aquella propuesta como una forma de explorar nuevos caminos. Mientras se ponía en pie, pasó la mano por el cuello de Carter, invitándole a chupársela.
Tenía buena boca el cabrón y se la comió como un calipo, succionando fuerte para sacarle el jugo y dándole una buena mamada de tornillo. La cosa iba fluyendo de forma natural en la camita. Jake y Carter se tumbaron en la cama atravesados de lado a lado, con las piernas colgando de lo lados del colchón. Oliver se puso en cuclillas mirando a los dos, les agarró las pollas, cada una con una mano, masturbando a uno y comiéndosela al otro, cambiando cada pocos segundos.
Loa celos iniciales seguían estando ahí, mezclados con una sensación de nuevas experiencias demasiado agradables. Todo eso dio paso a un sentimiento de intentar tener el control. Oliver le estaba trabajando el culo a Carter para follárselo cuando Jake le apartó de un empujón, soltó un buen gapo directo a la raja del tercero en discordia, un segundo directo a la polla, la colocó mirando hacia el agujero y la hundió sin condón dentro de ese culito redondo y blanco.
Seguro que esa no se la esperaban. Si se pensaban que Jakje se iba a quedar mirando rabo en mano pajeándose mientras ellos lo hacían todo, Jake les demostró que estaba ahí para dar el que más. Esa valentía tuvo su recompensa. Oliver se sentó sobre la espalda de Carter, con todo el pollón grande, duro y caliente reposando sobre ella. Lo hizo mirando en dirección a Jake, que en ese momento estaba sirviendo rabo a un culo que se lo tragaba todo. Oliver agarró a Jake de las caderas y le impulsó hacia adelante y hacia atrás marcando el ritmo de la follada. De la tremenda empotrada, el rabo de Oliver saltaba y rebotaba sobre la espalda de Carter.
Mirar hacia abajo fue una auténtica locura insana. Jake penetrando a fondo, la visión de ese culazo impresionante, redondo y banquito todo penetrado, el rabo a punto de reventar bien largo y grueso de Oliver saltando sobre sus pelotas y la espalda de Carter. Dos pedazo de pollas y un culo para ellos. Jake miró a Oli a los ojos. Era la primera vez que lo hacía y no se lo estaba follando. El morbazo fue increíble.
Tumbaron a Carter de lado en la cama. Oliver le hizo la cucharita empotrando con fuerza con su precioso culazo y Jake se encargó de callarle la boca a Carter dándole de comer rabo. Justo al lado de la cama había un espejo. Jake jamás se cansaba de ver el tierno, redondo y follable culo de su chico, un espectáculo irresistible. El culo más bonito que había visto en su vida. Su simple visión siempre le hacía trempar, no fallaba.
Le abrieron de piernas y Jake tomó el relevo dándole a pelo, con Oliver detrás de él acariciándole, besándole, animándole a seguir reventando al nuevo de la forma en la que lo estaba haciendo. Oli tomó el relevo, se fueron cambiando para meterle las últimas estocadas.La polla larga y gruesa de Oli fue el detonante para Carter, que rabo en mano, paró de agitársela y empezó a salirle la leche a borbotones mojándose todo el vientre.
Lo que estaba a punto de suceder, Jake ya se lo conocía de sobra. A Oli le gustaba preñar, había nacido para ello y no dudaba ni un instante de que si se lo hacía a él cada vez que follaban, se lo haría a Carter. Efectivamente, tras enchufar a Carter a toda hostia, empoderó las caderas y se la metió hasta el fondo propinándole un buen par de pollazos, descargando todo su semen dentro de ese culo.
Jake aprovechó la leche de su novio para follarse a Carter, pero no aguantó mucho más. Para ser la primera vez que hacía un trío y encima tal y como se había dado, bastante había durado. Sacó la picha y se la pajeó todo lo larga que era apuntando hacia el cuerpo de Carter que seguía abierto de piernas. Se corrió en los pelos de su polla mientras Carter no dejaba de mirarle, sonriendo, consciente de que se había metido en una relación de la que había salido beneficiado. Bueno, en realidad todos se habían salido con la suya, porque menudo culo el de Carter.
Así fue hasta que Jake llegó un día de correr y vio que ni Carter ni Oli le habían tenido en cuenta para echar el casquete de la mañana, es más, llegó a pensar que estaban esperando a que saliera de casa para follar juntos. Carter estaba tumbado, Oliver le pajeaba la polla con el culo montado encima, haciéndoselo bien rico y a la vez tocándose la polla hasta que se sacó toda la leche que salió brincando en abundancia ensuciando los abdominales de Carter. Al ver aquello, Jake volvió por donde vino, negando con la cabeza, pensando que definitivamente, quizá no había sido una buena idea lo del trío, porque sería trío cuando a ellos les conviniera. Y así no era como funcionaban las cosas.









