Drake Von y Matteo Gold reciben un bukkake de sus colegas Harley Xavier, Hunter Coxs, Des Irez, Noah Fox y Leo Levine | MEN
Drake Von & Friends Part 2
Los chicos se lo habían pasado bien viendo cómo Drake Von se follaba a Matteo Gold delante de ellos en la piscina, pero hacerse unas simples pajillas no les sacaba del apuro. Pero Harley Xavier, Hunter Coxs, Des Irez, Noah Fox y Leo Levine querían más. Se llevaron a los dos dentro de la casa, les hicieron ponerse de rodillas y les rodearon, masturbándose sobre sus caras con sus largas y bonitas pijas, alardeando de su tamaño, soltándolas de sus manos y girando las caderas para mecerlas todas tiesas de lado a lado.
El que no perdió el tiempo fue Matteo, que se agarró dos con la mano mientras se llenaba la boca con otra. Más tímido era Drake. Con la cacharra que tenía entre las piernas, solían ponerle el culo y ser mamado, así que esa postura de rodillas rodeado de tios que deseaban que les chuparan los rabos, se le hacía extraña. Alguna vez tendría que suceder y allí estaba, pajeando alguna polla, dejando que los chicos le dieran rabazos en la jeta y por fin empezando a chupar.
Esos cabrones estaban excitadísimos, gimiendo todo el rato, y en parte era culpa suya, porque les había calentado follándose al otro. Se arrepintió de haberse echado unos amigos que estaban todos tan bien dotados. Vaya pollones, lo que dificultaba metérselos por la boca. Qué duras, qué largas y qué gordas. Cómo ponían los ojos en blanco de gusto cada vez que veían desaparecer sus penes erectos dentro de la boquita. Menudos perros.
Contrastando con la aparente timidez de Drake, al que cada vez se le veía más suelto, Matteo seguía jalándose las pollas como si no hubiera un mañana, sacando la lengua para poder digerir más rabo, dejando satosfechos a los tres tios que tenía delante, pasando de polla en polla a cada cual más larga y dura, mirándoles a los ojos para contagiarse del gusto que estaba dando a sus colegas.
Hunter y Leo se lo llevaron a la cama. Era increíble lo que podía cambiar una mamada cuando veías al otro tio ahí a cuatro patas, completamente desnudo, con el culito en pompa, blanco y redondito. Las vistas acompañaban, las pollas se ponían más duras y las ganas de follarse ese culo hacía que las pelotas se llenaran de leche. Entre los dos le penetraron después la boca y le forzaron la garganta. Matteo se puso bocarriba, dejó caer la cabeza por el borde del colchón y dejó que esos dos le follaran la boquita.
La follada de boca se convirtió en un gag the fag, con los chicos subiendo un pie a la cama como punto de apoyo y penetrándole a la fuerza, haciendo que la saliva le saliera por la boca cubriéndole la cara, taponándole la nariz con las pelotas peluditas.
A Drake le había molado jalar rabos, pero su gusto por los culos no se le había quitado. Mientras sus amigos se dedicaban a comer y dejarse comer las pollas, él fue por detrás metiendo los morros entre las rajas de sus culetes. Hunter, que era un pillín, se dio la vuelta para ver la cara de Drake comiéndole el ojete. Siguió abierto de piernas para dejarse hacer, pero ahora estaba con todo su pijote duro cayendo en forma de babana cerca de la cara de Drake, rozándole la jeta con las bolas, lo cual le excitaba.
Matteo y Drake acabaron donde empezaron, de rodillas y rodeados por sus amigos pajeándose las pollas, pero esta vez con un fin distinto. Iban a ser el blanco de sus corridas. Hunter fue el primero en liberar la carga de sus cojones. Con el meneo de polla, regó la carita de Matteo, los mecos cayeron sobre su hombro y en un desliz, un chorrazo salió dirigido hacia el pelo de Drake, que sonrió al verse agraciado con el premio que le había caído del cielo.
Leo no tenía suficiente con ser el más atractivo de todos sus amigos, tener le mejor cuerpazo y la polla más bonita, el cabrón también tenía buen saque. El tio dio un paso adelante y lo entregó todo sobre la cara de Matteo, sacándose la leche de su durísima polla y plantándole un buen pepinazo hasta el nacimiento del pelo, haciendo que Matteo cerrara la puta boca porque se la acababa de llenar de leche.
Todos fliparon con el corridón. Des se alivió sobre el moflete de Drake. Quedaron dos por correrse, que ante la presencia de sus colegas, no les salía, como cuando vas a mear y tienes a alguien al lado, pero alguno se tomó la licencia de una segunda corrida. Los que se habían corrido, se quedaron con esa sonrisa tontorrona en la cara, meneando sus pollazas morcillonas y mojadas. Era un buen momento para volver a la piscina.









