Malik Delgaty penetra duro y sin condón el culete del rubito Jake Lux en la piscina del resort para campistas | Falcon Studios

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Cada uno decidía la forma de acampar y Malik Delgaty ya había elegido la suya. Al lado de una tienda de campaña y una fogata, un resort de lujo con piscina privada sólo para campistas ganaba por goleada. Levantarse de buena mañana toalla en mano y poder unirse a la naturaleza despojándose del bañador, quedándose en pelotas para sentirse completamente libre.

La luz del sol bañaba cada centímetro del cuerpo musculado y atlético de Malik, irresistible. De haberse bajado el bañador frente a un grupo de hombres, les habría dejado con la boca abierta, como estaba acostumbrado a presenciar cuando se bajaba los calzones en el gym o en los vestuarios. La tenía larga, descapullada, gruesa y con unas buenas pelotas, colgando a placer.

Como le gustaba que los chicos, además de quedarse con la boca abierta, babearan, le gustaba pasarse la mano por sus partes, alzando la verga con los dedos para dejarla caer ahí toda pesada rebotando sobre las pelotas. Era su truco privado para saber a qué tio le iban los rabos, porque el que no trempara al ver aquel espectáculo divino es que no tenía curiosidad.

Se lanzó a la piscina de cabeza. Ni siquiera el agua fría mermó el tamaño de su pene todavía flácido. Sólo cuando apareció el rubito Jake Lux le cambió de estado y es que Malik no podía esconder tampoco cuándo le molaba un tio y le tenía ganas. Quizá fuera su forma de bajarse el bañador al sacarse su cola larga, o el cuerpo musculadito que tenía, o puede que le conjunto de todo ello, pero a Malik se le puso dura y ya se le alzaba como un periscopio por encima del agua.

Sí, Malik no solo dejaba a los hombres con la boca abierta cuando sacaba a danzar su cola flácida, sino que les hacía latir el ojete al mostrarles toda su monstruosa erección, un pene firme, gordo, enorme y cilíndrico. Con todo eso ahí destacando entre sus piernas, Malik tomó asiento al borde de la piscina y Jake no tardó en acercarse tímidamente, sin retirar la vista de su objetivo, metiéndose entre las piernas de ese maromo, tocando la pija con su mano y arropándola entre sus labios.

Qué pedazo de polla. Se la chupó con suavidad hasta que Malik le colocó ambas manos por detrás de la cabeza y le obligó a mamar a fondo. Jake no le iba a negar ese placer ni de coña, que ese tio estaba demasiado bueno como para no cometer una locura, así que por él se dejó hasta follar la garganta, cuando Malik se echó hacia atrás, se apoyó con las manos y elevó el culete una y otra vez follándole la boquita.

La mano de Malik le tiraba de los pelos obligándole a ese acto de sumisión, de vez en cuando le sacaba la polla de la boca y le arreaba con ella en toda la jeta, le taponaba la nariz y forzaba su cabeza entre las piernas para que se la metiera hasta la campanilla y más allá. Mirar a la cara de ese tio guaperas, su cuerpazo fornido y el tamaño de su verga, alimentaron el vicio de Jake, que se esforzó por cumplir con sus deseos.

A pesar de su juventud, Malik ya había probado a cientos de hombres y de alguna forma se había habituado a que cuando iba a follárselos, estaban ya abiertos. Otros tios tenían que trabajar ojete, pero él normalmente no. Confiado, se llevó a Jake al otro lado de la piscina, donde había una roca alta perfecta para que Jake pusiera un pie encima de ella y se quedara con el culete abierto. Se puso detrás de él, se inclinó para escupirle en toda la raja, paseó su pene por ella empapándolo bien en su propia saliva y, agarrando a Jake por los pelos, le metió toda la barra de carne sin condón.

El rubito con el culo en pompa dejándose penetrar a pelo y el cachas de Malik, con su cuerpo mojado y húmedo, el sol destacando su portentosa musculatura, dando cera a ese pibe. Eso sustituía con mucho a la paja mañanera, mejor así, meterla en un culito precioso y blanco, empotrar, dar rabo hasta saciarse. Cuando Malik se lo estaba pasando de vicio, sus mejillas se ruborizaban, la parte bajo los ojos cercana a la nariz. Estaba on fire.

Cada vez que bajaba la vista y la posaba sobre ese culito respingón, se ponía cachondo y acabó dándole duro a toda hostia, tirándole cada vez más fuerte de los pelos. Cansado de esa postura, Malik alzó una pierna y la puso encima de la espalda de Jake, por lo que se quedó casi de lado, abierto de piernas, mostrando su culazo de futbolista y entre los muslos las pelotas colgándole y el rabo bien duro penetrando al chaval.

Le dominó con toda su rabia y luego se tumbó justo al lado de la roca todo lo largo que era, sumergiendo parte del culete y el cuerpo en la orilla de la piscina, enderezando su pene sobre el que se sentó el muchacho cabalgando de espaldas. Incapaz de resistirse a ese culete, Malik le culeó desde abajo. Al tener el trasero sumergido en el agua, el chapoteo de su culo al bajar y subir desplazando el agua se hizo notar.

Ver andar a Malik empalmado fue una imagen digna de guardar en la retina. Se estaba llevando a Jake hacia las rocas por donde fluía una cascada hacia la piscina y Jake no dejaba de mirar hacia atrás, observando cómo la lanza larguísima, tiesa y bien guapa de Malik se contoneaba de lado a lado y de arriba a abano con cada uno de sus pasos, liviana pero a la vez pesada.

Allí, sobre la cascada, Jake se abrió de piernas y se excitó al ver cómo Malik se ponía justo enfrente de él para darle todo eso, imponente. Malik le alzó una pierna para acomodarse mejor dentro de él, le llevó la mano a la boca y le hizo chuparle los dedos. Le dio de hostias, le tiró de los pelos, su forma de demostrarle quién mandaba. Le jincó con la polla a toda máquina. No paró hasta que Jake se cogió la polla y se la masturbó sacándose toda la leche.

Mira que Malik no solía hacer aquello, que solía sacar el rabo y correrse en las pelotas o en las caras de los tios, donde más les gustaba, pero es que estaba tan a gustito penetrando al chico y tenía un ano tan acogedor, el solecito dándole en la espalda, que como ya no llegaba a tiempo a su jeta, empujó con las caderas y le preñó por dentro.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco… Malik esperó hasta haber descargado toda la leche dentro de él. Solo después de hacerlo, retiró lentamente la polla sacándola del interior de su agujero, del que comenzó a brotar el semen a medida que el ojete de Jake se expandía y se cerraba, todavía acostumbrándose a no tener ese rabo penetrándole. Corridos y felices, se sumergieron en el agua de la piscina, convertidos en mejores amigos de aquí al final de sus vacaciones.

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