Ian Sterling pone en bandeja a Brody Baytes su culazo grande y peludo de macho para que se lo folle a pelo | Raging Stallion X Trailer Trash Boys
Re-Entry
Dedicarse al mundo de la chatarrería tenía su parte mala y su parte buena. ¿La mala? Que viviendo entre caravanas, apenas tenías intimidad y todo era bastante precario. Que si baño compartido, el idiota que pone la música a toda leche y no te deja conciliar el sueño un ratito más antes del alba, la caravana que hay justo enfrente y no para de menearse con unos chirridos del copón porque dos tios ahí dentro se lo están montando en grande.
Precisamente esa era la mejor parte de vivir así, que escuchar a dos follando, lejos de molestar, acababa poniéndotela bien dura y era mejor que mirar una revista o ponerse una peli, solo tenías que cerrar los ojos y echarle imaginación rabo en mano. Tiarrones denudos de cintura para arriba y con los vaqueros bien apretados, unos muy varoniles de pelo en pecho y otros bien cachas, abriendo las puertas y echando la primera meadita de la mañana sacándose sus largas y gruesas chorras.
Había un tio al que Ian Sterling le había echado el ojo. Brody Baytes acababa de llegar como quien dice al parking y todavía no estaba muy espabilado. Los demás se aprovechaban de él porque se comportaba como un vecino en un piso, pero aquello no era un edificio y ellos no eran sus amigos. Era alto y tenía un atractivo especial, con ese pelito y ese bigote que pareciera que lo acabaran de sacar de una peli gay de los años setenta.
Un día Brody llamó a la puerta de la caravana de Ian y vio la ocasión de zumbárselo. Fue a pedirle sal y aceite para hacerse un bocata, pero Ian le iba a dar otro tipo de bocata que le iba a gustar más. Buscando por los armarios, Ian fingió que no podía incorporarse tras doblar la espalda y aprovechó que Ian se interesó por su estado para bajarse los boxer por detrás, agarrarle por el cogote y atraerle hacia su culo de macho haciendo que metiera dentro los morros.
Se le resistió un poco, pero enseguida Ian pudo despreocuparse y disfrutó de cómo el tio le devoraba el culazo grande y peludo y le expandía las nalgas en busca de su ojete tierno y suave con un agujero enorme de entrada. Tenía buena lengua el cabrón y con cada pasada a Ian se le ponía más dura. Se giró y le dio rabo, uno bien largo y gordo que Brody comenzó a masajear entre sus labios cogiéndole por las pelotas.
Todos los tios del parking, quien más quien menos, tenían un colega para pasar un buen rato y saciar esa parte de las necesidades masculinas. A Ian no le faltaba donut, pero echaba de menos a un mamón que estuviera siempre disponible para cuando él tuviera una urgencia. Parecía que había encontrado al siervo perfecto, uno que sin rechistar comía polla con ganas. Ian se levantó su miembro erecto e invitó a Brody a comerle las pelotas.
La dejó caer y meneó las caderas a un lado y a otro, haciendo que la polla se frotara contra la cara y el pelo de Brody. Le devolvió el favor sentándole encima de la mesa y succionando su tranca. La tenía de un tamaño manejable y super empinada hacia arriba, vamos, que podías forzarla con la mano hacia abajo y al soltarla salía rebotando como un muelle hacia arriba.
Brody se echó las manos a la cabeza y el corazón empezó a laterle a doscientos cuando vio al tiarrón de Ian subirse a la mesa y hacer una sentadilla sobre sus piernas. Solo pensar en ese impresionante culazo empalándose en su rabo, se volvía loquito y le entraban los calores. Tuvo que aguantar la leche en las pelotas al sentir ese lugar apretadito, la pollaza enorme y las pelotas de ese hombretón grande y peludo rebotando sobre su vientre.
El puto cerdaco saltaba cada vez más fuerte, pajeándosela con el pandero, escupiéndole en la cara. Brody empezaba a entender cómo se hacían las cosas allí, sin respeto, a lo grande, sin límites, sin condones. Cuando vio que Ian bajaba de la mesa y le servía el culo en bandeja, esas dos pedazo de bombas todas para él, Brody le presentó la pija y se la metió enterita con mucho gusto.
Menudo culazo de macho, grande, redondo, peludo, como para no clavarla sin pensárselo. A cada pollazo, el rabo grande y pesado de Ian se mecía entre sus piernas golpeando la parte baja de la mesa junto con las bolas cargadas de leche. Ian se dio la vuelta y se quedó abierto de piernas. Brody le machacó a pollazos, haciendo que su barriga se estampara contra las pelotas, consiguiendo que toda la dote de Ian se meciera como un flan, con la polla dura apuntando hacia su muslo izquierdo.
Hasta para sacarse la leche, Ian gimió como un cerdo. Se dejó la lefa en los pelos de la base de la polla y en el puño al machacársela mientras Brody todavía se la estaba metiendo a pelo. Brody le sacó la pipa del ojete y se corrió encima de sus pelotas. Hacer un nuevo folla amigo, hizo que Ian sonriera tras dejarse joder el pandero. Desnudo, se tiró a la bartola con la polla morcillona recuperando su tamaño normal y se quedó bien relajadito para el resto del día.











