Malik Delgaty se desfoga metiendo una buena follada a pelo a Curved King dentro de su celda | MEN
Deep In Custody
Ese puto pirado se las arregló para encerrar al segurata dentro de la celda y escapar. Si Curved King hubiera podido controlar sus instintos cuando el pequeño cabrón le estaba llamando chupa pollas, eso no habría sucedido, pero a King le ponía rabioso que le dijeran la verdad a la cara, porque sí, lo que más le gustaba era comerse unas buenas trancas.
Puede que alguna de esas noches que le tocaba guardia y que estaba tan cachondo, se hubiera puesto en el móvil algunas fotos o vídeos de tios morbosos para masturbarse y que tanto ese como Malik Delgaty le hubieran cazado creyendo él que estaban dormidos dentro de la celda. Era fácil cometer errores cuando el picor de la polla te arrebataba la voluntad.
Y ahí estaba ahora, encerrado con Malik, un chulazo, un tiarrón imponente, uno de esos chicos jóvenes que cuando le ves tan alto, tan guapo, atractivo y cachas, te preguntas qué hostias le han dado de comer para crecer así. A veces a King no le hacían falta vídeos para pelársela. Miraba a través de los barrotes y observaba atentamente durante un buen rato a ver si el sueño de Malik hacía de las suyas y le alzaba el frontal de la bragueta del pantalón, cosa que ocurría puntual, casi como un reloj cada noche. King se relamía los labios imaginando lo que ese chico tendría ahí entrer las piernas, si sería igual de grandioso que su musculado cuerpazo.
No iba a tardar en comprobarlo, porque un preso como ese que solía cazar cada noche, después de estar encerrado durante días, necesitaba un agujero donde meterla. De frente a King, que todavía estaba agitado por la acalorada discusión con el preso huído, Malik se la sacó por la bragueta, toda larga, grande cilíndrica y dura. La debilidad del poli, que mando el oficio a tomar por culo, se escupió en la mano y se arrodilló para hacer una buena comida como las que estaba acostumbrado a hacer.
Dios, qué puto guapa cuando la tuvo frente a los ojos. Deslizó su mano por encima comprobando su volúmen, su dureza, le escupió en el capullo y se la metió en la boca. Por un momento se olvidó de que estaba en el lugar de trababajo y se sintió más como uno de esos locales a los que solía acudir en busca de hombres y rabos. Malik tuvo que presentir su hambre, porque empezó a triturarle la boca a pollazos colándosela por la garganta, provocándole buenas arcadas.
Se sacó las pelotas. Tuvo que hacerlo una a una y despacio, porque tenía la polla tan gruesa que el diámetro ocupaba toda la abertura de la bragueta. King asistió curioso a la huevada y le encantó ver esas dos bolas bien subiditas a cada lado debajo de la base del pene. Ladeó la cabeza y se las succionó estirando antes de volver a enfilar ese pollón dentro de su boca.
Se volvió loco cuando Malik usó su gran manaza para subirse la camiseta de tirantes blancas mostrando sus abdominales y el pecho. Puto niñato, qué bueno que estaba. Le comió la polla con todas sus ganas mirando hacia arriba y viendo ese six-pack de lujo. Luego se atrevió a mirar con sus ojazos azules a los de Malik, conectando por primera vez.
Le hizo una buena comida de polla, de las de saciarse y darlo todo, terminando con las babas colgando por la barbilla. Malik le levantó. King estaba fuera de sí. Le arrancó la camiseta para ver ese torso tan imponente, esos hombros, esos brazos fuertes. Estaba de escándalo el chaval. Un buen especímen. Malik le dio media vuelta, le obligó a inclinarse sobre la mesa de la celda y le bajó los pantalones.
El poli tenía un culazo de los que se la ponía tiesa a cualquier hombre, le fueran o no los rabos. Todo excitado, Malik no perdió ni un segundo, a falta de lubricante, le escupió un par de veces en toda la raja y se la metió por el apretadísimo ojete sin condón. Se quedó ciego de gusto al sentirla tan apretada. Para un tio como él acostumbrado a descargar adrenalina en la cama todos los días, haber pasado tanto tiempo sin hacerlo, provocaba que todo se sintiera a flor de piel.
Que el poli estuviera todo buenorro, tan musculado, con esa cara guapa, esas espaldas, esos muslazos y ese culo tan bonito, ayudó a que Malik lo diera todo. La de empotradas a lo salvaje que le metió, empoderando con rabia sus caderas hacia adelante y haciéndole tragar polla con unos buenos banderillazos. Le dio palmadas fuertes, dejándole la marca de las manos en las nalgas.
Se sentó en la silla y dejó que el poli montara sobre sus piernas. King se dejó la polla suelta, que empezó a dar bandazos a cada salto, acariciando los muslos de Malik. La cama, esa cama de la celda que olía ya a semen de tanto cascársela. Sobre ella ahora estaba el poli a cuatro, esperando a que se lo follara. Malik le cubrió por detrás usando la fuerza de su culazo blanquito, redondo de futbolista para metérsela.
Entre los muslos de Malik sus grandes pelotas, su voluminoso pollón entrando y saliendo de ese culo, todo meneándose como una obra de arte que te hace querer contemplar y machacártela sin compasión. El poli se dio la vuelta y se quedó abierto de piernas al borde del colchón. Tenía el agujero abierto como nunca y no se le cerraba, sino que permanecía dilatado a tope y excitado ante la idea de ese joven apuesto y dotado a punto de metérsela de nuevo.
Malik llenó ese hueco con su poderoso rabo, puso las manos en las caderas en forma de jarra y empezó a hacer lo que mejor se le daba, embestir. Estaba caliente, furioso, excitado, todo a la vez. Dio de hostias al poli en toda la jeta mientras se lo follaba, le amordazó con la camiseta de tirantes toda sudada. El poli también estaba por la labor de dejar que un ladrón como él le robara el culo de esa manera.
Usando todos los elementos de la celda a su favor, Malik jugó a «el suelo es lava«. Subió los pies a la mesa que tenía detrás, se aferró fuerte con las manos a la parte interna de los muslos del poli que estaba bien abierto de piernas y en posición de flexiones elevado sobre el suelo, se lo trincó perforándole el ojete sin fondo desde arriba. La postura hacía que de vez en cuando a Malik se le saliera la polla del agujero, pero ahí estaba el poli bien atento para reconducirla con la mano hacia su interior.
A King le dio por pensar cómo coño hacía un momento estaba al mando y vestido al otro lado de las rejas y de repente estaba desnudo en la cama de los presos, con una de las camisetas alrededor del cuello, el cuerpo bañado en sudor, excitado, observando desde abajo cómo Malik se la estaba cascando sobre su cabeza, esperando su semen, convertido en un buen cerdaco.
La lluvia blanca empezó a caer a goterones y King sacó la lengua jadeando como el perro que era para pillar lefa. Se quedó mirando hacia arriba, con la mirada perdida en algún lugar entre las piernas de ese machote, observando la deslefada de su grandísima polla sobre él, machacándosela rápido y duro hasta que la leche le salió por la polla disparando en todas las direcciones.
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