Camilo y Lu Mar le comen todo el rabo a Muchacho Bonito y se dejan culear a pelo | Latin Leche X Say Uncle

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La poli se la tenía jurada a Camilo. A él le gustaba poner el coche a tope de revoluciones, qué culpa tenía. Por suerte su amigo Lu Mar siempre estaba ahí para sacarle de un apuro y puso la plata para sacarle del calabozo, tras lo cual se dirigieron a casa de un colega de Lu llamado Muchacho Bonito al que tenía que entregarle el cambio de dinero por un trabajito.

No le preguntó por la clase de trabajo, aunque por esa cara tan de guaperas y esa boquita, supuso que Lu iba por ahí ganándose la vida chupándosela a los tios y vendiendo su culo. Uff, la idea de imaginarle de chaperito, ahí a cuatro patas con el culazo que debía tener, follado por varios hombres en fila esperando su turno en los baños públicos para arrearle, se la puso dura.

Lo de Muchacho Bonito no era solo un nombre, era una realidad. Alto, guapo, de cuerpo atlético y unos ojazos enamoradizos y excitantes. Fue Muchacho el que le confirmó a qué se dedicaba Lu en sus ratos libres, entre otras cosas a comerle la polla. Es más, aunque Lu le llevaba la pasta de la noche anterior, volvía a tener ganas de que se la comiera, pero esta vez apostó más alto todavía, incitando a Camilo a que se uniera a ellos.

Era razonablemente fácil no decir que no estando los tres solos en ese departamento sin que nadie les interrumpiera. Camilo se hizo de rogar un poco, pero solo un poco. Si encima Muchacho le daba a cambio un billete de los que había recibido en mano, la cosa era más fácil todavía. Vio como Lu se agachaba, bajaba los pantalones a Muchacho descubriendo su cola flácida larga y encapuchada y cómo la zurcía de lo lindo entre sus labios como chicle estirándola y volviendo a meterla dentro de su boca con la intención de dejársela bien dura.

Tuvo que reconocer Camilo que se puso un poco cachondo. Supo que algo grande se venía cuando Lu coltó la cola de Muchacho y le dirigió una mirada lasciva desde abajo. Nunca le había mirado así. Le vio con otros ojos. Sintió sus manos atrapando los costados de los pantalones, bajándoselos y destapándole las vergüenzas. Vio cómo le cogía el rabo con la boca y se lo chupaba.

Muchacho ya la tenía bien morcillona, le había crecido el triple a lo largo y ancho y estaba tremenda. La mano de Camilo actuó por cuenta propia y su brazo se alargó para tocársela. La tenía caliente, gruesa y tenía visas de que se iba a poner bien dura de un momento a otro. La suya seguía el mismo camino. Bueno, no, la suya ya estaba toda dura y venosa con el cipote palpitante y rojizo a punto de reventar, empapada en la saliva del que hasta hace escasos minutos era su amigo, porque ahora ya podría considerarse follamigo.

El muy glotón de Lu se metió las dos a la vez en la boca. Les cogió de los huevos a ambos y los juntó atrayéndolos hacia él para hacer lo qjue mejor se le daba. Estando tan cerca, Camilo y Muchacho sintieron la irresistible atracción de besarse. Muchacho se quitó la camiseta dejando a la vista un hermoso torso bien atlético. Camilo le siguió los pasos. Tenían pectorales y abdominales muy parecidos, con la diferencia de que Muchacho tenía algo de pelo en el entre pecho que le confería un aire muy atractivo.

Ahora comprendía por qué Lu acudía a chupársela una y otra vez, ese tio estaba buenísimo. Hasta él cayó rendido a sus pies, agachándose y comiéndose las babas de Lu cuando le pasó la polla de Muchacho como un testigo y se la empezó a mamar. Eso de tener otra boquita distinta chupando de su miembro terminó por ponérsela bien dura y larga.

Desnudos, retozaron como perros en la cama que tenían justo al lado. Camilo y Muchacho se recostaron dándose un buen morreo mientras Lu estaba a cuatro comiéndoles los rabos. La cola y los huevos del chaval les rozaban las piernas y el muy cabrón les tenía cogidos por los machos, pasando su boca de un rabo a otro, haciendo un sonoro pop cada vez que se seacaba uno de los cipotes por la boca antes de pasar al otro.

Al menos de los tres que había en esa habitación, estaba claro quién la tenía más larga. Camilo y Lu se la chuparon a Muchacho a dos bocas, mirándose a los ojos mientras lo hacían. Era excitante mirar a los ojos a un tio cuando se estaba compartiendo rabo. Había algo cerdo, tangible, salvaje en el hecho de hacerlo juntos. Chupar las babas del otro, pasar la lengua por donde él la ha pasado antes, sentir su respiración agitada, su aliento, su mirada encima haciendo una buena guarrada.

Muchacho pareció interesarse mucho por Camilo comiendo el culete a Lu, porque no le quitó ojo. No era de extrañar, porque ver a un tio atractivo meter los morros en una buena raja y convertirse en el cerdo que era, era para no apartar la vista ni un segundo. No solía dedicarse a chupar pollas Muchacho, pero la de Camilo se la comió bien comida. A simple vista podía parecer de un tamaño normal, pero hostia cuando te la metías en la boca cómo tiraba la muy puta. Más gruesa y más grande de lo que parecía.

Con la polla dura y bien engrasada, Camilo se vino arriba, se puso detrás de Lu que en ese momento se la estaba chupando a Muchacho y la sumergió dentro de su despampanante culazo. Menudo viaje le metió sin condón, dándo efectivos caderazos y nalgadas para follárselo a pelo. Lu empezó a gemir como el chaperito que era, aunque sus gemidos eran contenidos por tener en ese momento la polla de otro en la boca.

Cuando se la sacó, Muchacho ocupó su lugar para dar por culo al chaval. Por la forma en la que se acercó y cómo flipaba antes y después de meterla, Camilo intuyó que era la primera vez que le follaba ese culo, que a lo más que habían llegado era a las mamadas. Ahí estuvo Camilo para calmar el gusto y el dolor de Lu dándole beso y rabo. Joder, si hasta él se estaba poniendo super cachondo. Cómo tenía que dar ese maromo para que Lu se comportara de esa manera.

La mejor forma era comprobarlo de primera mano, así que sentó su culo grande y de raja bien peluda en esa polla grande. Muchacho separó los brazos dejándolos en alto, como sin tener claro qué hostias estaba pasando. La idea era follarse los dos a Lu, no que de repente él fuera el macho empotrador de la cama. Pero ya que tenía ese culo tragándose su polla, no le iba a decir que no ni de coña y aprovechó para encularlo desde abajo.

Hasta le hizo la cucharita y hay que ver cómo se abría el colega. No quedaba nada de ese cabrón remilgado que se asustaba al principio como un perrillo solo por tener la mano de otro hombre tocándole el pecho por encima de la camiseta. Ahí estaba, entregádose y echando la cabeza hacia atrás para buscar la complicidad de un beso mientras se dejaba penetrar a pelo.

Qué facil era crear leche en los huevos teniendo la cara de otro tio enfrente machacándosela como tú con la intención de dar lefa a un chaval los dos juntos. Su aliento, su bigote, sus labios, su nariz, desnudos, cachondos. Lu debajo de ellos, chupando, retozando sobre las sábanas, esperando su desayuno. Camilo fue el primero en rendirse dejándose la leche por debajo del ombligo del chico.

A Muchacho se le pusieron duros los pezones de las tetillas en el momento de entregar su esperma con un primer injerto en el interior de su boca seguido de un chorrazo largo que le dejó empapado el sobaco y toda la jeta de lado a lado. Camilo miró a Lu. Tenía la boquita entreabierta, su saliva mezclándose con el semen, resistiéndose a tragar.

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