El becario pollón Emanuel ayuda al chulazo Javi a empalmarse para su escena y termina follándoselo a pelo y dándole de comer lefa | Latin Leche

My Assistant Takes The Deal

Ser becario en una producción porno no era nada fácil y menos cuando en el set de rodaje te ponían a un pibe increíblemente atractivo y morboso como Javi, que aparte de tener cuerpazo y rellenar cada centímetro de los pantalones cortos vaqueros que llevaba puestos y le marcaban un buen paquete, se había puesto bien guapete para la ocasión, con el pelo rapadito por los lados y unas líneas horizontales hechas a cuchilla.

El cámara advirtió a Emanuel que no se pusiera nervioso por lo que estaba a punto de ver, pero eso era ya imposible, máxime cuando acababa de decirle a Javi todo lo que iban a grabar, desnudo, pajeándose y acabando en corrida. Tener a un tio haciendo eso a un metro de distancia y resistirse a participar sí que iba a ser una heroicidad de las épicas.

Javi era uno de esos tios que estaban tan buenos que si se miraban al espejo se enamoraban de ellos mismos y empalmaban a la primera, pero esta vez no era su día y por mucho que lo intentaba, no se le ponía dura. Con la cantidad de veces que había grabado para la productora y ahora le entraban los nervios. Javi tampoco pudo explicar qué le pasaba. Esa mañana ni siquiera se había pajeado.

Nada que no pudiera solucionarse con un poco de motivación y tenía a la persona perfecta para hacer que su chico bruillase en pantalla, quizá incluso conseguir mejor material que el que tenía previsto grabar ese día. Ofreció al becario tocarle un poco el rabo a Javi a ver si se animaba la cosa, pero Emanuel se negaba. Para conseguir que saliera adelante la grabación, el cámara sacrificó su propia picha, dándosela toda morcillona para comer. Sí que se le puso durita pero no del todo todavía, así que indicó al becario que, ya que él no se ofrecía, que llamara a alguno de los contactos, los que más grande la tuvieran, que no escatimara en plata con tal de que alguno se presentara ensegida allí.

Ninguno respondía, el tiempo estaba pasando y necesitaban grabar ya. El cámara volvió a ofrecer a Emanuel una cantidad importante de dinero. Para qué dárselo a otro si se lo podía llevar él como extra. Al final aceptó y le dio indicaciones para ponerse junto al actor. Necesitaba tener a los dos empalmados para comenzar con la sesión de fotos. El becario se bajó los pantaloncitos cortos. Tenía un buen pollote colgando, gordito, encapuchado, acompañado por unos buenos huevazos colgando.

Javi se los recogió por detrás, llenándose la palma de la mano con las dos pelotas y empezó a chupársela. En apenas un minuto la polla había crecido el triple amamantada por la boquita de Javi y ahora se había convertido en un falo duro y empinado, con un cipote que dejaba atrás el pellejo y apuntaba hacia el techo todo deslumbrante.

El becario tuvo que reconocer que la chupaba estupendamente, a ese ritmo pausado pero contínuo, apretando los labios con fuerza, digiriendo su rabo metiéndoselo hasta la garganta. El cámara aprovecho la situación para preguntar al becari acerca del cambio de guión. Debido a las circunstancias adversas, lo que en principio iba a ser una paja de Javi, se iba a convertir en una follada y le ofreció más dinero a cambio de follarse al actor. Con la polla bien mamada y ese chulazo desnudo en la cama, sabía que no iba a poder decir que no.

Cuando Javi salió esa mañana de su casa, aseadito, repeinado y todo guapo, dispuesto a ganarse unas pelas haciéndose un pajote, no pensó que iba a acabar a cuatro patas poniendo el culo para el becario de producción, algo que no le importó teniendo en cuenta que ese cabrón tenía una buena polla. Menudo mástil estaba a punto de meterle entre pecho y espalda.

Notó cómo el chaval se metía dentro de él sin condón. Primero sintió algo de dolor. La tenía tan gorda y grande que notaba como si se le desgarrara el ano, pero cuando Emanuel le metió la polla entera de un caderazo y comenzó a follárselo, empezó a sentir un gusto tremendo que le llevó incluso a menear el culete para que ese pollón entrara mejor.

Qué buen ojo tenía el cámara hasta para contratar a becarios. Aunque les veía animados, tuvo que parar el rodaje para hacer un receso. El color sonrojado de las mejillas de Emanuel no eran buena señal y si seguía empotrando de esa forma se iba a correr enseguida. Les sentó a uno junto al otro y animó al becario a chuparle la polla a Javi. Lo hizo y dejó que jugaran entre ellos, algo que le regaló la inestimable imágen de los dos tumbados uno al lado del otro, en postura de sesenta y nueve, comiéndose las pollas, amamantándose el uno al otro.

Captó por detrás la silueta del cuerpazo musculoso de Javi, con esa línea curva del culazo que tenía, comiéndose una buena polla. La de pajas que se iban a hacer los de casa cuando la escena estuviera subida al servidor iban a ser también épicas. El rabo de Emanuel había adquirido un tamaño descomunal. Se sentó, se lubricó la polla y Javi hizo una sentadilla encima de ella, hundiéndosela dentro del ojete y saltando con ganas, pajeando con rabia ese trabuco.

Volvió a sentarles juntos. Quería que se la pelasen duro, poder transmitir esa sensación de camadería que se da cuando dos tios se la están masturbando a punto de sacarse la leche. Esas miradas de complicidad, la pierna de uno sobre la del otro, el morbo del contacto físico, compañeros de paja. Javi fue el primero en descargarse los huevos. Sus músculos se pusieron tensos, se echó hacia atrás, rebajó varias marchas el pajeo y los dos miraron hacia su ahora enorme y fuerte rabo soltando leche a chorrazos.

Mientras se corría, Javi fue en busca de cariño, mirando a Emanuel a un palmo de distancia, justo frente a sus narices, echándole el aliento y los gemidos apagados de la corrida. Como si le hiciera un favor entre colegas y no fuera a ocurrir nunca más, Javi se inclinó hacia un lado y puso su cara entre el torso y el pene de Emanuel, que al no esperárselo, se vino arriba y empezó a eyacular dejando un rastro de lefa en la mejilla y el labio superior de Javi, que sacó la lengua y se relamió ese lechote espeso y blanco mientras veía cómo por la raja seguían saliendo más.

Le agarró la polla y la estrujó en su manos, besando y lamiendo el cipote, bufando del puto vicio, con sus labios húmedos llenos de calcio, los morretes bien cerdos. El cámara estaba también a punto de sacársela y darle leche. Su mente perversa no dejaba de maquinar y esta vez le ofreció más plata a Javi por sentarse encima de ese pollón recién corrido. No iba a ser una preñada, pero casi. Javi lo hizo. Pasó la mano entre sus piernas asiendo el mástil y se lo hundió hasta lo más profundo de su caliente agujero. Javi ya volvía a ser el mismo perraco de siempre al que no le costaba empalmar y el becario había entrado directamente en nómina para convertirse en actor.

VER LA ESCENA EN LATINLECHE.COM

VER LA ESCENA EN LATINLECHE.COM

Mostrar más
Botón volver arriba