Blu Twink alivia sus penas jodiendo a pelo el culete de su colega Camilo Caba en la cocina con su descomunal pollaza | Latin Leche X Say Uncle
You Broke Up With Your Girlfriend? Don't Worry, Papi, I'll Drink Your Leche Raw
Triste y deambulando por las calles del barrio, Blu Twink necesitaba consuelo tras la ruptura con su novia, así que se quedó esperando que llegara su colega Camilo Caba, apoyado contra la verja de su casa. Camilo nunca había visto así a su colega, con ese aspecto de alma en pena, con la capucha de la sudadera puesta intentando ocultarse del resto del mundo.
Le ofreció cobijo, su hombro y un vaso de agua además de darle ánimos, no porque se viera obligado, sino porque verdaderamente lo sentía. No podía comprender cómo una tia había dejado a un chaval tan jodidamente mono, guaperas, con cara de granujilla, pelo corto rojizo, con ese cuerpecito delgado pero activo y atlético. Si las chicas no sabían apreciar lo que tenían delante, tendría que hacerlo un hombre.
Fue fácil para Camilo invadir el espacio personal de Blu. El chico estaba tremendo. Le metió una mano por debajo de los pantalones y le tocó la cola, le comió el cuello a besos hasta llegar a su boca, una vez ahí, miró fijamente a los ojos a Blu y esperó a ver cómo reaccionaba ante ese acto de amor. Al verse correspondido, cerró los ojos y le metió un morreo descargando toda la adrenalina.
Qué rico besaba. Blu se puso perraco, agarró del cuello a Camilo y los dos se enzarzaron en una buena comida de boca antes de que Camilo se agachara para chuparle todo el rabo. Y menudo rabo, de esos que uno jamás podría haber imaginado al ver a un chaval tan delgadito. La zorra esa se había perdido un buen pollón, porque no había otra manera de describir la pedazo de polla que se gastaba Blu entre las piernas. Larga, grande y gordísima.
Joder qué puto guapa, daba gusto mamarla. Se la desnudó entre los labios dejándole el cipote al descubierto y la polla dura, gruesa y venosa en carne viva. Le cogió por las pelotas y lo atrajo hacia su cara, intentando en vao tragarse su polla por la garganta. El cabrón la tenía tan larga que apenas cubrió la mitad del rabo. Estaba perdiendo ya la noción del tiempo. Ya de por sí le gustaba chupar pollas, pero esa, de tan descomunal que era y porque ni de coña se la esperaba tan grande, hizo que le dedicara más tiempo.
Le gustaba la sensación de pasear los labios por el glande, suave y resbaladizo, toparse al momento con el pellejo que se retrotraía sobre la punta de su pene y después sentir el roce de las venas gordas de la polla bien dura. Así una y otra vez en un cabeceo incesante que no tenía ganas de finalizar. En el poco espacio que había entre la cocina y la ventana, se puso de rodillas y se la siguió mamando.
Mirando hacia arriba, con la minga rozándole la jeta, le dio un consejo a Blu. Que cuando una chica se pensara volver a dejarlo con él, le enseñara ese pedazo de rabo tieso. Garantía de relación duradera, al menos en lo que a la cama respecta. Blu le cogió por los pelos detrás del cogote y lo impulsó hacia adelante y hacia atrás follándole la boca.
Ante esa imperiosa necesidad de meterla, sabiendo que su amigo iba a necesitar consuelo más allá de unas caricias, le ofreció su agujero. Camilo se inclinó sobre la encimera de la cocina, Blu se puso detrás de él y enseguida sintió la erección de su potente y calentísima polla abriéndose paso entre las nalgas, luego dentro de su ano, dejándoselo bien relleno de rabo.
Un gemido, un dedito a la boca, mordisqueándolo suavemente con los dientes, reprimiendo esa mezcla de gusto y dolor por tener algo tan grande abriéndose paso dentro del agujero de su culo. Blu empezó a darle ritmo al culete y las caderas y empezó a follárselo sin condón. No quería alegrarse por las desgracias ajenas, pero joder, cómo se alegraba de que esa tia le hubiera dejado y que Blu hubiera caído por su casa en ese momento. El tio daba por detrás de puta madre, su forma de follar era increíble.
Consciente del poco espacio que había entre la cocina y el patio, Camilo le puso más difíciles las cosas a Blu, dándole culo justo en ese estrecho espacio. De esa forma Blue se veía con pocas opciones de culear duro y de permanecer más tiempo dentro de Camilo que fuera. Camilo miró hacia atrás. Nunca antes había visto a su colega así, con esa cara de vicio, mordiéndose el labio, concentrado en follar. Sería delgadito, pero menudo cachorro pollón y fonicador que estaba hecho.
Sintió sus manos calientes en las caderas, dominando su culo, inyectándolo de rabo, dando buen uso a la pedazo de polla que tenía. La única vez que Blu sacó el rabo fue para correrse. Se lo pajeó y luego dejó que fluyera la corrida mientras apretaba fuerte el pene y lo frotaba contra la nalga derecha de Camilo, llenándosela de lefa. Volvió a metérsela por el culo toda corrida. Camilo miró hacia atrás y vio a su amigo con la cabeza hacia atrás, todavía gimiendo de gusto. Esperó que se hubiera aliviado bien. Desde ese día, seguramente siguieran haciendo las cosas de siempre, solo que ahora ya sabían que, ante la necesidad, podrían hacer algunas más que antes.
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