Matthew Ellis y Sumner Blayne meten doble polla sin condón a Jake Mathews y se hacen un trenecito | Falcon Studios & ASG Max
Hot AF!
En aquella fiesta ya sólo quedaban ellos en el salón. Los que no se habían salido a la piscina para tomarse una copa metiendo los pies a remojo, estaban en alguna habitación follando. Con el ruido de los gemidos llegando hasta sus oídos, Matthew Ellis y Sumner Blayne se pusieron bien cachondos, abandonándose a un prolongado y excitante beso que fue interrumpido por el jovencito Jake Matthews.
Se le notaba en la cara que llevaba alguna copa de más, por sus mofletes sonrojados. Aparte, algo debía haber pasado ahí fuera de donde venía, que el chaval estaba empalmado. Ni corto ni perezoso, se bajó los pantalones y enseñó a los dos rubios la forma de su tranca tiesa apretada bajo los speedo, se sentó entre los dos abrazándose a sus cuellos y se le abrió el ojete del culo solo al pensar en los que esos dos tios guapos y cachas podían llegar a hacer con él.
Lejos de rechazarlo, lo integraron en sus planes para esa tarde y los tres se fundieron en besos y tocamientos. Sólo vestidos de cintura para abajo, los tres perdieron las últimas prendas de ropa. Jake el bañador que cubría su culazo de melocotón y los dos rubios los pantalones que ocultaban las erecciones que se sostenían desde que habían juntado sus labios por primera vez. La sonrisa de Jake no se hizo esperar. El muy granuja miró a esos dos, que además de tener unos cuerpazos alucinantes, dignos de no quitar ojo, estaban muy bien dotados, sobre todo Sumner, con una tranca larga y bien gruesa.
De momento Jake se llevó a la boca la pija de Matthew. Sumner estaba por ahí atrás dando buena cuenta de su culito, plantándole encima las manos, palméandoselo, abriéndole las nalgas, colándole los morros en toda la raja y paseando su lengua por el ojete. Ay señor, bien sabía Jake lo mucho que le gustaban esas fiestas de rabos, cuando los chicos usaban su carita como trapo para correrse encima y le rodeaban con muchos pitos. En esta ocasión no eran muchos, sólo dos, pero suficientes para que su cara reflejara la satisfacción de estar rodeado de pollas.
Más que el gusto de llevárselas a la boca, lo que a Jake le molaba era el morbo de tenerlas delante de su jeta, ver lo grandes que eran, sentir su calor impregnando su rostro. La de Matthew acababa de probarla. La de Sumner se la puso en un lado de la cara, con el cipote en el ojo, la agarró por la base apuntándola hacia su boca y se la jaló. Cada vez estaban más cerca el uno del otro, por lo que cuando Jake giraba la cara para comerse una, la otra no paraba de azotarle la mejilla o el hombro.
Ellos tampoco se quedaban quietos, le cogían del cogote y le obligaban a tragar. Matthew abandonó el trío para colocarse a cuatro de rodillas en el sofá, mirando hacia el respaldo, dejando a la vista su adorable, blanquito y redondo culazo. Jake vio en Sumner la cara de auténtica felicidad. De no haberse interpuesto en esa relación, estaba seguro de quién habría dado por culo a quien. Si le gustaban los culos, iba a darle ración doble. Pasó las piernas por encima de la espalda de Matthew, colocando su trasero encima, formando entre los dos una pila de culos con la que Sumner se volvió loquito.
Acarició y sobó esos dos culazos increíbles. El de Matthew era todo blanquito, el de Jake algo más bronceado. Se los comió con la vista. Los dos así uno encima del otro formaban un tándem imposible de rechazar. Las rajas abiertas, los dos agujeros llamándole, saber que podría follarse uno y luego elevar ligeramente las piernas o aflojarlas para entrar dentro de otro, dos tios ofreciéndole sus servicios.
Que empezara la fiesta. Metió la tranca en el culazo de Mathhew, sin condón. Jake empezó a mecerse adelante y atrás, montado sobre la grupa de Matthew que resistía los pollazos y gemía de gusto. El jovencito miró hacia atrás, justo cuando Sumner acababa de sacar la polla del culo de abajo para meterla en el suyo, en el de arriba. Cara de felicidad absoluta en el rostro de Jake al sentir esa polla larga, grande y dura metiéndose a pelo dentro de él.
Mirar hacia abajo en ese momento era un acto de fe para Sumner, con esos dos culitos calientes deseando su polla. La cosa se iba calentando por momentos y no estaba seguro de si llegaría más allá o si terminaría regando esos dos culos corriéndose encima de ellos. Por suerte para él, se deshicieron de esa postura infernal para que Jake se pusiera a cuatro sobre la mesita que tenían delante. Jake apartó rápidamente de un manotazo los vasos vacíos, basura de la fiesta, excitando e impaciente por seguir con esa locura.
Detrás de él se puso Matthew con la picha tiesa apuntando hacia su ojete. El tio estaba tremendo. El cuerpo del hombre perfecto. Hombros grandes y redondeados, buenos biceps, pectorales anchos y cuadrados, los abdominales marcados y encima el cabrón tenía una cara bien guapa. Cómo no abrirse ante un tio así, pensó Jake, que ya estaba empezando a sentir la polla dura y palpitante de Matthew penetrando dentro de su ano.
Sumner le ayudaba como buen colega a abrir las nalgas de Jake para que entrara mejor, luego dio de comer polla a Jake, apenas unos segundos, para acudir raudo detrás de Matthew y colarle la polla por el culo, formando entre los tres un trenecito en el que Matthew se llevó la mejor parte, puesto que hiciera lo que hiciese, no tenía escapatoria. Si el embite de Sumner lo empujaba hacia adelante, metía el rabo a fondo en el culo de Jake. Si la sacaba del culo del jovencito, se autopenetraba el pollón de Sumner hasta los huevos.
Apenas le dejaron unos centímetros de espacio para maniobrar, pero suficientes como para que Matthew se volviera loquito entre los dos, meciendo las caderas hacia adelante y atrás a buen ritmo para disfrutar de ese momento demencial de clavada de pollas y libertinaje total.
Al llegar a la estación, Sumner se tumbó sobre la mesa. Jake se escupió en la mano y la llevó al formidable pene de Sumner, rociándolo con sus babas y sentándose encima. Qué grande la tenía. Lo que Jake vio a continuación fue todo un espectáculo. Matthew dando de comer rabo a Sumner, esa cara guapa de macho chupando polla, el torso musculado de Matthew frente a sus ojos, después Matthew sentándose encima de la cara de Sumner para que le comiera el ojete.
Algo en el interior de Jake sabía que estaba preparado para tener a los dos dentro. Matthew se las ingenió para colar la polla dentro del culo de Jake, frotándola bien contra la de Sumner que ya estaba dentro del chaval. En cuanto se hizo un hueco y lo penetráron a doble rabo, los gemidos de Jake se intensificaron. Era la primera vez que dos hombres se la metían dentro. Dolía, pero daba mucho gustito. Nunca antes había sentido el agujero de su culo tan abierto.
Tras ese momento tan íntimo, los tres unidos, Sumner y Matthew volvieron a las andadas. Lo abrieron de piernas sobre la mesita y jugaron con él como si fuera una botella de a ver a quién le tocaba besarse, solo que en este juego se las ingeniaban para que el culo de Jake siempre apuntara a uno y a otro para tener los dos la posibilidad de follárselo por turnos.
El que no se lo follaba, le daba de comer rabo. El intercambio dio sus frutos. Sumner estaba completamente cachondo, aferrado a los hombros de Jake, inclinado hacia su cuerpo, con los músculos tensos y la cara roja, metiendo una marcha más a la follada. De repente se incorporó, se pajeó con la polla apuntando hacia el culo del chaval y se lo regó con su semen. Toma ahí lechita. El bajo de los huevos y los alrededores del ojete de Jake cubiertos de blanco. Sumner atacó con la polla y se la coló hasta el fondo, todavía corriéndose.
Un último giro sobre la mesa para que Matthew lo rematara, para que aprovechara la leche de su colega. Pero Matthew no salió de su interior y de alguna forma Jake deseaba que no lo hiciera. Un tio tan guapo y cachas se merecía eso, que le dejaran preñar. Joder qué flipada ver sus músculos en tensión, perfectos, de foto, dejando escapar la leche rio arriba. Preña cariño, preña todo lo que quieras.
Matthew siguió con la misión hasta le final, meterla en el culo de Jake hasta que el chaval se corriera encima. Su mano intensificando la velocidad de la paja, gritos cada vez más altos, una viruta cargada de leche sobrepasando su puño, mojándolo, gotas de leche blanca impregando su torso. Necesitado de cariño en ese momento, Jake se aferró a lo que tenía más a mano, el pollón de Sumner. Se lo metió en la boca y acalló con él el gusto de sus gemidos.
Todavía juguetones, Matthew se encargó de llevar hasta la boca de Jake el sabor de las corridas, relamiendo su abdómen, recogiendo la leche que el chaval acababa de dejarse encima, chupando la polla a Sumner, que también se inclinó para morrerar los labios de Jake, juntándolos bien con los suyos, dejando que el semen invadiera sus sentidos, que se desplegara alrededor de su boca bien mojadita.









