Alfonso Osnaya, Seth Peterson y Kyle Michaels se follan sin condones | Falcon Studios & ASG Max
Hot AF!
Cogió a Seth Peterson como si fuera un saco y se lo echó al hombro delante de Alfonso Osnaya. «A este me lo llevo yo a la cama«, dijo Kyle Michaels, que había tomado ya más copas de las que debía en la fiesta de la piscina. Palmeó el culo del guaperas que llevaba encima, volvió a bajarlo y, como si fuera la primera vez que descubría su guapísima cara, le robó un beso. Alfonso, que sabía que un tio así hasta arriba de alcohol estaba lanzado a todo, se acercó y se unió a la fiesta.
Bajo la camiseta de tirantes amarilla, a Kyle se le estaban empenzando a poner duritos los pezones. Los tres se quitaron la parte de arriba luciendo sus musculados y atléticos cuerpazos, se acercaron para sentir el calor y la atracción. El baile que se trajeron fue la hostia. Ahora Seth estaba en medio recibiendo cariño de los otros dos tios, ahora Kyle.
Fue fácil bajar los pantalones a Kyle sin que opusiera resistencia. Llevaba unos calzones tipo slip blancos bien ajustados que le marcaban todo el paquete. Se le había puesto tan dura hacia un lado, que se le había bajado un poco la goma de los gayumbos, por lo que se le podía ver toda la pelambrera que le quedaba super atractiva por debajo del ombligo.
¡Sorpresa, sorpresa! Kyle bajó los pantalones a los dos tomándose la revancha y resultó que los tres llevaban la misma ropa interior. La única diferencia es que Alfonso cargaba hacia el lado contrario que sus colegas. Después de gozar un rato frotándose los paquetes contra paquetes, paquetes contra culetes, Kyle deslizó los gayumbos de Seth por sus piernas, sacándoselos por los pies, besando su culito hermoso y blanquito por el camino. Fue Alfonso el que tuvo la suerte de ver la minga de Seth salir de su encierro, toda tiesa y rebotando.
Se la agarró y se la sobó, se agachó y se la llevó a la boca mientras Kyle se trabajaba le lado contrario del chalote colando los morros en su rajita deliciosa. Rabo party! Por primera vez los tres se quedaron desnudos. Se tomaron unos segundos para mirarse unos a otros y convecerse definitivamente de que esa iba a ser una gran fiesta. Los tres estaban buenísimos y empalmados para disfrutar.
Por nivel de empalme, Kyle se llevaba la palma, porque la tenía totalmente apuntando hacia arriba el cabrón. Eso no hizo que acabara de rodillas comiéndole las pollas a sus dos amigos. Cuando se levantó, espero que le devolvieran el cortejo. Alfonso enseguida entendió el mensaje, pero a Seth tuvo que empujarle del hombro hacia abajo para que lo entendiera.
Seth se quedó chupándole la polla y Alfonso comiéndole el culete, hasta que se puso de pie y coló su rabo entre los muslos de Kyle, cuyo ojete respondió abriéndose por completo. Siguieron un rato más comiéndose las pollas y los culos, disfrutándose, dejándose llevar, haciéndose fotitos de esas comprometidas de las que podrían arrepentirse después de llevar en el móvil.
Lo de Seth era una locura. Los dos cada vez le veían más guapo si cabe, el chaval estaba muy rico, luciendo sus musculitos, sus abdominales marcados, ese culazo redondo y blanco. Lo pusieron a cuatro en el sofá, Alfonso le puso a comer rabo y Kyle se quedó detrás descubriendo los placeres del agujero de su culo, comprobando lo pronfundo que lo tenía, paseándole la yema de los dedos por encima, ensalivándolo para dejarlo preparado.
Qué bueno estaba. Le metió el pulgar por el interior del culo. Estaba caliente, apretadísimo. Sin dejar de dedearle, le pasó la polla dura entre las piernas y le pegó un tiento a la pirula y a los huevos. No puso resistirse. Se puso de rodillas detrás del él y lo penetró sin condón, hasta el fondo, hasta que los pelazos de la base de su polla rozaron la parte interior entre sus nalgas.
La dejó un ratito ahí, sintiendo cómo ese culazo atrapaba su erección. Después empezó a zumbárselo bien rico, culeando cómo la naturaleza le había enseñado. Alfonso le ayudó plantando las manos en las cachas de Seth, separándoselas, consiguiendo que la follada fuera más fácil e intensa. Para eso estaban los amigos. Kyle le pasó el móvil, quería que inmortalizara aquel momento.
Todavía había Seth para disfrutar. Lo pusieron bocarriba en el asiento frente al sofá. Kyle pasó una pierna por encima del chico y se sentó en su cara poniéndole la polla a tiro. Seth sacó la lengua y le sobó con ella los cojones, paseándola de uno a otro, entre los dos, relamiendo esa bolsa caliente. Alfonso plantó una rodilla en el suelo, empujó su durísima polla hacia abajo apuntando hacia el agujero de entrada y se lo folló a pelo.
Entre los dos cogieron a Seth a la sillita de la reina y Kyle sostuvo por los brazos a Seth mientras Alfonso le metía una buena follada. Ahora los dos habían probado ese lujurioso agujero y sabían lo que se sentía. Alfonso se tumbó en el asiento, esperando que Seth no tardara en clavársela y montarle, pero para su sorpresa, fue Kyle, que iba hasta el culo, el que dio la espalda a Alfonso, le cogió la pirula y se la enchufó por el ojete.
No contaba con eso, se emocionó tanto que casi se corre. Por suerte no lo hizo, porque si no no habría podido disfrutar tantísimo cuando Kyle se dio la vuelta y se lo gozó, alucinando con su torso, con el rabo golpeando su vientre, los tres acercando posturas y pasándolo bien.
Si las cuentas no les fallaban, en ese trío quedaban dos por probar algo diferente. Alfonso todavía no había recibido rabo y Seth no la había metido dentro de ningún agujero. Aquello había que arreglarlo. Alfonso se puso a cuatro en el asiento y dejó que el guapo de Seth se apañara con su culo mientras Kyle daba de comer rabo a Alfonso y sostenía el móvil grabando la acción.
Alfonso recibió una segunda dósis de polla, la de Kyle. Acabó sobre sus piernas, saltando. Seth metió la cabeza entre los dos y se inclinó para chuparle la minga a Alfonso. El primero en soltar leche fue él. Tenía una polla dentro del culo, la otra en la boca. Miró a Seth, le juró que se corría y lo cumplió. La leche espesa, grumosa y blanquita empezó a manar por el capullo mojando el vientre de Kyle.
Las cuentas todavía no les salían. Los dos recordaron a Kyle que todavía le faltaba una polla por disfrutar. Sonriendo y pensando que sus compis eran unos cabrones, no le quedó otra que separar las piernas y dejar que Seth se la metiera. El rubio se hizo un pajote a toda leche y se corrió encima, ayudado por Alfonso que no paraba de sobarle los pectorales rozándole las tetillas duras con el pulgar.
Todavía Kyle estaba corriéndose cuando animó a Seth a salir de su culo y unir su leche a la de ellos. Seth se la pimpló y paró en seco al sentir que le venía la corrida, lanzando un buen par de chorrazos sobre Kyle antes de que empezara el goteo. Alfonso observó el torso atlético de Kyle, todo cubierto de semen. Un colofón perfecto para esa fiesta. Se lanzó a relamerlo con la lengua y supo que Kyle no le iba a negar un beso blanco. Seth, curioso por naturaleza, decidió probar los labios caramelizados y resbaladizos de sus compañeros.









