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Daniel se corre a placer en las caritas y el pelo de Caden y Troye Dean después de abandonarse una buena follada a pelo | MEN

Throuple Trouble Part 2

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Follarse al jovencito Troye Dean había devuelto la vida sexual a un hasta entonces apagado Daniel, que en el fondo sabía que las almejas no eran lo suyo. Las obras de la residencia universitaria iban para largo y acoger en su casa a dos de los estudiantes, él y Caden, había sido la mejor idea que podía haber tenido su mujer e mucho tiempo.

Ella no tardaría en notar que pasaba más tiempo con los chicos que con ella y que su deseo sexual en la cama se iba extinguiendo como una llama, pero pensó que quizá Daniel necesitara un poco de compañía masculina en esa casa donde apenas entraban las vecinas y amigas de su mujer a tomar el café y jugar a las cartas. Pensó que en el fondo se lo merecía y que tener a esos dois chavales jóvenes le harían pensar en la idea de ser padre en un futuro no muy lejano.

Cuán equivocada estaba. Lo que rondaba la mente de Daniel era cambiarse definitivamente de acera y probar ese lado oculto que durante tantísimo tiempo había reprimido. Ahora no había mañana sin desayuno en el que Troye le calentara por debajo de la mesa alargando una pierna y frotándole el paquete con el pie, búscandole todo el tiempo, deseando que se lo llevara a la camita y le empotrara como aquella primera vez.

Enseguida Caden se dio cuenta de que había algo entre esos dos. Al principio no quiso verlo, ya que su cabeza no concebía una relación sexual entre un zagal de veinte y otro que le doblaba la edad, pero el día en que le dio por agacharse por debajo de la mesa y vio el pie de su colega pajeando la pija de ese daddy chulazo, su idea cambió para siempre.

Él también estaba en plena edad de despertar sexual y pensó que quizá podría sacar partido de esos dos recién enamorados. Un día se metió por debajo de la mesa, bajó los pantalones a su amigo sacándole toda la lanza erecta y se la empezó a chupar. Troye miró hacia abajo y, al ver sobresalir esa cabecita guapa con su polla penetrando por el interior de su boca rodeada de los pelitos de su bigote y su barba, le entró una oleada de júbilo indescriptible.

Ya habían intimado antes, pero nunca de una forma tan morbosa. Se dio cuenta de que Caden ese día tenía un hambre especial que le hacía tragarse su rabo hasta el fondo. Boquita para uno y culazo grande y redondito para el otro, Caden se puso a cuatro patas y vio cómo Daniel estaba preparado para metérsela a pelo. Primero sintió las manos de ese hombre en su trasero, amasándolo, enamorándose de él. Se lo entregó todito entero para que le metiera toda esa pija de lujo sin condón y para que lo disfrutara a tope.

Su trasero quedaba perfecto entre sus piernas varoniles y peludas. Ante la dura tarea de follar hacia adelante y hacia abajo sentado en una silla, Caden se encargó de menear el culete y hacerle una paja sacándola y metiéndola por su tierno agujero. Le alegró saber que al menos le quedaban otros veinte años de vida sexual plena, que los hombres la seguían teniendo igual de dura y en forma al cumplir los nuevos veinte.

Giró ciento ochenta grados y entregó el culo a su colega. Pasó de uno a otro llevándose consigo el mejor de los desayunos. Polla joven, polla madura, incapaz de decidir cuál lo hacía mejor. Tanto gemido apagado, tanto misterio, tanto frotamiento, todos tan callados y con esas caras, hizo imposible que pudieran esconder por más tiempo el secreto. El otro chaval que se instaló en casa con ellos se encargó de joderlo todo. La mujer de Daniel se agachó y pilló a su maridito follándole el culo a ese chaval.

A pesar de la reprimenda y de que posteriormente tendría que dar explicaciones, en ese momento estaba tan cachondo que no pensaba parar y menos con el pollón así de duro. Una paja a solas en el baño no era una solución adecuada a sus problemas. Ya se encargaría él de convencerla de que era juegos entre chicos, normales y habituales, para conocerse un poco más a fondo.

Pero por si acaso su discurso no tenía éxito y ante la idea de que los mandara a tomar por culo, prefería darles por culo él antes que ella. Ahora que ya no tenían que esconderse, se fueron al salón, donde les esperaba un comfortable sofá. Los tres se desnudaron y el jovencito Troye se arrodilló entre los dos para comerles las pollas. Les dio tanto amor con la boca que por ahí arriba Daniel y Caden terminaron besándose intercambiando fluídos.

La barbita canosa de ese daddy rozándose contra la de pelazos rubios de su colega, le llevó a un grado de excitación extremo. Le encantó se ser el artífice de esa unión parental. Ahora sin la mesita, pudieron dar buena cuenta dle culazo tragón de Caden. Troye hizo los honores reventándole el culo a pollazos mientras a su colega le bailaba la picha entre las piernas toda dura de tan fuerte que le arreaba el pandero, a la vez que se comía y degustaba la polla de Daniel.

Hizo lo mismo que cuando estaba debajo de la mesa. Se giró y dejó que ahora fuera Daniel el que le penetrara con toda su fuerza. Luego se sentó encima de las piernas de Troye ensartándose en su larga y gorda pijota y se inclinó hacia un lado para hacerle una buena limpieza al trabuco del semental veterano. La cosa se empezó a calentar.

Caden se abrió de piernas bocarriba, dejando que Daniel volviera a probar su culito. Troye le dio rabo y se inclinó para comerle la polla. Entre los dos estudiantes se marcaron un sesenta y nueve mientras daniel se follaba a uno de ellos a pelo. Daniel deseó tener de nuevo veinte años y aprovechar cada momento en buena compañía en la habitación de estudiantes.

Cuando Caden se corrió y de su polla brotó el magma caliente y blanco de su lefa, ahí estuvo la carita de su colega para mirar atentamente el flujo que despedía por la punta del nabo, para darle besitos en el cipote y llevarse en los labios un poso de leche. Sin retirarse de esa postura de sesenta y nueve, Troye se machacó la polla encima de la cara de su colega.

Apuntó hacia su boca inclinando la manguera y le preñó la boquita con unos buenos lechazos. Tanto gusto cegó su puntería y acabó dejándole algunos mecos en la barbilla y en el bigote. Daniel se folló el culo de Caden hasta el último momento, por si no había más. La sacó repentinamente y les indicó a los dos que se arrodillaran. Les iba a enseñar lo que era una buena corrida.

Se agarró a la cabeza de Caden y se pajeó duro encima de sus caritas. Tras una eterna descarga como la lava sacudiendo la falda de la ladera de un volcán, su polla estalló en vítores. El primer lechazo se fue volando hacia la cabeza de Troye, dejándole toda la gomina en el pelo.  El segundo decoró la cara de Caden. Daniel giró la muñeca volviendo a apuntar hacia la jeta de Troye y le regaló otro disparo cargado que le dejó otra descarga de gomina.

Otra vez los huevos secos. esos dos se quedaron alucinando, chupando su polla todavía dura y mojada, besándose entre ellos, disfrutando de la calidez y textura de esa leche de calidad entre sus labios mientras observaban con vicio sus caras con toda esa corrida encima. Los tres se miraron y se sonrieron, sabiendo que eso era lo que querían, que para follar y hacer guarradas entre chicos, no había edad.

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