Alex Brand se goza a pelo el precioso y redondito culazo de un uniformado Bastian Karim | Men At Play
Active Duty 2
La mirada de Alex Brand siempre había puesto nervioso a Bastian Karim. Prácticamente se habían criado juntos desde que los padres de ambos se conocieron y se fueron a vivir a un piso. Estando en la misma habitación, en plena adolescencia, con sus cabezas pensando siempre en lo mismo, en lo único, como hermanastros que eran compartiendo espacio, al final terminabas viendo cómo el otro se hacía pajilla bajo las sábanas y le escuchabas gemir al correrse, lo que te empujaba a cascarte tú otra.
Llegó un momento en el que ya no se escondían bajo las sábanas, en que les apatecía que el otro lo viera, mirarse y hacerlo a la vez, sabiendo que el otro estaba sintiendo el mismo gusto que tú al agarrase la polla y machacársela, al escupir la leche. Poco después descubrieron lo fácil que era follar entre ellos. Alex prefería meterla y Bastian tená un culo flipante para ello. Esa era la mirada que ahora le sostenía Alex después de muchos meses sin verse, después de tantos años sin tocarse desde que dormían en las literas de su pequeña habitación, porque esas cosas siempre quedaban ahí, en un rincón de la mente, y salían a relucir cada vez que se veían.
Y ahora Alex estaba ahí, otra vez calentando, con esa mirada de ojos claros, ahora más guapo y atractivo que nunca, imponente con esa barbita, pelo corto degradado por los lados, llevaba una camisa rosa palo abierta por arriba. Bastian recordó cómo paseaba las manos por ese torso mientras él se lo follaba, esa boca devorando la suya estando dentro de él, metiéndole lengua. Alex se acercó. Bastian se sintió de nuevo vulnerable y cayó en sus redes.
Se besaron y todos los recuerdos de la habitación volvieron, como si nunca se hubieran marchado. Batian le echó mano al paquete, como de costumbre ya duro y preparado, Alex le agarró con ganas el culazo. Bastian se puso de rodillas, le sacó la polla por la bragueta y le practicó una mamada. En el servicio militar se había comido unas cuantas, todas las que le dejaban, pero joder, cómo echaba de menos la de su querido hermanito, tan larga y viciosa como siempre.
Lo mismo le pasó a Alex al ver ese culo como ningún otro, redondito, blanco suave, con una raja bien profunda, el caramelito que todas las noches de su juventud se dedicaba a explorar con su lengua y con su rabo. Se abrió la camisa para que Bastian entrara en ebullición adorando su fornido torso de machote que se le había puesto con el paso de los años y enseguida le tuvo con el ojete abierto para entrar, para follárselo a pelo como en los viejos tiempos. El cabrón terminó sudando por el vicio y las ganas de penetrar a pelo ese culazo que tanto había echado de menos.
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