El jovencito Caden Dior se folla a pelo al doctor Alex Kof en su consulta y le deja preñado | Doctor Tapes X Say Uncle
"Everything Turns Me On, Doctor!" - Prescribed Weekly Hard Fuck Sessions
A veces llegaban a consulta jovencitos con casos bastante raros la verdad, al menos eso es lo que pensaba el Doctor Alex Kof al ver erecciones imposibles de bajar, dolores en los huevos (esta muy común) o el típico tio que se ha metido un botellín de cristal por el culo, le ha hecho el vacío y no se lo puede sacar. Se preguntó que hacía un chaval jovencito, rubio y tan guapete como Caden Dior sentado en la camilla de su consulta. Si le contaba que le había dejado su pareja, no le iba a creer, eso o quien le había dejado era rematadamente idiota para abandonar a un querubín como ese con esos ojazos, el pelo rapadito por los lados y jodidamente guapo.
El chaval empezó a balbucear algunas palabras, visiblemente nervioso, incluso se puso de pie dispuesto a marcharse, pero enseguida Alex le devolvió al asiento. No pensaba dejarle salir de allí hasta que le contara qué le había llevado hasta su consulta. Vale, el pulso algo acelerado, la tensión un poco alta, pero por lo demás estaba bien sano. El chico decidió abrirse del todo y confesar que todo le ponía y cuando se refería a todo, era todo, especialmente en los tios, sus manos, sus barbas, sus miradas, sus cuerpos.
«Eso es normal en un chico de tu edad.» – diagnosticó el doctor – «Estás en plena efervescencia sexual y tu cabeza y tu cuerpo están adaptándose a la nueva situación, no tienes por qué preocuparte. De cualquier forma te voy a hacer un exámen exhaustivo para comprobar que tu desarrollo esté siendo el adecuado«. Le hizo desnudarse y ponerse la bata. Le miró de reojo cuando se quedó en bolas antes de ponérsela. Pues sí que la tenñia larga el cabroncete, ahí colgando por delante de las pelotas. Alex sintió el calor acumulándose en su paquete, incluso se le puso algo durita.
Echó a Caden hacia atrás en la camilla para que se tumbara, se puso unos guantes de látex, le subió la bata hasta las caderas y le agarró la cola sobándola, espachurrándola entre sus dedos. Le miró y le preguntó «¿te duele algo cuando te hago esto?«. «No Doc, pero creo que se me está poniendo dura«, contestó Caden. Y tan dura. Un pene flácido que ya de por sí superaba los diez centímetros en ese estado, de repente se enderezó en su puño hasta alcanzar una longitud extrema de más de veinte centímetros por lo menos, durísimo como una estaca y descapullado.
¿Cómo hacer entender a un chico más joven que le sacaba más de una década que todo eso que le pasaba continuaría en el tiempo? Pues para demostrárselo, Alex se bajó los pantalones y le enseñó su rabo. «Mira cómo me la has puesto. Como puedes comprobar, esto no se te va a pasar en la vida, no mientras estés sano y activo, de hecho es una bendición«, le dijo pelándose el rabo delante de él.
Caden perdió por un momento la timidez, algo que a Alex se le daba muy bien y por eso le apodaban el doctor de la juventud de puertas para adentro en el centro de salud. El chico alargó el brazo y tomó el pene del doctor con la mano. Alex le agarró la suya y durante un rato cruzaron pajas mirándose, pasándose la lengua por los labios.
«Esto que voy a hacer se sale fuera del protocolo, ¿eh? Pero necesito comprobar que estás capacitado para tener relaciones sexuales sin problemas«, advirtió a Caden. Acto seguido se inclinó y le comió la polla. Los gemidos de gusto al sentir el roce de los labios de un hombre apresando su rabo, no tardaron en salir de la boca de Caden. Alex le alzó los huevos, comprobando que funcionaban a la perfección, que cada vez le iban pensando más debido a que se iban llenando de leche. Las cañerías de ese chaval funcionaban de lujo, nada por lo que preocuparse.
Menudo pito tan largo y duro, cómo le brincaba cuando hacía el esfuerzo, parecía una culebra inquieta. No, si por algo a Alex le molaba que los jovencitos así acudieran a su consulta. Estaban todos salidos y él sabía cómo sacarles partido, disimulando una buena mamada encubiréndola bajo un diagnósticvo médico alternativo. Le dio un cachetazo en el muslo. Ahora tocaba explorar la garganta.
«A todos nos gusta que nos la chupen, tengo que comprobar que sabes hacerlo y que la puedes comer como un pro para dejarles satisfechos. Practica con la mía«. Caden se acomodó sobre la camilla bocarriba, mirando hacia la entrepierna del doctor y se la metió en la boca. Alex se inclinó para comérsela también haciendo un sesenta y nueve. Escuchando los sonidos guturales que hacía el chaval al tragar rabo más de la cuenta, supo que por esa parte todo funcionaba igual de bien.
Puede que al chico se le fuera un poco de las manos y acabara comiendo bolas, echándole el aliento en los cojones y jugueteando con el ojete del doctor dejando que la punta tinia de su nariz le atosigara un poco la entrada al inframundo, pero ni de coña iba a parar a un joven que estaba deseando encontrar su camino en cuestiones de cama.
«Ahora viene la prueba de fuego. Me voy a dar la vuelta y espero que no te corras encima cuando me veas el culo si te gusta demasiado. Respira hondo y hazme lo que sabes que tienes que hacer, lo que va en los genes de cada hombre«, le instruyó Alex. Y cuando el doctor se dio la vuelta y se inclinó mostrándole su pedazo de culo de macho, Caden supo lo que debía hacer, se agarró la chorra con la mano, la condujo hacia el interior de sus nalgas y le penetró sin condón.
Alex se giró para ver cómo de bien se le daba follar a ese jovencito guaperas de cuerpo atlético y tan bien dotado. Alargó la mano para sobarle el torso por todas partes. Le molaba y mucho. Su enorme rabo entraba justito, ni demasiado apretado ni muy holgado, perfecto para que la metiera a un ritmo adecuado. Alex se dio la vuelta poniéndose bocarriba en la camilla, abriéndose de piernas y dejándose follar, mirando a ese chico guapo de arriba a abajo.
Le pareció que era algo timidito y que no arriesgaba, pero vislumbró potencial en él cuando de repente le retiró la mano de la polla y se hizo con ella, follándoselo y masturbándole a la vez. Eso le gustó tanto que acabó apartando la mano del chaval de un manotazo, se la pajeó duro y la zarandeó mientyras escupía toda la leche, cubriendo de gotas blancas el torso del chaval y el suyo propio, hasta el pecho.
Se suponía que después de eso Alex tendría que agacharse, dejar que se corriera en su cara, en su boca, saborear su leche para comprobar si era de calidad, pero Caden se le corrió antes de tiempo, vio cómo dejaba los ojos en blanco del gusto y sintió una oleada, un chorrazo caliente inundándole el interior del ano. Acababa de dejarle preñado.
«Cabrón, por qué has hecho eso«. – Le recriminó con una sonrisa en la cara porque en realidad le había gustado esa preñada a traición. Se pasó la mano por el ojete rebañando esperma con los dedos y cogió la mano del chico que también estaba empapada con su semilla. – «Si hubiera sido una tia me hubieras dejado embarazada y tendrías que casarte conmigo. Has tenido suerte de que sea un tio, chaval. Ahora me tocará relamerte los dedos para saber que ese semen sabe rico, porque con esa carita que tienes, ese porte, esos ojazos y ese pollón, muchos van a querer catarte todo lo que tengas fuera y dentro«. Dicho esto, miró fijamente al chaval, que ahora estaba en su mejor momento tras la corrida, contento, descargado, satisfecho, completo como hombre. Y supo que si de verdad todo le ponía, supondría un auténtico peligro en la ciudad, pero uno de los buenos, para alegrar la vida a los demás.
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