La sala de tiro era una de las pruebas a las que debía someterse todo soldado. Malik Delgaty estaba dentro de ese entrenamiento, pero le hubiera gustado no estarlo, sobre todo cuando llegaban Trent King y Braxton Cruz a buscarle, pavoneándose de su buena puntería, como si fueran los reyes del mambo. Dentro del cuartel, solían llamarle «pies pegajosos«, porque continuamente estaba limpiándose las botas. También porque una vez a oscuras pisó el calcetín sudado de lefa de uno de ellos y tuvo que irse directo a la ducha.
Mientras Braxton dabaindicaciones a Malik en la cabina para hacer puntería, Braxton, otro cachondo mental, se bajó los pantalones sacándose la chorra. La tenía enorme, un pirulón cilíndrico, completamente duro, morenote y con un cipote que destacaba sobre la punta de la polla, gordísimo, llevando todo el peso del rabo. Qué pollón. El cipote le rellenaba toda la boca. Lo rozó contra los labios de Trent impidiéndole dar esas indicaciones claras.
Le bajó los pantalones, se puso encima de él y se la metió por el culo sin condón. Ahora se le escuchaba mejor, pero se denotaba un tono raro en su voz, a veces entrecortado. Malik ya empezaba a sospechar algo. Miró por la rendija de la cabina y se quedó con la boca abierta al ver a esos dos negrazos follando justo a su lado, Trent cabalgándose el rabo de Braxton.
Lo primero en lo que pensó fue que en ese cuartel estaban todos salidos. Entre tanto tio era normal toparse con algunos haciéndose pajas, pero a medida que pasaban más tiempo encerrados en aquel lugar, más se incrementaban las ganas de hacer otro tipo de cosas. Hasta ahora Malik se había contenido bastante, matándose a pajas cuando sus compañeros de habitación se ponían a follar como conejos, pero ni de coña iba a ser el panoli que se iba a quedar a dos velas, así que se sacó el rabo, lo pasó por la rendija de la cabina como si fuera un glory hole y esperó a ver qué sucedía.
La respuesta de Trent fue inmediata. Avisó a Braxton para que viera esa pedazo de minga erecta traspasando la cabina. Ninguno de los dos hubiera apostado porque Malik haría alguna cosa así, ya que siempre se mantenía al margen de las guarradas de otros tios, conservando su dignidad. Una tranca como esa no estaba para desperdiciarla. Blanquita, gruesa, muy larga y de una forma perfecta. Se la mamó y la lubricó con su saliva. Estaba riquísima y le encantaba ver cómo rebotaba hacia un lado y otro cuando se la sacaba de la boca para tomar aliento.
Para Malik, después de tanto tiempo sin sentir la dulzura de unos buenos labios masturbándole el cimbrel, fue una situación tan jodidamente excitante que sin avisar empezó a correrse. Justo en ese momento Trent tenía el cipote fuera de la boquita, a punto de volver a comérselo. Un chorrazo blanco y espeso salió disparado de la polla de ese cabrón mojándole los morros, decorándole la barbilla. Le arropó el cipote con los labios cuando un buen calostro inundó la raja del nabo en tal cantidad que enseguida resbaló por el glande remojándole los labios y la lengua.
Le chupó el cipote como si fuera un bibe, con mucho cariño y mucha hambre, dejándolo al descubierto de cuando en cuando para ver cómo otro lechazo salía de la rajeta de su enorme pollón. Chupa que te chupa, se la dejó seca y limpita. Malik se subió enseguida los gayumbos y los pantalones y salió de allí sin pensar en las consecuencias de lo que acababa de hacer.
Al que se le quedó un buen regusto en la boca fue a Trent, que siguió disfrutando de la follada de Braxton mientras se relamía las heridas de su nuevo mejor amigo saboreando su rico semen. Seguro que a Braxton no le importaría que le chupara el pijote con la boca llena de la lefa de otro tio. Le puso a prueba. De rodillas, le masturbó el pollón, elogiando lo grande que lo tenía. El cipote era realmente enorme.
Se lo arropó con los labios igual que había hecho con el de Malik, solo que esta vez sus labios estaban mojados con el néctar de otro hombre. A Braxton, lejos de importarle, se le puso más tiesa y dura todavía por la cerdada. El semen de otro tio ahora sobre su pene. A Trent le encantaba que hubiera tios tan bien dotados en el regimiento. Era un no parar de comer pollas y en la situación en la que estaban se podía dar un buen festín, porque tarde o temprano todos iban cayendo, necesitados de una mano amiga.
Quien dice mano dice boca y dice culo. Cualquier agujero era bienvenido o como se solía decir entre los tios en tiempos de necesidad, cualquier agujero es trinchera. A boca llena, Trent miró hacia arriba y Braxton se puso cachondo al ver que por un orificio de la nariz todavía le salía algo de lefa de Malik. Bajó a pegarle un morreo, compartiendo juntos las delicias del macho que se había ido, pero al que todavía estaban haciendo un buen homenajo aprovechando su semen.
Allí no se desperdiciaba nada, sobre todo si estaba tan rico y tan dulce. Le dio duro por culo aprovechando la estrechez de la cabina en la que estaban metidos, luego Braxton se tumbó y Trent comenzó a cabalgar encima de sus piernas. El tio la tenía bien larga también. Trent iba dotadísimo. La polla le colgaba hacia abajo como una banana gigante y no paraba de rebotar arriba y abajo, haciendo aspavientos cada vez que saltaba, golpeando las bolas de Braxton y rozándole el interior de los muslos. Era una puta gozada follarse a un tio así y sentir el roce de su polla de esa forma.
El bombeo de ese culazo le volvió loco. Braxton le tocó el culo a tiempo para impulsarlo hacia arriba y sacar su pene del agujero, se la machacó y se sacó toda la leche. Los lefotes saliendo blancos como lava, resbalando por su cipote, por el puño, por el rabo, cayendo hacia los pelos de su polla. Todo el pollón inseminado. Cuando se sacó el grueso, dejó caer de nuevo el culo de Trent que se clavó en su polla llena de semen. Según lo elevaba y lo bajaba, no pudo evitar mirar entre sus piernas y le vio la minga colgando hacia abajo, bien larga, acariciándole los huevos. Ese momento le volvió tan loco que Braxton se sacó de la verga más leche de la que creía tener. Algo le decía que, como siguieran más tiempo encerrados tantos tios en ese lugar sin compañía del exterior, iban a acabar follando todos como putos animales sin control, haciendo guarradas impensables.









