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Dakota Lovell se mete en la ducha con Jax Thirio para celebrar el día del padre | Family Dick

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Cerca de una nueva década, Jax Thirio no tenía nada que envidiarles a esos chavales que acudían al gym, es más, desnudo en las duchas ninguno podía plantarle cara y sabía que le miraban con cara embobada deseando estar así de buenorros al llegar a su edad. Otros simplemente le deseaban y a menudo o les pillaba alguna mirada directa a sus partes nobles o simplemente se daban la vuelta para esconder que se estaban empalmando.

Le encantaba lucirse completamente desnudo delante del espejo. Morenito, atractivo, musculoso, le encantaba meterse en la ducha en casa y tocarse. Pasar la mano por encima de sus pectorales duritos, sus abdominales, ver cómo los chorros de agua resbalaban por su fornido cuerpazo y caían a chorro por su gorda y larga minga. Y detrás de la chorra, un buen par de cojones colgando, el izquierdo más que el otro, comok estaba mandado.

A su hijo Dakota Lovell todavía le quedaba un trecho para llegar a su nivel, recién había cumplido los dieciocho en ese, el día del padre que iban a celebrar los dos juntos comenzando por poner el cuerpo en forma saliendo a echar unas carreras por la ciudad. De lo que no cabía duda era de que había salido al padre en cuanto a tamaño de rabo. Al verlo desnudarse, Jax le miró por el rabillo del ojo y se alegró de que su chaval estuviera tan bien armado.

Era la primera vez que los dos compartían ducha y Dakota era algo timidillo. Más bien le imponía compartir espacio con el tiarrón de su padre, que le animó a darle jabón por aquellas zonas del cuerpo a las que él no llegaba, básicamente la espalda y el culo. Y qué culazo. Dakota, que todavía estaba en edad de decidir lo que le gustaba, sabía reconocer un buen culo. Se agachó y se quedó embelesado amasando y admirando el de su padre, que al sentir tanto meneo ahí abajo, empezó a trempar por delante sin que su hijo se enterase todavía.

Jax separó un poco las piernas. No veía nada de malo en que su hijo explorase terrenos ocultos del sexo. Sintió el roce tímido de la lengua húmeda de su chaval recorriéndole la raja del culo, internándose en su agujero vedado y hasta recogiéndole la bolsa de los huevos. Se le puso el pito mdurísimo. No lo hacía nada mal, pero ahí estaba papá para enseñarle.

Al cruzarse para ponerse detrás de él, ninguno podía esconder que estaban bien contentos. Sus pollas amorcilladas, casi duras, dejaban todo claro. Jax le rozó con la polla en la pierna para calentarle, luego se agachó detrás de él y le comió el culo como era debido, desplazándole las nalgas con las manos e introduciendo su lengua hasta el fondo con cariño.

Al levantarse tenía la polla gorda, venosa y durísima e instó a Dakota a agacharse y mamar de ella. Con el tamaño y el diámetro que tenía, le obligó a abrir bien la boca. Qué bien se le daba chupar rabos. Jax sentía tanto gustito que los huevos se le subían y bajaban a la par. Más le valiese que su madre no se hubiera despertado y les pillarta en el baño de esa guisa, con Dakota de rodillas en la ducha haciéndole una mamada, porque ante eso no habría excusas que valieran.

Tan gorda que no le cabía entera dentro de la boca. Puso a Dakota mirando hacia la pared y le desvirgó el ojete metiéndole toda la polla sin condón. Quién mejor que él para hacer dejar de ser virgen a su chaval. Aunque delgadito, tenía un culito bonito y respingón y lo que más le gustaba de eso es que le entraba super ajustada y su rabo destacaba al ser tan grande.

Ir a la cama de matrimonio no era una opción, así que Jax se las ingenió para follárselo de otras formas dentro de la ducha. Le hizo poner las palmas de las manos en el suelo, sostenerse sobre sus brazos y le cogió de la spiernas haciéndole la carretilla. Todo esto sin sacarle la polla del agujero. Después de esa osadía, le levantó una pierna y se lo folló contra la mampara, mirando por delante y viendo lo bien que le colgaba y danzaba el rabo cuando le daba por culo.

No era solo la polla la que le colgaba y se meneaba al ritmo, sino sus enormes y pesados cojones. Jax hubiera deseado tener un doble que chupara todo eso entre sus piernas. La única forma que Jax encontró para follarse a su hijo frente a frente fue cogerle en volandas, trincarle encima de su verga y colocar las manos en su culo para impulsarle hacia arriba. Pasaron un buen rato en ese estrecho espacio que quedaba entre la pared y la mampara del baño.

Tanto afecto acabó por ponerles bien cachondos. Dakota se abrazó con fuerza a su padre y hasta se dieron algunos besitos. Evitaban fijar las miradas el uno en el otro, por vergüenza y por la extraña situación, pero el gusto no podían reprimirlo. Jax empezó a sentir la llamada. Bajó a Dakota de sus brazos, le hizo ponerse de rodillas en la ducha y se pajeó delante de su cara.

Con un buen saque se corrió encima de su jeta desperdigando su semen por su mejilla, por las patillas y el lateral de su pelo y escupió más allá de su hombro. Por deferencia, Jax se agachó para comprobar si la calidad del material de su chico era igual de buena. De primeras le sorprendió que su pija, completamente dura, era más larga que la suya. Tras el primer chorrazo que se dispersó en el viento y cayó con peso sobre su hombro y al suelo, supo que su chaval había salido de sus cojones. Posó la lengua debajo de su cipote y recibió más lechecita, le colocó la mano encima del tronco y se la empezó a mamar. Sabía rica. Papá satisfecho, Dakota desvirgado. Hora de salir a correr y ponerse en forma por segunda vez esa misma mañana. Uno estaba hecho un hombre y el otro desde ese día también. Feliz día del padre.

Nota: Las imágenes, el vídeo y el texto reflejan una obra de ficción. Los actores no tienen ninguna relación de parentesco real.

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