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Dos currelas dan rabo y leche a un chavalín goloso | Latin Leche

Qué te parece la idea de terminar la tarde de rodillas con la cara debajo de dos grandes pollas de dos currelas que están trabajando en la casa, escupiendo todo el semen encima de tu jeta. Como para pensárselo, ¿verdad? Y si encima va acompañado de un fajo de billetes, mejor todavía. El chavalito no se lo piensa dos veces y allá que va, a conocer al primer propietario de una de esas dos pijas, que ya anda caliente manoseándose la verga por encima de las bermudas sucisas, mientras descansa a cuerpo de rey en una silla en el patio fumando un cigarrito.

El tio es guapete, tiene un rollo de malote desentendido pero sabe muy bien lo que quiere cuando el chaval se acerca, le mete mano por debajo sobándole la polla y él le agarra de los pelos, meneándole un poco la cabeza hacia adelante y hacia atrás, viendo a ver qué tal se deja dominar cuando tenga la verga dentro de la boca. Joder, qué debe estar tocando ahí abajo el chavalote para que se muerda los labios de esa forma.

Acaba de llegar el segundo machote, que estaba haciendo unas chapuzas y se ha quedado sentado en la puerta, mirando cómo el chaval magrea el paquete a su amigo. Se pone tan caliente que no aguanta más y se acerca con las bermudas por las pantorrillas y la polla por fuera morcillona para poner a comer al chavalín. Ahora el que se toca es el del cigarro, que jamás había visto empalmado a su colega y mucho menos dejando que otro chico se la chupe.

Es una situación nueva para él, pero le mola. Se siente con derecho a tocar todo lo que hay en ese patio y se anima a sobar el cuerpo de su coleguita de curro. En otra situación se habría retirado, pero tal y como están de cachondos, lo que en otro momento hubieran sido risas, ahora se convierte en puro morbo. Agarra la cabeza del chaval por los pelos y vuelve a hacer con ella el movimiento, esta vez de verdad, ayudando a que se la pueda comer mejor a su amigo. Él pone el ritmo.

Su colega entiende el mensaje y se la devuelve, metiéndole mano por las bermudas, sacándole el rabo y pajeándoselo. El del cigarrito la tiene gordísima, morenota y enorme. Destaca sobre todo su enorme cipotón, un rompe culos en toda regla. Absorto chupando la otra verga, el chaval cambia de rabo en cuanto se da cuenta del pollón que se yergue a su derecha. Mucho más grande, mucho más largo.

Les hace levantarse y acercarse para que los dos planten sus pollas sobre su cara y se la azoten a pollazos. Ante él se presenta un buen cuadro que pone de relieve lo diferentes que pueden ser los rabos entre los hombres. Chupa una, chupa otra, como intentando decidirse por quién quiere que lo penetre primero y al final regala su culo para que el del cigarro le abra el ojete con ese cacho cipotón a pelo.

Se sienta sobre sus piernas y se la clava, ahogando sus gemidos apagados con la polla del otro currela que ahora la tiene super dura, tanto que ya no le cabe en la boca. El compi no deja de darle por culo. Una vez rota la primera barrera con el cabezón, el tio se divierte metiendo y sacando rabo a su bola, poniendo cachondo a su amigo que se deja llevar y se corre encima de la cara.

El del cigarro lo ve de cerca y se contagia, acude pajeándose su brocha gorda, acercándola a la carita del chaval y de la raja del ancho cipote empieza a manar lefa que resbala por el tronco de la polla y entre sus dedos hasta caer en la jeta del muchacho que se relame de gusto, encantado de haber sido la putita y el alivio de dos currantes tras su dura jornada.

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