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Attack Of My Clone 1: Ryan Bones engaña a Jake Porter ordenando a su clon que le coma toda la polla | MEN

Después del trabajo, Ryan Bones llega a casa. Entra por la puerta, deja las llaves en la mesilla y algo le extraña. Lo normal es que el chavalito con el que lleva de noviete apenas unos días salga a recibirle con efusividad para morrearle. Rara es la tarde en la que no se folla a Jake Porter en el pasillo antes de comer, tan duro que tiene que taparle la boca para que los gemidos no despierten la ira de la vecina al otro lado de la pared.

Lo encuentra tieso en el sofá, mirando la tele. Ni un hola, qué tal estás. Al momento irrumpe Jake por la puerta del salón. El otro Jake, el de verdad. El cabrón ha colocado en el sofá a su clon, un robot idéntico a él que ha comprado a una avanzada empresa de ingeniería con el dinero recaudado en la plataforma gracias a sus vídeos de las bromitas. Bueno, al menos tendrán un robot para concinar y limpiar la casa mientras ellos tienen tiempo para divertirse.

Pasan los días. Ninguno es consciente de que el clon va ganando experiencia y aprendiendo acerca de las relaciones humanas. No lo detectan cuando se están besando, cuando por las noches se revuelven entre las sábanas, pero está ahí, vigilante, tomando nota de todo en su disco duro. Ryan está tomando una ducha y el robot quiere compartirla con él. Le deja pasar. Es tan real…

Le quita la toalla, la misma polla larga. Pasa un dedo por sus pectorales, hasta la piel se le pone de gallina, los pezones duros y se le empina el rabo. Ryan se lo coge con la mano. Nada de un trozo de dildo mal puesto, tiene la textura de un rabo de verdad, calentito y todo. Aunque sabe que es una máquina, le pica la curiosidad. Lo lleva hasta la habitación, se hace una paja hasta tenerla dura y cuando está listo le ordena al clon que le coma toda la polla. Lo hace a un ritmo más lento que su novio, pero la sensación de los labios succionando su polla es exactamente la misma.

El verdadero Jake entra por la puerta y les pilla haciéndolo en su cama. Se cabrea. ¿Debería eso considerarse una infidelidad? Pero si es él mismo el que está ahí chupando rabo y si no fuera así, al tratarse de una máquina es lo mismo que si su novio le pusiera los cuernos con un fleshjack. Aún así Jake siente que es una infidelidad y sale corriendo tras su clon, que no sabe dónde ha aprendido a salir pitando de situaciones como esa, de algún sitio lo habrá aprendido.

Uno de los dos Jake no tarda ne volver para terminar la faena, porque Ryan, aunque sorprendido, tiene todavía el pito duro deseando descargar la ira en el culazo de su noviete. Por un momento Ryan no sabe si el que ha vuelto es su novio o su clon, pero lo pone a cuatro patas sobre la cama, lo abraza, sitúa entre sus muslos ese culazo tan prieto y bonito y le da por el culo con mucho amor. El Jake que sea está diferente, no le mira a los ojos cuando le deja sentarse sobre sus piernas. ¿Es el Jake ofendido o es su clon? No tiene tiempo para pensar en más líos. Le invade el gusto de los cojones, cierra los ojos y se corre fantaseando con la futuras posibilidad de que los dos le coman la pija.

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