Magnus Loki se folla a pelo el espectacular culazo del jovencito Ricky Hard y disfruta de las vistas de su larga cola al viento | MEN

The Bachelor Weekend Part 3

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El apetito sexual de Ricky Hard era desmedido. Acababa de follar con un completo desconocido al que acababa de conocer en esa fiesta para solteros, pero imaginar, sin poder verlo, la forma en la que Only Matt le habría comido el gigantesco pollón a Sir Peter cuando ambos se retiraron a un lugar apartado tras las palmeras para intimar, le estaba poniendo otra vez cachondo.

Miró a su alrededor. Era el más joven de los cinco y de ninguna manera se iba a sentir culpable por tener tanto deseo en su interior. ¿Acaso no habían ido a esa fiesta para eso? Para conocer a otros tios, para follar sin hacer preguntas. Convencido de su misión en esa fiesta, aprovechó que Magnus Loki se había retirado a su habitación para deshacer las maletas para seguirle los pasos y conocerle mejor.

Le espió por la puerta antes de entrar. Estaba colocando en las perchas del armario su repertorio de camisas, muchas de ellas estampadas, como la que llevaba puesta. A Ricky le gustaba que los hombres llevaran las camisas abiertas luciendo torso, le parecía algo morboso. El de Magnus estaba todo cachas y tenía el pechote peludo. Pudo rozarlo con los nudillos de sus propias manos cuando lo tuvo enfrente y empezaron a darse el lote, permitiéndose tocar el uno al otro todo lo que pudieran ver y desear.

Ninguno de los dos llevaba calzones. Ricky desabrochó el botón de los pantalones de lino a Magnus, le bajó la cremallera y le sacó el rabo entre duro y morcillón sosteniéndolo en la mano, rozándolo calentito. Para quedarse en igualdad de condiciones, se bajó sus pantalones. La mano de Magnus enseguida hizo lo mismo, agarrando su larga cola que caía entre sus piernas de una forma muy agradable a la vista, colgando de una buena mata de pelos negros.

Besos y cada uno agarrando la que no le pertenecía, miradas arriba, abajo, poniéndose a tono. Magnus se dejó caer hacia atrás espatarrándose sobre el colchón. Ricky también acudió a la cama por el lado contrariol pero para lanzarse en plancha hacia la verga de Magnus para sobársela con los labios. La sonrisa de Magnus se convirtió en sorpresa al ver el culazo de Ricky por primera vez. Lo tenía precioso. Eso, unido a que el chico se la estaba agarrando con la mano y se la estaba chupando, le provocó una inmensa oleada de leche en los cojones, la fábrica de parte de la vida.

Estaba en una postura ideal. A Magnus le gustaban los culitos jóvenes y agraciados como el suyo, blanquitos, redondos, suaves, musculados, sobresalientes. Rozarlo con sus manos le daba la vida, cada vez más vida. Resultó que a ese tio le iba mamar a fondo. Magnus podía ver cómo forzaba la entrada del pene por su boca, emitiendo sonidos guturales, quedándose sin respiración, con la cara roja y lágrimas en los ojos.

Le había dejado la polla lo suficientemente engrasada como para empezar a follar, así que le sugirió ponerse a cuatro en la cama dejando el culo a los pies. Antes de metérsela, era tal la preciosidad que Magnus tuvo ante sus ojos que bufó de gusto al tener ante él ese trasero deseable a tope. Lo descubrió con su boca, con su lengua, incluso se permitió el lujo de pasar una mano entre el interior de sus muslos, una zona tan sensible y erógena, rozando el pene del chico y sus pelotas con el dorso de la mano y el antebrazo. Eso le daba gustito a los dos.

Ahora sí, se puso de rodillas al pie de la cama y, con los pezones de las tetillas duras ardiendo en deseo, se agarró la polla y la condujo hacia el interior de ese culazo irresistible. Entró perfecta sin condón y empezó a darle por culo. Qué vicio, cada vez mayor. Ver su polla entrando limpia y perfecta dentro de ese agujero sacó su lado más animal y, sin pensar mucho en el chico, le arreó de lo lindo centrándose más en auto satisfacerse él mismo.

Le abrió de piernas y se lo folló por primera vez de frente. Ricky estaba buenorro, con esa carita guapa y atractiva, un torso en el que se marcaba perfectamente la anatomía masculina en todo su esplendor, buenos muslazos, un rabo largo y bonito que ahora se estaba cascando, lo que se dice todo un yogurín perfecto para que hombres con pelos en los huevos como él se propasaran todo lo que quisieran y más.

Magnus se interesó por esa cola larga que tenía. Quería verla rebotar cuando saltara. Se tumbó de nuevo en la cama invitándolo a cabalgar. Como Ricky se sentó sobre su verga dándole la espalda, le hizo girarse un poco de lado. No quería perderse el espectáculo para nada. Lo presenció. Pudo ver cómo a cada salto esa polla larga, encapuchada y cada vez más pesada iba dando bandazos de arriba a abajo, de un lado a otro chocando contra los muslos. Alegría para la vista.

Era precioso y estaba muy bien dotado. A Magnus no le cabía duda de que ese chaval iba a hacer felices a muchos hombres, pero ahora era suyo y estaba en su cama. Le abrazó y le hizo caer sobre su cuerpo. Le rozó la musculatura con ambas manos y le besó mientras todavía le estaba metiendo todo el rabo. El reto final se antojó difícil cuando Ricky decidió tomar el control y darse media vuelta, cabalgando a Magnus pero encarándole de frente.

De nuevo el rostro de Magnus demudó de la sonrisa al asombro, puede que incluso algo de miedo por tener a ese zagal tan a la vista, tan apetecible. No quería correrse antes de tiempo, pero algo le decía que eso iba a ser inevitable, porque Ricky acababa de coger una postura que a él le encantaba, sentado sobre sus piernas, echado hacia atrás apoyado con una mano y sin parar de subir y bajar el culo jodiéndole la polla.

Nunca supo Magnus cómo aguantó ese robo a mano armada, pero salió del embrollo y acabó haciendo la cucharita en la cama a ese chaval, que estaba tumbado y con el muslo derecho alzado, perfecto para que Magnus pudiera hacerse un hueco y metérsela. Ricky empezó a castigarse el rabo con la zurda. De repente dejó la mano quieta, quizá intentando contener la leche un ratito más, pero un pollazo de Magnus en el momento propicio, acabó haciendo que el semen comenzara a fluir por la punta de su rabo, blanco, caldoso, en forma de lluvia, dejándole mojados todos los bajos y ensuciando el muslo de Magnus.

Pocas veces se había puesto Magnus tan cachondo. Estaba tan excitado que se sorprendió consigo mismo cuando se puso de rodillas frente a Ricky meneándosela como un puto mono a punto de correrse, cuando de repente pasó la mano por el torso del chico, recogiendo su esprma y llevándose a la boca para saborearlo. Recogió un poquito más y tentó a Ricky acercando la mano a su boca.

Que el chaval aceptara la oferta y le rechupeteara los dedos llenos de semen, provocó que Magnus ya no pudiera aguantar más la leche en los huevos. Se corrió en su hombro y Ricky acercó la boca abierta sacando lengua para atrapar leche, llevándose una buena cantidad en ella y en la barbilla. Ricky apresó el pene duro entre sus labios, todavía corriéndose. Magnus se inclinó, le lamió la lefa de la barbilla conduciéndola hacia sus labios y su lengua y se pegaron un buen festín de besos mojados.

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RICKY HARD & MAGNUS LOKI TRAILER «THE BACHELOR WEEKEND»

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