Brysen y Angel Rivera gozan como perros y se follan sin condones en la cocina | MEN

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La premura de hacerse una paja, eso era lo que a Angel Rivera le rondaba todo el rato por la cabeza y de lo que tenía ganas, pero para poder empezar a cascársela, su compañero de piso Brysen tenía que largarse. Podía escuchar la ducha y cada segundo que pasaba se le hacía un mundo y se ponía nervioso. Le urgía tocársela, la leche empezaba a acumulársele en los cojones y cada vez ideas más guarras sacudían su cabeza llenándola de puto sexo a raudales.

La ducha paró. Angel ya no sabía que hacer, se estaba comiendo hasta las uñas. Se agarró al mando de la tele y empezó a cambiar y cuando creía que Brysen ya se había arreglado y se disponía a salir pitando por la puerta, el tio cogió y se sentó un rato con él a ver la tele. Brysen le dio conversación, pero Angel estaba deseando que se largara de una vez. Le preguntó cuándo iba a regresar, para ver con cuánto tiempo contaba y esperó a escuchar el sonido de la puerta principal cerrándose de un portazo para empezar a poner en práctica sus fantasías de noche de viernes.

En un apartamento en el que constantemente estaba acompañado, era un lujazo poder quedarse en pelotas en la habitación. Angel tenía un cuerpazo atlético y musculadito, bronceado por el sol y una buena minga. Agarró un dildo que tenía guardado en el cajón de la mesilla debajo de los calcetines, se abrió de piernas elevando las rodillas hacia el pecho y empezó a palmearse el ojete con el pollón de goma. Ojos en blanco, delicia extrema.

En cuanto se metió el dildo por el agujero, exhaló gemidos de amor descontrolados y la polla se le puso dura. Con una mano se encargó de meter el rabo de goma por el culo y con la otra se cascó una paja después de escupirse en la palma. Con tanto placer, ni se dio cuenta de que Brysen había vuelto porque se había olvidado del teléfono de su cita colgado en un post-it en la nevera.

Al escuchar los gemidos, Brysen se acercó a la puerta del dormitorio de Angel y la abrió lentamente apoyando el puño en el pomo. «¿Y si?«, es lo primero que se preguntó Brysen al ver a su compi en bolas mastgurbándose y dándose placer, al ver su culazo abierto deseando rabo y tan complaciente. ¿Y si estar con su compi era mejor que conocer al chico al que estaba a punto de llamar?

Se quedó apoyado contra el marco de la puerta, primero magreándose le paquete y luego bajándose los pantalones hasta tocarse la polla. Sin pretenderlo, ya había tomado una decisión. Llegaba tarde a su cita, pero a cambio había encontrado una diversión mayor. Decidió dar un susto a Angel escondiéndose debajo de la cama para sorprenderle. A cambio se llevó un pollazo del dildo que salió disparado del ojete de Angel hacia su cara.

La noche era jóven, los dos estaban empalmados e iban buscando lo mismo. Angel salió a la cocina para llevarle algo de hielo para el chichón. Allí descubrió un placer inaudito. Colocóel dildo en la puerta de la nevera y cuando Brysen la abrió se le metió el rabo de goma por el culo. Vio las estrellas. Al darse cuenta, Brysen empezó a abrir y cerrar la puerta, metiéndole y sacándole el dildo, pajeándose a su lado mientras disfrutaba de las vistas y de sus reacciones.

Se quitó la camiseta, se desnudó por completo subiéndose a la encimera de la cocina y animó a Angel a arrimarse entre sus piernas y mamársela. Angel le cogió el pollón con ganas y se lo comió a bocados. Le agarró la cabeza con las dos manos y se la metió hasta el gaznate, hasta que sacó de él unas buenas arcadas. Le plantó los muslos sobre los hombros cruzando las piernas por detrás de su espalda e hizo suya esa cabecita to guapa.

Se tumbo en la encimera. Angel se subio de pie a ella haciendo una sentadilla a la vez que agarraba el pene de Brysen poniéndolo en vertical. Se lo metió por el culo sin condón y comenzó a saltar lenta y pausadamente sobre él, descubriendo que aquello superaba con creces todo lo que pudiera hacerle el dildo de goma. Donde estuviera una polla dura y caliente de verdad que se quitara todo lo demás.

Mientras esa polla enorme se hundía dentro de su ano, la suya crecía más y más, enderezándose, alargándose como un buen pitorro que no paraba de menearse al compás de la follada, a un lado y a otro, arriba y abajo. Sus cuerpos empezaban a estar bañados en una ligera capa de sudor que resaltaba sus músculos, en especial los biceps de Brysen y los abdominales, pectorales y el culazo redondito de Angel, que se puso de pie, se inclinó mirando hacia la encimera y dejó que Brysen le machacara por detrás.

Puede que tuvieran lubricante por ahí, pero no repararon en ello ni perdieron tiempo. Brysen se escupió en la mano, la misma que plantó en la raja del culo de Angel pegándole una buena hostia, empapándosela para poder metérsela cómodamente a pelo. Brysen hizo uso de toda su fuerza de empotrador y se la clavó hasta los huevos. Angel se quedó bizco y con cara de asombro al sentir la fuerza y la rabia de esa pija gobernando su culo.

Tremendo follador. Brysen hizo algo que encantaría a Angel, intercambiarle la posición para que se lo follara. Ese pijote largo y que había conservado su dureza todo el tiempo, merecía su recompensa. Y la tuvo. El culazo blanquito, redondito y musculoso de futbolista de Brysen penetrado sin condón. Ese macho gimiendo delante de él, deshaciéndose de placer.

Tenía un culo exigente, pero Angel tenía una pija larga que gozaba de muy buena salud como para dejarle satisfecho en todos los aspectos. Ver a ese chulazo musculoso y guaperas rendirse al placer de una buena polla le metió una carga extra de leche ne los huevos de la que no pudo escapar ya. La sacó del culo, se sentó en el taburete que tenía justo dentrás y se la meneó. Brysen estuvo rápido agachádose, masturbándole el rabo, comiéndole la verga.

Falsa alarma. La ira de Angel se calmó y, al ver que la leche no salía de su polla, Brysen se llevó a su compi a la mesa redonda del comedor, subió una pierna encima y se abrió para que pudiera seguir metiéndosela. Luego se puso bocarriba y se dejó follar a bocajarro. Mientras Angel se la metía, él le dedicó una paja. La leche britando de la punta de su rabo, mojándole el puño, cayendo sobre su vientre.

Un lechote tras otro. Todavía la estaba gozando cuando Angel se la sacó del culo y agarró la cara de Brysen para que se moviera un poco, dejando su cara a la altura de su polla. Brysen dejó caer la cabeza por el borde de la mesa. Angel se la meneó y le metió unos lefotes en toda la boca. Después la polla, obligándole a tragar. Se agachó y se dieron un morreo saboreando toda esa leche. Una hilera de semen todavía unía sus bocas cuando Angel se incorporó y exhaló un gemido de placer inmenso. Era tan pegajosa e increíble que Angel tuvo que cortar ese cordón umbilical entre machos con los dedos. Sudados, corrido, con las pollas colgando entre las piernas. Un momentazo de esos únicos e irrepetibles.

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