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Paddy O’Brian se folla a su empleado Dann Grey sobre la mesa de conferencias | MEN

Wardrobe Malfunction

Eso de imaginarse a todos desnudos cuando estás delante de mucha gente, no es algo que le funcione a Dann Grey cuando tienen que hacer una presentación en el trabajo delante de muchos clientes. Puede que a otros les funcione, pero a él empiezan a entrarle los sudores y se le empieza a empinar la polla, sobre todo si hay algún chulazo entre los asistentes.

Prefiere el yoga antes de salir camino al trabajo y llevar alguna prenda que le haga sentir lo más cómodo posible. Entre esas prendas hay unos pantalones de traje que le fascinan. De algodón, perfectamente ajustados a sus piernas, dibujando las ya de por sí perfectas formas de su trasero, consiguen subirle la autoestima y darle confianza en sí mismo.

Su jefe Paddy O’Brian está al tanto de la presentación y lo observa minucionasamente. A Dann se le cae el boli y cuando se agacha para recogerlo, se destruye la poderosa magia que lo envuelve con un halo de confianza. El puto pantalón se ha roto, precisamente por la parte de toda la raja de su culo y ahora todos los que hay alrededor de la mesa le están viendo las vergüenzas. Quiere que se lo trague la tierra. No quiere levantarse si no es para salir corriendo del despacho.

Toses, carraspeos, caras rojas, miradas perdidas. Su jefe acude a echarle un cable. Pide perdón a los clientes y les convoca para una hora más tarde. Pero ocurre algo más que deja a Dann pasmado, cuando Paddy pasa su mano por detrás de él y le roza la raja del culo con un dedo. Le mira de reojo y puede ver su cara de sorpresa, lo mucho que le ha molado ver sus nalgas.

Cuando todos salen del despacho, Dann descubre la debilidad de su jefe, su pasión por culazos grandes y perfectos como el suyo. Le sube a la mesa para arreglar el descosido. Donde antes había carpetas y hojas llenas de esquemas, ahora está Dann a cuatro patas, gozando como un perro cuando Paddy le introduce los dedos por el ojete.

Paddy se tumba en la mesa, se desnuda empalmado y Dann le come todo el rabo. Su jefe ya apuntaba maneras, siempre paseándose con esa ropa ajustada que le ponía a mil. Dann perdió la cuenta de las pajas que se había hecho mirándolo tras las persianas de la oficina, tan varonil y apuesto, cerrando los ojos y esnifando mentalmente el aroma que desprendía su cuello cuando se acercaba a su mesa para ver los cálculos.

Le encantó descubrir que el tío tenía una polla descomunal, perfecta para pasar un rato de cerdeo inconmensurable, que se dejaba relamer de arriba a abajo con la lengua, del gordísimo cipote a las peludas pelotas. Dann se la chupaba y con el saborcito a rabo acudía a la boca de su jefe.

No tenían mucho tiempo antes de que todos regresasen. Paddy miraba impaciente por las ventanas, mientras agachaba la espalda de Dann poniéndolo contra la mesa y le jodía el culo. Un culo redondito y potente como a él le gustaban, para perder su enorme polla dentro. Paddy se ventiló los cojones sobre la mesa, cascándose una paja que Dann esperaba con ansias, acercando la boca para recibir la leche. A partir de ese día Dann descubrió otro método para salir tranquilito a dar una conferencia delante de mucha gente. Un método que consistía en salir ya folladito por un empotrador experto en la materia.

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