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Bo Sinn penetra a fondo y sin condón y saca jugo al culito prieto de Dane Jaxson en el cuarto de baño | MEN

Jackhammered & Drilled Part 1

Como una estupenda butifarra. Larguísima, como una baguette, dura, gorda y venosa, Dane Jaxson vio aparecer el gigantesco rabo de Bo Sinn por el agujero de la pared del baño. Se le hizo la boca agua. Lo primero que hizo fue tocarla para sentir su suave tacto, corriendo el pellejo ligeramente hacia abajo y hacia arriba, luego se agachó un poco, se inclinó para chuparla y notar lo gorda que era y lo mucho que le obligaba a abrir la boca, le hizo comprender que se encontraba ante una de las mejores pollas que se había comido en su vida.

Había ido a unos cines X con un colega y a los pocos minutos de empezar la sesión, se dieron cuenta de que no estaban preparados para tanto morbo. Acabaron cada uno en un baño distinto haciendo lo que debía hacer tras ver a tios follando en la pantalla grande, sentarse en el retrete a cascársela, con la tremenda suerte que donde se había metido Dane era un antiguo glory hole de una zona en construcción, que el obrero acababa de ser seducido por una dama con unas buenas peras que él, creía que se había metido en el baño de al lado y ahora, creyendo que ella se la estaba mamando, era Dane el que se estaba comiendo todo ese tronquito.

Esa pollaza le vino de lujo para lo suyo. Al escuchar los gemidos del tiarrón que debía haber tras la pared, intensificó la mamada. Se la comió hasta donde le cupo, la dejó irremediablemente decorada con la humedad de sus babas, soltó alguna que otra arcada y aquello que no podía tragarse lo masturbó con las manos para no dejar centímetro de esa enorme verga sin seducir.

En el mejor momento, cuando se le estaba saliendo el precum por el cipote, que aparecía tímidamente entre el pellejo, asomando por la punta del nabo, la chica apareció por detrás de Bo y entonces se dio cuenta. Si no era ella la que le estaba comiendo el rabo, ¿quién lo estaba haciendo? Se agachó, miró enfadado por el agujero y descubrió al gafitas pajillero que se había metido allí dentro.

Mira que le jodía a Bo, pero ahora tenía dos opciones, o aguantarse e irse con el rabo entre las patas hasta que se rebajara solito, vuelta a hacer agujeros en las paredes de la obra o culminar la jugada. La tímida mano del chavalote rozando su pene, que todavía estaba impresionado ante el gigantesco e imponente tamaño de su miembro viril, le hizo decidirse. Se llevó a Dane al baño, le puso mirando hacia la pared, le empujó la espalda para que se inclinara hacia adelante y le clavó la polla por detrás y sin condón.

Joder, era increíble, parecía mentira que ese culo delgadito y estrecho pudiera tragarse su pene de semejante forma. Le entraba dura, tiesa y sin contemplaciones por el agujero. Bo esta alucinando, le parecía casi un abuso. Todavía no podía comprender cómo su gigantesco pollón podía penetrar ese culito. Quizá por eso seguía en la obra, porque no dejaban de sorprenderle la versatilidad y maravilla de algunos agujeros.

Dane estaba en el séptimo cielo. Jamás un hombre se le había metido tan adentro. Se sentó en el retrete, elevó una pierna poniéndose de lado y se dejó follar a pelo, sintiendo la huevera de ese pedazo de macho golpeándole la nalga. No sólo se estaba enchochando con su pedazo de polla, sino con su cuerpo, porque a medida que se lo iba follando, el chulo perdía una prenda por momentos y enseñaba un poco más de su macizorro torso.

Se tumbó en el suelo, empinó el culo hacia arriba y se lo sirvió en bandeja. Dane pensó entonces que había llegado al tope de sus fantasías sexuales, que nunca vería algo como eso, un tio tan bien dotado penetrándole con nesa larga, gorda y dura barrena, haciéndole un agujero que no se le cerraría en semanas. Pero estaba confundido. Bo estaba a punto de llevarle más allá.

Manteniendo a Dane en la misma postura, él le dio la espalda, puso el culo entre sus muslos y dejó que el chaval disfrutara de las vistas de una penetración intensa, de su culazo, de sus pelotas entre las piernas mientras le azotaban la raja. Qué jodidamente bonito era lo que veían sus ojos. No podía apartarlos de Bo, de su forma de follar, de cada parte de su anatomía.

Le domó un ratito la polla saltando encima de sus piernas y le dio tanto gusto que se corrió encima. Siguió saltando. Notó las manos calientes y grandes de Bo cogiéndole por las caderas, alzándole y bajándole, usando su culo como un masturbador personal. Escuchó un gemido profundo y la leche de ese cabrón comenzó a inundarle el ano. Tal y como entró por el agujero, salió por la puerta y Dane se sentó en el retrete con el culo abierto escupiendo leche, sabiendo que jamás olvidaría la imagen de ese empotrador largándose, con esa pedazo picha inmensa colgando entre sus piernas, dando bandazos, rígida, empapada de semen y con los huevos por detrás colgando y meneándose a la par.

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