Vlad Castle se folla al guapísimo Andrea Novak sin condón y se corre en su cara | Fucker Mate

Bend over

No le había conocido en un museo, pero Andrea Novak sabía apreciar el arte y no se le escapaba nunca un cuerpazo como el de Vlad Castle, un tiarrón fuerte, de hombros anchos, gran espalda, un torso irresistible por el que bajo dándole besos, deteniéndose en uno de sus pezones, notando en la cara cada curva de su abdómen y después otra curva que se le dibujaba a las mil maravillas bajo los calzones y que no había podido apreciar antes lo suficiente porque eran negros.

Podía sentir el calor y la potencia de su polla todavía encerrada, tirando de la tela de los gayumbos hacia el lateral de su cadera. Lentamente le fue bajando los calzoncillos, nervioso, tremendamente excitado, ansioso por vérsela y la boca se le abrió de par en par al ver ese pedazo de rabo rebotando bien duro, largo y gordo delante de su cara.

Soltó una exhalación acompañada de un gemido y se la zampó aprisionándola entre sus lindos morritos. No dejó de mirar a ese chulazo francés desde abajo mientras le comía toda la polla, se la escupía para poder tragársela mejor, la relamía de arriba a abajo aprovechando para paseársela por toda la cara y sentir todo su poder. A Vlad se le puso mucho más dura y más larga. Agarró la cabeza del chaval y le metió traca.

Se le puso bien tocha por esos ojitos, por ese bigotito sobre sus labios, por lo bien que se la estaba mamando, combinando las chupaditas con un hábil manejo de su herramienta, paseándosela por la barba, raspándosela suavemente con sus pelitos. Vlad se agarró el rabo y le zarandeó el pollón estampándoselo en toda la jeta. En apenas unos segundos le dejó a Andrea la carita llena de sus propias babas, toda mojada con el olor y el sabor de su rabo.

Le cogió a dos manos la cabeza despeinándolo y le folló la boca con unas poderosas embestidas de cadera. El chaval despejó su garganta y resultó tener unas buenas tragaderas, pero Vlad la tenía ya tan grande y tan gorda que le quedaron algo más de diez centímetros para tragársela entera. Se sentó y dejó que se la siguiera comiendo. Por la forma en la que se la sacaba de la boca y tomaba aire a bocanadas, supo que se lo estaba pasando pipa con su rabo.

Y no era para menos. A medida que pasaba el tiempo, ese pollón parecía cada vez más grande, más duro y más empinado. Andrea se dio cuenta de la verdad de su tamaño cuando Vlad empujó la polla hacia adelante con el pulgar y la dejó toda tiesa delante de la cara del chaval. Simplemente alucinante. A Andrea le pegó un subidón de testosterona y no pudo evitar comerle el tronco con ansias, esta vez sintiendo en sus labios la rugosidad de una polla durísima surcada de venas.

En un último intento por digerir ese trabuco, se puso de rodillas entre sus piernas, se la amó a base de boca y mano y cabeceó hacia adelante y hacia atrás regalándole una buena cantidad de sonidos guturales cada vez que el cipote intentaba penetrar más allá de la campanilla. Se puso a cuatro patas en el sofá y le regaló otra cosa que estaba deseando, su culazo redondito, firme y suave.

La polla enorme y dura se ajustó a su ano. Al sentir los primeros centímetros no pudo contener un gemido de alegría y satisfacción. Qué bien tragaba ese culito. Vlad se la metió con mimo para no hacerle daño, pero al ver que el chavalito no dejaba de menearse hacia adelante y hacia atrás pidiendo quele metiera más trozo de rabo y al escuchar sus gemiditos de placer, le colocó las manos sobre la espalda y se lo folló a pelo metiéndole toda la fusta hasta dejarle la bolsa de sus increíbles y privilegiados huevazos taponándole el ojete.

Vlad se echó un poquito hacia atrás para ver cómo su polla penetraba ese ojal tan hermoso. Admiró su enorme rabo blanquito, la forma en la que entraba y salía del hueco, el cuerpazo de Andrea, que en ese momento giraba la cabeza, tan guapo que era, la forma de su culazo tragón, los piececitos ahí de fondo presionados contra el cojín del asiento del sofá, con las plantas hacia arriba. Desnudito y follado.

Andrea había escatimado el poder de los huevazos de Vlad. En cuanto sintió el golpeteo de esos cojones rugosos, se le antojó más y volvió a culear hacia atrás. Cada vez que sentía el golpe de gracia de esos cojonazos sobre la parte baja de su escroto, veía el cielo. Andrea no se amedrentaba ni ante un tiarrón así de fornido. Se sentó sobre sus piernas y le cabalgó manejando a su antojo toda su polla, pajeándosela con unos alucinantes movimientos del trasero.

Se dio la vuelta, colocó los pies en el sofá y le dejó espacio para que le culeara desde abajo. Andrea no paraba quieto, estaba hecho todo un vicioso, mucho más cuando tenía la ocasión de llevar al límite a chulazos como ese. Se puso bocarriba elevando el culete sobre el reposabrazos, con las piernas juntitas para dejar el ojete más apretado. Admirar el poderoso cuerpazo de Vlad de pie frente a él empalándole le regaló unas vistas maravillosas.

Se le antojó toda su leche. Se puso de rodillas. Vlad se pajeó sobre su cara y, acompañando un sonoro gemido de satisfacción, le metió un primer saque espeso y blanco acertando directamente en el ojo izquierdo del chaval y dejándole un rastro blanco que le cayó sobre la nariz, sobre el bigote, goteando de los labios hacia su boca. Le salpicó un rato más con su semen dejándole la cara todavía más guapa y hasta los pelos del pecho, completamente rociado con su semilla.

Casi deseó tener más leche en los huevos para entregarle cuando le miró con esos ojazos de cachorrito desde abajo. Andrea se empezó a pajear con la polla dentro de la boca. Notó el flujo de lava espesa a punto de salir de su verga y se apartó a tiempo para elevarla hacia su vientre y explotar de gusto, con todo el lechal saliendo de su cipote y resbalando por sus ingles y el lateral de sus pelotas. Vlad se enamoró de ese chico, ahí corriéndose de gusto, con su leche encima de su cara bonita. Con el pulgar le quitó el semen del ojo y se lo metió dentro de la boca junto con su polla recién corrida.

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@ fotos por Oscar Mishima

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