Salvador Mendoza se folla a saco y sin condón el culito prieto de Anteo Chara y se corre en su boca | Fucker Mate

Stretched Hole

Qué bueno que estaba el cabrón. Se notaba que era latino por la pasión con la que le comía la boca, metiéndole la lengua, intentando apoderarse de su conquista y por cómo le levantaba la pierna, elevándola hasta engancharla alrededor de su cadera, como si de un momento a otro le fur a inclinar para darle un beso de esos de película.

Pero lo que hizo a continuación fue algo mucho mejor. Salvador Mendoza cogió a Anteo Chara por la otra pierna y se lo colgó de frente como un koala. Los dos todavía llevaban los ajustados vaqueros puestos, con sus respectivos calzones, pero para Anteo era fácil imaginar que estaban desnudos y que se lo estaba follando ya en volandas, elevando su cuerpo con sus fuertes manos y cayendo por la fuerza de la gravedad, empalándose en su polla.

Y era fácil de imaginar porque cuando ese macho le impulsaba hacia arriba simulando que se lo estaba trajinando, ya podía notar el pedazo bulto que sobresalía por su bragueta. En ese lugar fue donde fijó la mirada, mientras Salva se desabrochaba el botón de los vaqueros y separaba las solapas del pantalón. Nada le gustaba más que ver desnudarse a un tio y si él podía contemplarlo de rodillas, cerca de su entrepierna, mucho mejor.

Antes de que se quitara los vaqueros, Anteo acercó la cara y la rebozó por sus partes nobles. Pudo sentir el calor de una larga y enorme polla cuyo cipote sobresalía ya por el forro del bolsillo. Salva tiró hacia abajo de los pantalones. Los llevaba tan ajustados que al hacerlo sin querer bajó un poco los calzones y dejó entrever la punta dle rabo por encima de la goma.

Anteo volvió a rebozar la jeta por encima. Estaba durísima. Se retiró un poco y con las manos apretó la tela para dibujar la perfecta forma de un pollón con sus santos huevos. Bufó de gusto a sabiendas de que se iba a poner las botas en cuestión de segundos. Los que tardó Salva en bajarse los también ajustados calzones.

Lo hizo poquito a poco, dejando salir la polla por encima de la goma. Casi no le dio tiempo. Anteo ya estaba preparado con la boca para chuparle todo el pito y metérselo dentro de la boca. Fue él el que se encargó de sacársela entera de los calzones con una buena mamada. Salva se agachó, le propinó un buen salivazo dentro de la boca y dejó que siguiera con la comilona.

Le encantaba que le azotaran en la cara, que le hicieran una buena putita con un pollón así de grande, que le agarraran de los pelos y le obligaran a tragar rabo por la garganta. El cabronazo empujaba fuerte con la cabeza hacia adelante, pero no llegaba a metérsela entera. La sacaba toda brillante, llena de babas, completamente dura y empinada y se la ponía encima de la cara para contemplar el maravilloso tamaño de ese pollón.

Salva terminó de quitarse los vaqueros y se puso cómodo en el sofá. Atractivo, fornido y con la pija dura contra su cuerpo, tan larga que le sobrepasaba el ombligo, en plan colega, se sentó y pasó un brazo por el reposacabezas. Anteo se puso a cuatro patas sobre el sofá, del lado hacia el que se torcía la pollaza de ese macho. Sin manos rodeó el ciruelo con sus labios y se lo comió a bocados.

Dejó caer la cabeza con toda su fuerza clavándose la polla. Más que una meta era una necesidad biológica la que tenía de tocar los huevos con sus labios. No lo consiguió. Esperaba tener mejor suerte con su culo, que ya estaba en manos de Salva mientras se la estaba chupando, acariciándole la rajita y explorando su agujero con la yema de sus grandes dedos.

Terminó lamiéndole la punta de la polla mientras miraba su cara de chulazo varonil y su grandioso cuerpo. Dispuesto a hacer cualquier cosa por él, le encantaba lo bestia que era, cómo le cogió enseguida la cabeza para lamerle los morros, la lengua y después conducirla a la polla para que se la mamase. Menuda aguadilla le hizo entre las piernas. Los huevazos de Salva acabaron llenos de saliva.

Encantado con poder ahogarse con semejante polla, Anteo aprovechó que Salva se puso a cuerpo de rey con los brazos detrás de la cabeza para ponerse frente a él de rodillas entre sus piernas y comérsela hasta saciarse. Lo mucho que le estaba gustando ese tiarrón bien se reflejaba en la forma en la que ya se había expandido el agujero de su culo, tanto que a Salva no le costó nada meterle varios dedos, dibujándole una circunferencia por la que su gorda polla ya cabía sin problemas.

Ajustadito, con el diámetro perfecto, Salva le metió la tranca sin condón por el mullidito ojete. Se tragó tan bien la primera mitad de la polla que se la metió entera con una culeada desde atrás, hasta besar los cachetes de su culo con los pelos de sus huevos. El cabronazo gritaba y se le empinaba la polla entre las piernas. Salva arremetió de nuevo y dejó que el chaval se relajara con el rabo dentro, con una folladita de perro, apresando su culo entre los muslos y tirando fino.

Se preguntó si su boca no tendría envidia de su culo. Le puso bocarriba con la cabeza al borde y le folló la boca para saber si ahora estaba preparado. Vaya que sí. Ahora el muy cerdo se la tragaba entera. Salva apretó fuerte y le aplastó los huevacos en el bigote y las narices. Anteo tenía la cara roja del esfuerzo cuando ese enorme rabo salió de su boca, pero agarró a Salva por detrás de los muslos rogándole que lo volviera a hacer.

Menudo rosetón tenía el colega en el trasero, preparado para meter grandes rabos. Salva tumbó al chaval de lado en el sofá y le juntó las piernas como si fuera un jamón. De esa forma el ojete quedaba más apretadito y le daría más gusto a su polla. Se la metió a pelo y le amó como él sabía hacerlo, abalanzándose sobre su cuerpo, dejando que sintiera el cuerpo de un buen macho en el costado y comiéndoselo a besos por todas partes.

Follar y no dar respiro, buscando las zonas erógenas que desencadenaban la pasión de un hombre, acallando los gemidos a base de besos con lengua. Salva terminó tumbado de lado junto a Anteo y le enchufó la gordísima polla por detrás a toda hostia mientras lo apresaba por delante con sus fuertes biceps. Tenía el control de todo y a Anteo le encantaba que así fuera. Pocos le habían follado tan jodidamente bien como él lo estaba haciendo.

Eso era lo que necesitaba, sentirse como una zorra en manos de un hombre. Salva se puso de rodillas y le metió la polla a fondo con una buena estocada, varias veces, jodiéndole el culo. Cuando sacó el cilindro, Anteo se palpó el ojal, se metió todos los dedos. Lo tenía en carne viva, completamente abierto, una rosa para un tallo. Salva le metió el tallo gordo por el culo y se abalanzó hacia el chaval tapándole la boca para que dejara de gemir en alto mientras él se lo follaba.

Ahora su boca estaba acallada por un pene dentro de ella. Anteo volvió a chupar rabo mientras Salva se divertía con el culete, metiendo los cuatro dedacos de su mano en el interior del agujero. Cuanto más ritmo le daba, más cariño recibía a cambio en su polla, con el aliento de ese mamón sobre su tronco, con la polla hinchándole los mofletes mientras el chaval gemía de gusto.

Anteo se cabalgó a ese machote por detrás y por delante y como propina final recibió algo que tanto esperaba. Cuando estaba saltando de frente sobre sus piernas, Salva le cogió de las nalgas, se levantó del sofá y se lo folló en volandas, impulsándole fuerte hacia arriba y dejando que la gravedad hiciera el resto. Ahora ya no había vaqueros interponiéndose entre los dos. Ahora estaban haciéndolo, unidos por el culo y la polla.

Qué rico. Anteo se agarraba a Salva como un koala, otra vez, a su cuello. Su propia polla dura rozando su torso, gozando de una inesperada pajilla cada vez que lo impulsaba. La gozada de estar saltando sobre la polla dura y empinada de un tio tan macho, fornido y atractivo, le estaba poniendo cachondo. Salva se lo llevó al sofá y siguió haciendo perrerías con él. Cuando le metió un par de dedos en la boca intentando callarle, Anteo respondió soltando un buen grito con la polla, lanzando un escupitajo de lefa de altura y dejándose la polla suelta, corriéndose sola, mientras Salva le enculaba por detrás sin descanso.

Parecía un animal follándoselo. Le agarró por el cuello, le metió unas buenas estocadas con el mástil dentro del culo y cuando salió de él se dirigió descontrolado hacia su cara, pajéandose la polla encima. Lo que salió por su boca en el momento de la orrida fueron gemidos de gusto infinito, de un puto animal. Empinó la verga y empezaron a salir chorretes calentitos y caldosos que cayeron sobre la barbilla y dentro de la boca de Anteo, que la mantuvo abierta hasta que se le llenó el tanque de leche.

Con el semen dentro, se zampó el rabo y lo dejó lustroso. No podía estar más feliz. Un tiarrón chulazo se lo acababa de follar, su verga morenota y enorme llena de babas y semen a un palmo de su cara y el saborcito de sus cojones inundándole la boca. Salva fue a probar de su propio jarabe. Se aproximó a la cara de Anteo, sacó la lengua y le chupó los morros y la lengua. Después volvió a ponerse de rodillas. Anteo miró su cuerpazo al completo. La polla, todavía medio dura, se meneaba imponente entre sus piernas.

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