Dom King penetra a pelo el grandioso culazo de River North en los vestuarios | MEN
A League Of Their Bone
Equipo Men contra equipo Sean Cody. Dom King y sus colegas contra River North. Había dos formas de ganar un encuentro: jugar mejor que el contrario o cargártelo confundiéndolo hasta el extremo de que abandone por propia voluntad, que es lo que hizo River ante un equipo que no había por dónde cogerlo con sus bailecitos jugando al despiste. Tiró el bate al césped del campo de juego y se marchó a los vestuarios.
Llegó antes el equipo de Men, que celebraron la victoria y luego desnudaron sus fornidos y musculosos cuerpazos hechos para levantar pirulas al instante y ponerlas firmes. Torsos de auténtico vicio, culazo peludetes, varoniles y redonditos. Dejaron la ropa tirada por los suelos, los gayumbos, se ataron las toallas a las cinturas y se fueron a darse una ducha.
Aunque River llegó soltando improperios contra el equipo contrario, el cabreo se le pasó enseguida en cuanto vio los calzones de Dom tirados en el banco entre las taquillas. Una de las cosas que conseguía calmar su ira, que era como un bálsamo para él, era esnifar los gayumbos de otro tio por la parte de la huevera. Los cogió, miró por todas partes para asegurarse de que no había nadie más que pudiera verlo y se preparó para tocarse el rabo mientras se llevaba la huevera a las napias y aspiraba ese aroma dulzón que le despertaba sus sentidos más primitivos y ocultos.
Se colocó los calzones para ver qué tal le sentaban a él. Se miró al espejo. Sin duda él tenía mucho mejor culo que su rival. Hablando del rey de roma, Dom le pilló in fraganti tras salir de las duchas. Igual que le había pasado a River, el cabreo se le pasó en segundos, en cuanto vio ese formidable culazo despampanante. Su mano se dirigió al frontal de la toalla, tocándose la polla que ya se le había puesto toda durísima.
Se quitó el nudo de la toalla de la cintura y dejó salir todo su poderoso, largo y gigantesco rabo, provocando la cara de asombro de River, que nunca había visto una tan grande. Por si cabía alguna duda, Dom sentenció su tamaño agarrándosela con una mano y palmeándose la otra mano con la polla, para que sonara bien. Para qué perder el tiempo. Uno quería culo y el otro rabo. River se inclinó hacia las taquillas dándole la espalda, Dom se acercó a él por detrás y, tras soltarse un gapo en el rabo, se la metió sin condón por ese grandioso culazo.
Las nalgas serían grandes, pero el ojete lo tenía bien apretado. Cada vez entraba mejor. A River le salió esa sonrisa de bobalicón provocada por un gusto tan tremendo que pierdes la cabeza por completo. El rabo entrando y saliendo todo enterito, bien largo y robusto. El culazo de River era demasiado grande y bonito como para no dedicarle un solo de concierto. Dom se agachó, plantó las manos en esas nalgas redondas y blanquitas y coló los morros entre medias buscando el ojete con la lengua.
Se tumbó en el banco con la pija en alto y River fue tras él tomando asiento y clavándosela a pelo. Se la pajeó con el culo antes de poner la espalda contra el suelo y el culo en pompa apoyado contra el asiento. Eso le permitió ver a Dom llegar con todo, empujar su durísima polla con el pulgar para conducirla hacia el agujero y vio con sus propios ojos cómo lo penetraba con esa jodida y enorme tranca que parecía un fusil.
La sintió hasta el fondo. Dom se inclinó hacia él. River estaba entregadísimo. Abrió la boca, sacó la lengua y esperó a que Dom le escupiera encima. Menuda taladrada le estaba metiendo. Se tumbó bocarriba en el banco y se abrió de nuevo de piernas para él. Le encantaba ver a ese macho fornicándole, estaba buenísimo. No le quitó ojo de encima, se encariñó con él y tenía la polla gorda agarrada cuando se le salió toda la leche a borbotones, mojándose los pelos de la barriga.
Dom se quedó follándoselo un ratito más y cuando le preguntó a River si quería más leche, este asintió con ganas. Dom retiró la verga de su culo, se la pajeó apuntando hacia su cuerpo desnudo y tras flojearle las piernas, le soltó toda la lefa encima. Los dos descubrieron que estaba bien eso de poder reconocer los puntos fuertes del rival sin tener que cohibirse.









