El rubito de ojos azules Landon Slater muestra las bondades de su rabo y su culazo | Freshmen
El nuevo cámara de televisión me tenía on fire. Landon Slater traía la felicidad a mi vida, a todo mi ser, cada vez que lo miraba y veía esa carita guapa, ese pelo rubio, esos ojazos azules y esa sonrisa cautivadora. Era verano, iba con la camisa abierta, el pecho al descubierto, dejando entrever un torso de lujo, con pectorales algo peluditos que ponían esa nota de hombre adulto en su joven cuerpazo.
Y sin embargo no serían esos los rasgos que terminarían de hacer que me enamorara perdidamente de él. Lo haría su rabo, cuando me lo camelé y conseguí llevármelo al plató de al lado, cuando le bajé los vaqueros y me enamoré de lo que tenía entre las piernas. Lo contemplé como si fuera una obra de arte, de cerca, observando atentamente cada detalle.
De los pelitos rubios y rozados de la base, nacía una polla bien larga y venosa, gordita, a medio descapullar, con el cipote al descubierto pero rodeado por una buena cantidad de pellejo que, me daba la impresión, a poco que lo arropara entre mis labios y apretara estirando hacia afuera, conseguiría ponerle el capuchón. En rabo le colgaba justo encima de los huevos, sostenido sobre ellos. Al tener los cojones hacia adelante, sobresalientes, bien gordos e imponentes, eso hacía que la cola se inclinara hacia adelante ligeramente. Simplemente preciosa.
Tuve suerte de que el plató al que me lo llevé fuera el de una sitcom familiar. Antes de follármelo quise hacerle un casting. Landon se desnudó para mí y se puso bocabajo sobre la cama, algo que me permitió descubrir la majestuosidad de su culazo respingón, hecho para darle amor y luego destruir su inmaculez a palmadas y pollazos. Se revolvió sobre la cama y me lo enseñó todo abriéndose de piernas. El apretadísimo agujero de su culo que me iba a gozar y la polla ahora bien dura alzándose sobre sus pelotas, ni demasiado larga ni demasiado grande, perfecta para mi empuñadura, para darle paja mientras me lo follaba.










