Arad Winwin se folla a pelo el culazo de Tanner Valentino y le deja frotar su larguísima polla sobre sus musculosos pectorales hasta correrse encima | Randy Blue
Tetas, tetas, tetas, la palabra que más fuerte resonaba en la cabeza de Tanner Valentino cada vez que no estaba ocupado en algún tema. No supo muy bien en qué momento empezó aquella obsesión por los pectorales de los tios, pero algo le hacía intuir que todo había comenzado por aquel tio del gym, Arad Winwin, el especímen perfecto para llevar ante una clase de anatomía y explicarles a todos los alumnos los músculos del cuerpo humano.
Le fliparon sus brazos fuertacos con grandes biceps y las venas gruesas recorriéndoselos, sus hombros grandes y redondeados y sus pechotes, unos pectorales de lujo, unos globazos cuadrados y bien puestos. Esa noche, al descansar la cabeza sobre la almohada, imaginó que era su torso, que hacía resbalar su mejilla por su cuerpo sudado, sacaba la lengua y le azotaba con ella los pezones duritos de las tetazas. Se sacó la polla con este sueño húmedo forzado y se corrió en la cama.
Con el paso de los días, Tanner se dio cuenta de que ese tio no se le iba de la cabeza. Se encargó de hacerse coleguita suyo y acabaron follando. Mucho mejor que en los sueños. Ahora podía tocarle de verdad la obsesión de sus tetazas, comprobar lo duras que las tenía, como una roca. Descubrió que Arad también le había estado deseando todo este tiempo, su culo, su larguísima polla juvenil que le colgaba como una banana entre las pienas, sobresaliendo poderosamente de los pelazos negros de la base.
Tanner se puso de rodillas en una silla y le regaló su culo. Ese tio se lo folló a pelo como esperaba, poniendo en funcionamiento cada músculo de su apetecible cuerpazo. Le hizo sudar. Luego le dejó comerle la polla que tanto le gustaba, quizá demasiado grande para un chico de su edad, se abrió de piernas y descubrió la potencia e intensidad con la que podía llegar a follárselo un hombre.
Joven pero no tonto, pilló a Arad mirándole el rabo unas cuentas veces. Vaya que si le gustaba. A pesar de que ya se le movía bien la cola durita con la follada, Tanner se movió más para que así Arad pudiera ver la polla meciéndose delante de él. Arad terminó cogiéndosela, acercándola hacia su abdómen, restregándosela por encima y pajeándosela.
Si tanto le gustabamn culo y polla, iba a darle doble ración. Le cabalgó primero dándole la espalda, para que viera su gran culazo de futbolista rebotando sobre su polla a la vez que se dejaba suelta la suya y golpeaba la entrepierna de Arad con la minga cada vez que se sentaba sobre él. Luego siguió cabalgándolo de frente, retirándose lo justo para que Arad pudiera disfrutar del pollón de Tanner frotándose calentito sobre sus abdominales y entre sus magníficas tetas.
Así los dos salieron ganado, disfrutando de lo que más les gustaba al uno del otro. Tetas, tetas tetas. Obsesión. Ahora las tenía a tiro de rabo. Observó su tranca resbalando sobre ellas, el precum saliendo de su cipote y mojándolas, sudaditas y con un poquito de su leche encima. No pudo contenerse. Se tiró una paja y se corrió encima de ellas.









