Viktor Rom, Darek Kraft y David Myburn se follan en equipo el precioso culazo peludo de Kike Gil y le rellenan la boquita de leche

4 Way Fuckers

Tenían que ser muy discretos, eso es lo que les había avisado el gerente del bar, hacer con que se tomaban algo y fingir que iban al baño de uno en uno para después colarse en la trastienda, donde les estaría esperando Kike Gil, un chulazo que juró les encantaría. Viktor Rom, Darek Kraft y David Myburn iban ya con las pijas bien duras, deseando ejercer de papis y penetrar todos los agujeros de ese mamón que, habían escuchado de oídas, además de ser guapo, tenía el mejor culazo de la ciudad.

Las leyendas no mentían, es más, al verlo en persona, ni siquiera le hacían justicia, porque era mucho mejor de lo que pensaban, ojazos, una cara irresistible, musculoso y de pelo en pecho y un culazo peludete que se antojaba al instante. Kike se había encerrado en una jaula esférica. Nada le gustaba más que subir el morbo a tope y ser el objeto de diversión de todos los hombres.

Miró con vicio y deseo a esos tres machotes que entraron para follarle y darle rabo. La gorrita con visera hacia atrás que llevaba puesta le daba un aire todavía más juvenil y destacaba las facciones de su bonita cara. La mezcla fue el detonante para que esos tres cabronazos se vieran obligados a agarrarse los paquetes y desplazar sus hermosas pollas hacia un lado para que la empalmada les doliera menos.

Tres pares de manos no tardaron en sobar su cuerpo. Viktor, más cariñoso, por lo menos de momento, le agarró de cada lado de la carita y metió los morros entre los barrotes de la jaula para besar sus morritos. Lo primero que hicieron los otros dos fue meterle un par de dedos por la raja del culo. Darek le sobó el ojete un poco más de la cuenta y cuando terminó de hacerlo, el muy cerdete se llevó los dedos a la nariz para esnifar el olor de culito que iba a ser follado y se los chupó.

A él fue al primero al que le comió el rabo y la cosa ya empezó fuerte, porque Darek le agarró por el cogote y le obligó a meterse la pipa entre pecho y espalda. Era un rabo de tamaño medio tirando a grande y dobladito hacia la izquierda. Aunque a Viktor ya se le salía el rabo por encima de la goma de los calzones, fue tan caballero que hizo un gesto a Kike para que siguiera el tour con la polla del veterano David, otro pollón irregular que despertó su apetito, mucho más gordo por la base que por la punta, donde tenía unos cuantos piercing.

Al descubrir la verga de Viktor, a Kike le flojearon las piernas y los brazos del gusto que sintió. Una impresionante maza gorda y enorme. Arropó su cipote entre los labios con mucho amor y tragó de poco a poco degustando cada centímetro, llenándose la boca de rabo. Los tres amiguetes se pasaron los brazos por encima del hombro y se pusieron frente a él con las lanzas en alto. Era una forma de sentir la mamada como tuya cuando la estaba recibiendo el de al lado, porque podías escuchar su respiración y sus gemidos y ver su polla bien de cerca.

Le rodearon poniéndose un poquito más cerca unos de otros y metieron sus generosos rabacos entre los barrotes. Kike se puso las botas pasando de un pene a otro. Sólo cuando de cada uno de ellos escapó una gotita de precum que le puso el punto dulce en su boca, le dejaron escapar de la jaula y se lo llevaron al sofá para reventarle.

Le pusieron a cuatro patas, mirando hacia la pared, nerviosos y excitados con la visión de su precioso y redondo culazo peludo. De nuevo Darek fue el primero en abrir el melón. Le metió la polla sin condón dentro del ano, se quedó un ratito con ella ahí dentro acostumbrandose a ese apretón delicioso de las paredes del esfínter sobre su miembro viril y empezó a follárselo aumentando el ritmo a medida que sus compañeros le alentaban para que le diera más y más duro.

A Kike le encantaba que le follaran en grupo. A solas había mucho más amor, pero en grupo era todo mucho más cerdo y, aunque no lo pretendieran, los tios convertían las folladas en una competición para ver quién lo hacía mejor. De momento Darek no paraba de ganar puntos. El tio se envalentonó y empujó la cabeza de Kike contra la pared ejerciendo de dominante.

Antes de metérsela, David soltó un gapo sobre su rabo, le frotó la peludita raja con el cipote como si fuera un pincel y a continuación le encajó la polla a pelo. El pinchazo más gordo estaba por llegar. Kike no sabía si sentir gusto o miedo al ver por el espejo cómo Viktor se acercaba por detrás de él con ese pedazo pollón que tenía entre las piernas.

A esta le costó más entrar. Viktor empujó fuerte pero le costó invadir su estrecho agujerito merecedor de pollas. La solución fue fácil. Se embadurnó la pija con babas y le penetró hasta el fondo. Kike sintió esa pirula hasta el alma. Su cara enfurecida demostraba lo mucho que le dolía y le gustaba a partes iguales que le empotraran con una cacharra de semejante tamaño.

La primera ronda había terminado, pero Kike sabía por experiencia que las folladas en grupo terminaban descontrolándose y perdiendo cualquier tipo de secuencia predefinida que pudiera haber en la mente de cada uno de los participantes. Con tantos rabos duros, siempre estaba el que cedía turno, el que prefería que se la chuparan, el que acaparaba la atención y se pasaba más tiempo frotando el cieruelo dentro del culo.

Desplazaron el sofá de sitio para que Kike se apoyara en él levantando una piernecita y con el culete bien abierto. Viktor le dio de comer polla mientras David le daba por detrás, antes de ceder su turno a Darek y este a Viktor. Fueron en círculo follándose todos sus agujeros hasta que se centraron en su culo, tan especial y delicioso como se decía.

Le colocaron el trasero justo en lo alto del respaldo del sofá y uno a uno fueron pasando para reventarle a pollazos, para blandir sus gordas pollas dentro de su acogedor agujerito. Sus piernazas musculosas y peludas, completamente abiertas, se meneaban al compás de las embestidas de esos machos que se colocaban entre ellas dándole todo lo que tenían y más.

Con los huevos cargados, le pidieron que se agachara. Hasta para eso Darek fue el primero. Creyó que le metía la polla dentro de la boca para que se la chupara, pero le metió toda la descarga de leche dentro de ella pillándole a traición. Se tragó un poco de su lefa y el resto la escupió, dejándose un rastro de semen colgando por la barbita. David continuó la fiesta y también se corrió dentro de su boca, con menos acierto, pues en uno de los espasmos, el rabo se salió fuera y le pringó todos los morros con su leche.

Aunque a uno le apeteciera correrse en otra parte, aquella era ya una cuestión de amistad y no podía romperse la cadena que otro había empezado. Viktor depositó el cipote dentro de su boca y no paró de pajearse ni de gritar que se tragara toda la leche ni aún cuando le estaba trallando a lefazos por dentro, colándole los mecos por la garganta. Observó a esos tres machos delante de él, con las mingas todavía duras y mojadas y supo que lo que iba a hacer les dejaría satisfechos. Abrió la boca, sacó la lengua y les enseñó el caldo de tres leches haciendo pucheros con los labios.

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