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Kosta Viking y Rudy Gram se vician con el culazo de Allen King follándoselo a saco sin condones, preñándole y metiéndole un facial | Lucas Entertainment

Boyfriends And Cheaters

Rubios y morenos, todos están bien buenos. Eso es lo que pensó Allen King al ir a la casa de los amigos de unos amigos. No les conocía de nada, pero eso no era algo que le asustase especialmente, pues le bastó ver cómo salían a recibirle para saber que esa tarde acabaría bien sudado y con dos nuevas pollas dentro de su culo, a ser posible sin condones y al borde de la piscina para combatir tanto calor.

La media sonrisa del rubito Kosta Viking, con ese oyuelo en la mejilla, le enamoró. De complexión delgada, en lo primero que se fijo Allen fue en su minga. El tio acababa de salir de la piscina y tenía las bermudas mojadas completamente pegadas al cuerpo, lo que hacía imposible no fijarse en sus protuberancias. El rabo se le dibujaba como una buena lanza, larga y atractiva, embutida entre las piernas. Iba repeinado con un moño y se le daba un aire a algún jugador de fútbol conocido, algo que despertaba su morbo. Le llamaban el vikingo y no sólo por su apellido, sino porque tenía fama de follar a saco y entrar en tus terrenos sin permiso.

Si este le enamoró, al ver a Rudy Gram no podía pensar en otra cosa que estar encima de ese cuerpazo varonil y fornido. De tez más morenita, el cabrón tenía unos muculazos impresionantes, destacando sus biceps y pectorales peluditos y tatuados. Entre los dos era como tener al amante y al empotrador, los dos unidos para hacer de esa tarde una de las mejores que recordaría.

Sí, les comió las pollas, mucho más grandes, infinitamente más grandes de lo que pensaba al ver la complexión de sus cuerpos. Algunos tios no dejaban de sorprenderle con el tamaño de sus mingas. Pero enseguida se convirtió en la diversión particular de esos dos machotes. Primero probó la larga y enérgica polla de Kosta, infatigable, su cuerpo sobre el suyo, inclinado, follándole, dándole amor, follándole a toda hostia como un puto conejo al que le fuera la vida en ello.

El empotrador de Rudy no tardó en reclamar su culo dándole por detrás con fuerza mientras Kosta le invitaba a cerdear con una buena lamida de pinreles. Por un momento, Rudy le pisó la cabeza suavemente empujándosela contra el cojín del sofá. Kosta le ayudó haciendo lo mismo. Dos pies grandes sobre su cara, impidiéndole moverse para que Rudy pudiera penetyrarle y taladrarle el culo desde arriba empujando con la fuerza de sus poderosas nalgas masculinas y redonditas.

Allen acabó sudado en el sofá, trincado por delante y por detrás, mirando las caras de esos tios que deseban su cuerpo, su culo y su boca. El vikingo reclamó sus tierras preñándole el ojal con una ingente cantidad de esperma. Rudy miraba la escena concentrado, machacándose su enorme polla, paseando uno de sus pies por encima de la cara de Allen, hasta que le vino el gustillo, acercó el rabo inclinándolo hacia su cara y se corrió encima de ella y sobre los pies de Kosta, que no los retiró y se dejó salpicar por la leche de su amigo como si estuviera ya acostumbrado.

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