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El guapísimo chulazo Rhett West embadurna sus musculazos de acero con aceite y se casca un pajote a solas en la habitación | GayHoopla

El aceite corporal chorrea entre las palmas de sus manos, se las frota y comienza a esparcirlo por toda su musculatura, dejándola radiante, por si no fuera suficiente ya con las deliciosas vistas que deja sin engrasar. Que me gustaría fundirme con Rhett West en un abrazo interminable, sentir el calor de sus cultivados pectorales, de sus biceps atrapándome con fuerza, mirando a sus ojos de color verde claro que me derriten por dentro, es una idea de la que no puedo escapar.

Su cara es un lujo del que no puedo apartar la mirada. Pelazo rapadito por los lados, cejas pobladas, nariz larga y grande, el bigotito que me hace desear los labios que hay justo debajo, la cadena de oro que cuelga de su cuello y que me hace imaginarme mordiéndola, sentir su tintineo, su roce contra mi cara, mientras se pone encima de mí y me hace suyo, mientras dejo que me haga suyo.

El contraste entre su escultural torso y sus impresionantes piernazas peludas le dan un aire tan varonil que me vuelve loco. Hay otra zona de su cuerpo que tiene bien poblada, se la veo cuando se mete insistentemente una mano por debajo de sus Calvin Klein amarillos. Se ha arreglado para hacerse una paja antes de salir de fiesta. Cuando se baja los calzones, su mano atrapa una bonita polla alargada más dura que una piedra, con los dos cojones bien marcados a cada lado de la base.

Se pasa un brazo por detrás de la cabeza y mira hacia el frente. No puede estar más bueno. Ahora sí deseo perderme en él, esnifar ese sobaco peludito y rebozarme contra la musculatura de su cuerpo, amasar mi polla entre sus abdominales y correrme encima de ese cuerpazo cincelado por la mano del mismísimo Dios. Tiene un buen tamaño de rabo, de tamaño medio tirando a grande. Puede que me lo esperase más grande, por su complexión, pero es perfecto para enfundarse por el través de la garganta y sentir más gusto que dolor al sentirla dentro del culo. Además tiene el pito super tieso y eso me garantiza una buena follada.

Con un chulazo así de buenorro el rabo pasa a un segundo plano. Por el simple hecho de imaginar su cuerpo sobre el mío, mirándonos fijamente, ya me dejo hacer cualquier cosa que desee. Me faltaba verle la parte de atrás, en conjunto con todo lo que tiene delante. Está para recrearse. Apoya las rodillas y los muslos en el sofá, los brazos estirados sosteniendo el peso de su cuerpo, en posición de flexiones, y simula que está follando, restregando su polla y sus huevos por la suave superficie.

Esos muslos grandotes que terminan en un culazo redondito, la curva que forma su trasero con su gran espalda de nadador, son pura fantasía. Se da la vuelta y culmina el pajote. Mira hacia otro lado, desviando la vista de su tieso pollón, echa la cabeza hacia atrás intentando no rendirse todavía, pero es demasiado tarde. Levanta la cabeza y afronta la verdad, mirando hacia su polla y su puño, que incrementa una marcha la velocidad.

La leche sale a borbotones, blanquita, muy espesa, formando poco a poco un charco de semen que le pringa la negra pelambrera de la polla y el bajo vientre. Un colgajo espesito se queda colgando de la punta del rabo, resistiéndose a caer, entonces se frota el cipote contra el vientre para que por fin lo suelte. Relajadito y satisfecho, planta una mano encima de la lefa y se la esparce por encima como si fuera crema. Con la polla todavía firma y tiesa, se dirige al baño a darse una ducha.

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