
[Lucas Entertainment] El pequeño Rafel Lords se atreve con la polla gigantesca de Leo Alexander sin condón
Ya nos lo decían de peques, advirtiéndonos que comíamos con los ojos, cuando teníamos delante una tarta deliciosa y se nos llenaba la boca diciendo que nos la íbamos a comer enterita. Efectivamente cuánta razón tenían, al llegar a un trocito teníamos tal empacho que no podíamos tragar más por muy apetitosa que estuviese, con la pena que eso conllevaba. Rafael Lords nunca imaginó que iba a enfrentarse otra vez a sus fechorías de pequeño, pero esta vez en el mundo adulto y cambiando las tornas, en lugar de una deliciosa tarta, un tio con una polla de caballo gigantesca.
Como si fuese su cumpleaños y una voz le susurrase al oído de nuevo esa advertencia, lo cierto es que una vez más se le hace la boca agua por lo que tiene enfrente, se le abren los ojos como platos y está deseando comérsela entera, tener ese cacho pollón inmenso e interminable dentro de la boca, poder sentir cómo el cipote gordo le ocupa toda la lengua y se acopla al fondo de su garganta, notar cómo la comisura de los labios se le ensanchan al paso de ese mazo gigantesco, mientras más abajo el culo se le abre de emoción pensando que más tarde tendrá también su recompensa.
Leo Alexander sabe que la tiene como un caballo y que muchos chavales han salido huyendo al quitarse los calzones, pero cuando se encuentra a un tio valiente que se atreve a comerle la polla y a dejarse penetrar, consigue que se vayan bien satisfechos y contentos por haberse tragado una de las pollazas más grandes en toda su vida, todo un recuerdo.
Con una diferencia de altura considerable entre los dos, Rafel Lords demuestra que a pesar de que Leo le saque más de una cabeza, de pequeñín no tiene nada. Además es un cabronazo y sabe que esa diferencia de tamaño nos la pone dura, y es que verle coger el pollón de Leo Alexander con la mano, que apenas logra abarcar toda la circunferencia de lo gorda que es, es un puto vicio que se convierte en la primera excusa perfecta para derramar leche haciéndose una paja viendo la escena. Y para los que logren resistir las ganas de correrse con la mamada, de postre tienen relleno de pavo y merengada de leche en el ojete. Que la disfrutéis!









