Brad Hunter alardea de rabo gigante y se deja comer el culo y la polla | Bentley Race

Hoy Brad Hunter va de sobrado. Entra por la puerta de la habitación del hotel tomando el control. Mi control. En caunto él entra por la puerta, mi voluntad sale hacia afuera y lo que queda dentro es un perrito obediente que sólo puede decir que sí, que espera impaciente a que su dueño saque el alimento para darle de comer. Se pone de rodillas en la cama, ensuciando el edredón con sus zapas sucias y dejando el olor de sus calcetos. Me mira, como retándome, y se lleva una mano al paquete. Un leve toque con los dedos y me doy cuenta de que no lleva calzones, o los que lleva son muy sueltos, porque su pesada y larga polla se queda haciendo tolón entre sus piernas.

Se baja de la cama y se espatarra en el puff que hay a sus pies. Las piernas abiertas. Sus pantaloncitos son tan cortos que puedo verle una de las pelotas intentando salir. Este quiere que hoy me ponga más perraco que de costumbre y lo va a conseguir. Lo siguiente que hace es elevar las piernas, agarrarse la parte trasera de las bermuditas y tirar hacia arriba, dejando a la vista sus cojones y el orificio de su culo rodeado por una buena mata de pelos.

Sí que llevaba calzones, pero para el caso es como si no los llevara, porque la pedazo tranca que se gasta es imposible esconderla en ninguna parte, sobre todo cuando se le pone dura. La tiene empinada hacia la izquierda, pegada a la cadera y por donde se la suele sacar para mear, puedo verle el rabo durísimo, enorme y venoso.

Se lo quita todo, se queda desnudito apenas con las zapas y los calcetos puestos y esconde sus vergüenzas con la camiseta hasta que se sienta de nuevo en el puff y me lo enseña todo, mirándome con esos ojazos cargados de vicio, echándome una media sonrisa, sabiendo lo mucho que me gusta su pelazo rubio, su cuerpazo fibrado, sus piernas peluditas, su gigantesco pollón.

Se da la vuelta abrazando el puff, ofreciéndome su precioso culazo, pasando el rabo entre sus piernas, aprovechando la suavidad de la superficie para hacer como que se folla la almohada. Me muerdo el labio por no sacármela y follármelo allí mismo. Tengo que aguantar que ese cabrón alardee como lo hace con su enorme polla frotándose contra la tela. Rojiza a medida que se acerca al cipote, dura, larga. Deseo que sea mi culo, que sea mi boca la que disfrute esa tranca. Estiro una mano sin poder contenerme ante algo que me llama poderosamente la atención, se la toco sintiendo su dureza y su calor, volviéndome loco, se la masturbo mientras él me mira de reojo. Le como el ojete el culo, le como la polla, le presto un fleshjack sólo para disfrutar de cómo lo destroza con su gruesa y voluminosa verga.

VER A BRAD HUNTER EN BENTLEYRACE.COM

VER A BRAD HUNTER EN BENTLEYRACE.COM

Mostrar más
Botón volver arriba