Zak Bray empotra a Billy Bones sin condón y suben la temperatura de la habitación | Bentley Race

Al ver entrar a Zak Bray por la puerta de la habitación de hotel, Billy Bones no pudo ocultar su cara de alegría. Puede que los reyes magos hubieran llegado tarde por el temporal, pero le habían resarcido y pagado con creces la larga espera. No dejó de mirar fijamente al australiano desde que entró. Le gustaba tanto y todo de él. Sus ojazos, su mirada, su boca, su cara, su cuerpazo.

Zak sintió tan cálido recibimiento que se acercó a Billy y empezaron a tocarse para que se diera cuenta de que era muy real y estaba allí para él. Zak le retiró la camiseta aprovechando que era abierta por las mangas para descubrir su varonil tetilla en medio de un mar de pelos y Zak se levantó la suya para enseñarle que tenían el torso muy parecido. Luego se subió al sofá, se bajó los calzones y esperó a que Billy acudiera a comerle la minga.

Era todo un gusto ver la pija tiesa de un tio cuando se la sacaba, pro el mismo gusto daba verla flácida y saber que podías pegarte el gustazo de chupar y chupar para descubrir cuánto podía crecer dentro de tu boca. Así es como se la encontró Billy, que posó sus manitas en los muslazos de ese guaperas y se dedicó a chuparle el pollón que nacía de un buen manojo de pelazos negros.

Zak se la devolvió, pero él se la encontró la dura no, durísima, roja, venosa, casi a punto de correrse y aún así se arriesgó a mamársela, llevándose consigo precum del bueno. Se quedaron desnudos de cintura para abajo, a excepción de calcetos y zapas que pusieron el punto de morbo al asunto. Se mamaron los rabos por turnos, a cuatro patas, enseñando sus culazos, el de Zak musculoso, peludo y grande, separando ligeramente las piernas para dejar que huevos y polla les colgaran mientras lo hacían.

Cómo irse de allí sin regalar su trasero a un machote tan guapo y fornido. Billy dio la espalda a Zak, se puso a cuatro patas sobre la cama agachando la espalda y elevando el culete. Zak recogió la invitación y le jodió a pelo. La cosa se puso tan caliente que Billy se lo cabalgó, gozando de las vistas de ese tiarrón desnudo tumbado sobre la cama, con sus fuertes brazos en jarra sobre su cabeza, enseñando pelos de sobaco. Billy se agarró con ambas manos a su cuello y le pajeó la maza con el culo.

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