Jean Franko mete su enorme rabo al chulazo Logan Moore | MEN

Willing & Waiting

Su redondo y bonito culazo, ese por cuya raja tantos hombres han colado sus enormes rabos deshaciéndose de placer, los pezones y esos pectorales peludos tan varoniles, sobre los que montones de tios han dejado escapar la leche acumulada dentro de sus cojones. Logan Moore se excita a solas tras las cortinas, cerrando los ojos, explorando su cuerpo, rememorando una y otra vez los diferentes encuentros con los que más ha disfrutado.

Hay una fantasía que necesita volver a repetir. De rodillas sobre la cama, encorva la espalda hacia adelante hasta dejar la cabeza pegada a las sábanas y se ata a sí mismo, de forma simbólica, las manos a la espalda. Todavía tiene en mente a aquel chulazo que le metía rabo sin parar mientras con un pie le pisaba la cabeza.

Un buen macho está a punto de cumplir su deseo. Otra vez. Jean Franko se relame los labios de gusto, observando la sugerente silueta de ese muchacho en posición de recibir rabo. Se le pone toda morcillona mientras se desanuda la corbata. Empieza a hacer calor debajo de ese traje que lleva puesto. Se queda totalmente desnudo y pasa al otro lado de la cortina. Agarra a Logan por el nudo que forman sus manos atadas a la espalda y le mete esa polla gorda y morenota hecha para follar.

Los cojones rugosos y enormes se mecen por debajo de la base de su polla tiesa hacia adelante y atrás, impactando sobre el culazo de Logan, que todavía no ha visto al tio que se lo está follando. Pero puede sentir toda su fuerza y energía, lo cabronazo que es jodiéndole el ojete, sus gemidos brutos, sus manos grandes y calientes apresando su cuerpo para que no escape.

Cuando se da la vuelta después de dejarse dar por culo, se queda prendado. Un tiarrón de pelo en pecho, tan atractivo, esa barbita tan masculina y abundante en su rostro. Jean Franko también cae presa del chulazo y por un momento desea llenarle la carita de leche cuando le pone a comer rabo y el chaval le mira desde abajo con esos ojazos claros que le dan la vida.

Es como un cachorrito suplicando comida y Jean tiene una buena porra para satisfacerle. Tras comerse los rabos y masturbárselos a la par, Logan se pone bocarriba, se abre de piernas y le pajea el rabo mientras pone esa carita de implorar polla. Cómo no se la va a dar con lo bueno que está y lo guapísimo que es. Le machaca el culazo metiéndosela hasta el fondo y los dos culminan la follada corriéndose sobre un mismo lugar. El cuerpazo de Logan ya tiene un nuevo recuerdo para sus fantasías, una lluvia blanca, su torso lleno de vetas de semen resbalando hacia sus costados y mojando el colchón.

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