Tendencia

Tim Kruger empala el culazo del guaperas Sean Austin sin condón | Tim Tales

No podía haberle puesto en mejor lugar ni en mejor posición para hacerle probar su trabuco metiéndoselo por todo el ojete. En ese fondo negro el cuerpazo musculadito de Sean Austin mostraba todo su esplendor. Guapo, atractivo, cachas, con una mirada penetrante y cautivadora, los brazos por detrás de la cabeza marcando biceps y abdominales y esos pelillos de los sobacos perfectos para imaginar cerdadas. A Tim Kruger se le hinchó la polla como nunca y eso que ya la tenía grande.

Que le gustaba a él que se la mamara un buen chulazo mirando hacia arriba con esos ojazos, chupándosela con ganas, esa barbita recortada de varios días que llamaba al semen de sus pelotas como una condenada diciéndo príngame. Qué buena boca tenía el mamón, qué bien la comía, soltando gemiditos de gusto con la boca llena de rabo, haciendo el vacío entre sus labios, sacando la pija y soltando el aliento como si fuera un sediento que acabara de tragar un buen sorbo de agua.

Esos gemiditos siguieron resonando en la cabeza de Tim cuando le puso a cuatro patas y le folló su irresistible culazo grande y musculoso, tan suave como sus muslazos. Le agarró con tantas ganas que, a riesgo de correrse antes de tiempo, se subió a la cama y le prendió fuego a ese culo follándoselo a saco, hincándole la pija todo lo grande y gorda que la tenía hasta cascarle los huevos en todo el ojal.

Le dio regusto con la polla apoyándolo sobre su cuerpo y follándoselo en volandas. Volvió a ponerle bocarriba y siguió metiéndosela con mucho gusto, mirando su cuerpazo, su carita, esos labios apetitosos, recordando el gusto que le habían proporcionado a su polla. El cabroncete tenía la boca sucia. Aparte de gemir no paraba de soltar guarradas, haciendo que Tim se pusiera más cachondo.

Lo hizo, sacó la polla del hueco, le metió un lefazo en la raja, volvió a hundir el cipote en su ano y se quedó mirando cómo la leche rezumaba del agujero encharcando toda la parte superior de la polla y se quedaba goteando sobre las sábanas negras. Menudo culazo tenía el guaperas y qué bien le había sacado la leche. Al terminar, Sean se quedó con hambre de más rabos. Tim cogió e teléfono y empezó a contactar con sus colegas, con los más dotados. Que ese culo no pasara hambre.

VER A TIM Y SEAN EN TIMTALES.COM

VER A TIM Y SEAN EN TIMTALES.COM

Mostrar más
Botón volver arriba