Dane y Rocky se follan por turnos el culazo del reno Noah y le meten unos buenos faciales | Corbin Fisher

Santas Slay

Cuentan las historias que antiguamente hombres y mujeres se reunían para cantar villancicos, tocar la pandereta y hacer ruido con una cosa que se llamaba zambomba, algo que se les daba de puta madre a los hombres porque era como hacerle una paja a un palo, de hecho era casi igual, porque la cosa consistía en escupirse en la mano para lubricar el palo y hacer ruido.

Todo eso parecía cosa del pasado. Ahora lo que se llevaba era ponerse una cancioncita en el móvil y disfrutar de la fiesta. Dane y Rocky se levantaron cachondos para ver sus regalos. Noah se les había adelantado y ya estaba abriendo algunos de ellos. Les vio entrar en el salón con la indumentaria de la fiesta de día anterior, semidesnudos de cintura para arriba, con gorritos de Santa y unos calzones rojos brillantes tan ceñidos que se les marcaban los dos huevos y las pollas erectas de buena mañana.

El que tenía la trempera más avanzada era Dane, que apenas podía contenerla ya en los gayumbos. Al sacársela, Noah se quedó impactado con esa pedazo tranca gordísima. Se inclinó hacia un lado para comérsela y Rocky aprovechó el momento y que Noah le estaba poniendo el culo cerca del nabo para bajarle los calzones verdes y descubrir sus nalgas. Al alzar un poco la patita pudo ver su ojete rosáceo, precioso, todo para él, para desvirgarlo a pollazos. Acababa de perder el interés por los regalos bajo el árbol.

Le dio unas palmadas en los cachetes, le sobó la polla y los huevos que le colgaban entre las piernas, se lamió los dedos y comenzó a acicalarle y dedearle el agujerito mientras Dane le ahogaba a pollazos dándole de mamar rabo. Rocky se sacó la verga, otra bien gorda y con unos buenos pelánganos en la base para alimentarse bien, entonces Noah cambió de bando. Esta estaba todavía morcillona y blandita, así que se la comió hasta besarle los huevos antes de dejarla durísima.

Tenía la enorme suerte de tener a dos Santa Claus en casa, así que se convirtió en su reno y Rocky fue el primero en cogerle de las riendas y penetrarle el culo sin condón. Al girarse para que Dane le diera por detrás, vio la pedazo minga de Rocky, robusta y mojada colgando entre sus piernas. Menudo cacho pollón acaba de meterse por el culo.

Abrieron los regalos y jugaron con ellos en el cerdo culazo de Noah, unas bolitas chinas para hacer que se pusiera cariñoso y dos dildos tan gordos como un puño, uno color carne y el otro de chocolate, para hacerle gemir y gritar. Fue el de chocolate el que más gusto le dio. Se hizo una pajilla y se corrió encima mientras se lo metían a la fuerza por el culo.

Se subieron al sofá y se pajearon encima de él. De nuevo Rocky tomó la delantera. Inclinó su polla hacia abajo y empezó a correrse como si estuviera meando, dirigiendo su rabo hacia la derecha y hacia la izquierda, desperdigando su semen por la cara y por todo el cuerpo de Noah, que cerró los ojos disfrutando de esa inesperada lluvia blanca. Dane, que esta riquísimo con ese pomposo culazo blanquito, se la machacó y también se corrió en su cara. Cogieron de la cadenita a ese reno tan cerdo y se lo llevaron a la ducha.

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