Blain O’Connor penetra a pelo el culito respingón de Leo Grand | Cocky Boys

5 TOP GAY PORN SITES

Desde bien jovencito a Leo Grand le habían puesto cachondo los tios que tenían cara y cuerpo de boxeadores. Antes de que se le ocurriera siquiera intimar con los de su mismo sexo, aprovechaba las noches a solas en la cama para imaginarse a alguno entre sus sábanas. Uno que fuera bien cachas, que estuviera tatuado, con una nariz chata y aplastada, cara de empotrador y la suficiente desvergüenza como para dedearle el ojete hasta hacerle correr de gusto.

Por eso, en cuanto notó que los hombres se fijaban en él y ya tenía edad para el fornicio, después de practicar con los de su propio instituto se fue en busca de un macho para cumplir sus sueños y acabó en la habitación de Blain O’Connor, de rodillas entre las piernas abiertas de ese monumental cuerpazo, mientras ese santo varón a pecho descubierto, con el torso tan musculado y tatuado que entraban ganas de regalarle el virgo, mantenía la boca entreabierta exhalando gemidos apagados al ver cómo un benjamín juguetón le devoraba toda la polla tiesa y dura.

Le engrasó toda la barra, le miró a los ojos con la boca abierta y la lengua por fuera, aporreándosela con el rabo, para que el boxeador escuchara el sonido de su propia tranca impactando contra la superficie húmeda. Después de eso, le dio la espalda para regalarle el culito, uno tan bello que se hacía necesario para cualquier hombre que posara sus ojos en él, tierno, suave, redondito, la perdición de los tios.

La lengua de Blain no hurgó sólo dentro del agujero del chavalín, sino que se posó con fuerza sobre el pene del chico, bien largo y duro pasándoselo entre las piernas, lamiéndolo desde la punta hasta los cojones y de vuelta a la raja del culo. Sentir cómo la polla de ese campeón le perforaba el ojete fue una experiencia sublime. Lo hizo con tacto, lentamente, sumergiendo centímetro a centímetro, haciéndose notar y de rogar, porque a pesar de que Leo agradecía el cuidado, estaba deseando que lo empotrara como a una zorra.

Qué gustazo tenerle dentro y a la vez comprobar su dedicación, la forma en la que le hacía sentir especial posándole una mano en la cara, girándole la cabeza, robándole un beso, sintiendo dentro de la boca su respiración agitada y violenta. Las caricias de sus cojones rozando los bajos de los suyos cada vez que se la metía a fondo.

Le cabalgó. Blain posó las dos manos sujetando por debajo las nalgas e impuso el ritmo. Arriba y abajo, arriba y abajo, acompasadamente. Por fin pudo sentir su furia. Con la cara de empotrador que esperaba, el cuerpo musculoso y tatuado bañado en sudor y una fuerza inconmensurable, Blain le levantó en volandas y le dio duro de pie. Así pedazo de macho, condéname, penetráme todo el culo con la fuerza de tu miembro, pensó Leo todo cachondo entregado a ese chulazo. Cuando le dio culo de nuevo, la polla entraba ya como la seda, también toda sudada. Leo se cascó una paja y se sacó bien de leche mirando cómo ese tio le follaba bocarriba y abierto de piernas.

VER A BLAIN O’CONNOR Y LEO GRAND EN COCKYBOYS.COM

VER A BLAIN O’CONNOR Y LEO GRAND EN COCKYBOYS.COM

Mostrar más
Botón volver arriba