Derek Thibeau se folla por turnos los culazos de Collin Lust y Ryan Jacobs y hacen un trenecito de pie sin condones | MASQULIN

Hoe, Hoe, Hoe!

Hoe, hoe, hoe! No era precisamente la voz de Santa Claus quien pronunció su risa navideña, sino la voz de sorpresa de los compis de piso Collin Lust, Ryan Jacobs y Derek Thibeau al descubrir que se acababan de enviar por la app de citas fotos y vídeos suyos íntimos. Eso les pasaba por mandar guarradas a desconocidos, que al final terminaban en las manos que no deseaban.

A ver con qué cara salían ahora de sus habitación después de haberse visto las pollas, los agujeros de los culos bien follados y en situaciones de lo más cerdas, ellos que cuando se cruzaban en el baño sorteaban las miradas para no verse ni meando o aguantaban su turno para la ducha en lugar de compartirla como hacían el resto de colegas de piso para ahorrar agua.

Pero tuvieron que salir y una vez pasada la vergüenza inicial, Ryan fue el primero en reconocer que le había puesto cachondo verle la pirula tiesa a Derek y los buenos veinte centímetros que se gastaban él y Collin. Derek también reconoció que si no fueran amigos le hubiera gustado penetrar su culazo de pelillos pelirrojos. Tanto hablar de los vídeos y después de haberse puesto a tono viéndolos, ya que habían cruzado la línea y esa tarde no podrían quedar con nadie y descargar, decidieron con naturalidad hacerlo juntos.

Formaron un círculo entre los tres, se sacaron los rabos quedándose muy cerquita unos de otros y se pajearon mirando hacia abajo y observando el tamaño y la forma de sus pollas. Los tres calzaban de puta madre. Sacaron los móviles y empezaron a grabarlo todo, para el recuerdo y para después mandarlo a sus futuras conquistas, que seguro iban a pasarlo bomba viendo un trío.

Collin y Ryan se pusieron de rodillas y le comieron la polla a Derek, que era de los tres el más alto y fuerte, también el que más larga la tenía. Mientras lo hacían, se fueron quitando la ropa y se quedaron chupando rabo a dos bocas, meneando sus traseros a cuatro patas, con los que Derek se puso a tono, sobándolos con sus manos grandes y fuertes, sintiendo la delicadeza de esos melocotones grandotes, pomposos, llenos de lujuria, suavecitos. Se le puso firme, algo que los dos perretes agradecieron, porque se estaban poniendo las botas comiéndole el trabuco.

Les puso a los dos a cuatro patas mirando hacia la ventana, prometiéndoles que en breve llegaría Papá Noel cargadito de regalos y se sintió como un puto sultán en un harén de culos todos para él. Se arrodilló detrás de cada uno y les dio por culo por turnos, deseando haber tenido dos pollas para satisfacerles a la vez. Se ponía cachondo cuando metía rabo y ellos respondían con un gemido de placer, viendo cómo el que estaba libre de polla, pasaba un brazo por el cuello del otro para consolarle.

El pirulón de Derek era enorme. Collin se sentó sobre él abrazándose a su cuello con una mano mientras con la otra grababa su cara de felicidad saltando sobre ese tio pollón. Acabó como chopped en un bocadillo, los tres haciendo un trenecito de pie sin condones, con su polla dentro del culo de Ryan y Derek dándole por detrás. Y hay que ver cómo le colgaba y se le meneaba a Ryan entre las piernas, una locura.

Hasta hacía unos minutos eran unos recatados compañeros de piso, pero después de verse las vergas y en acción se habían convertido en unos putos guarretes descontrolados. Se sacaron las pirulas de los culos donde las tenían metidas. Ryan ya se la estaba pelando para correrse de pie. Derek agarró a Collin por los pelos, le obligó a agacharse y le colocó la cabeza justo enfrente de la polla de Ryan. Los tres disfrutaron como cerdos del facial. La sonrisa de Collin con la leche encima era el mejor regalo de Navidad.

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