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Los guaperas Gonzo y Cano se montan un flip-fuck a pelo follándose sus peludetes culazos | Latin Leche

No había nada que un buen fajo de billetes no pudieran comprar, o mejor dos fajos, todo fuera por ver la sonrisa picarona de ese guaperas y sus ojos marrones, grandes y brillantes. Después de recibir el dinero con la propuesta de verle follarse a un amigo suyo, todo era más fácil. El cámara acercó la mano a su entrepierna y él se abrió dejándose palpar el paquete por encima de los vaqueros.

Cano hizo lo mismo, aunque dada su poca experiencia magreando pollas que no fueran la suya, preguntó si lo estaba haciendo bien. De puta madre. Le invitó a agacharse y comérsela. Un rabaco gordo con un buen bosque peludo. Qué delicia de labios. El cipote desarrollándose antes que la verga, todavía metidito en su capullo de piel y unos segundos más tarde completamente descapullado. Ya no cabeceaba tan rápido como al principio, porque ahora tenía una buena barra que meterse en la boca.

Su amigo seguro que le iba a gustar. Era tan guapo como él, con otro par de ojazos grandes color avellana y con una barbita que lo hacía super atractivo. Tardaron poco en quedarse desnuditos en la habitación. Cano tumbado en la cama y el guaperas de Gonzo entre sus piernas, sin dejar de mirarle mientras de acicalaba la verga. Cano volvió a preguntar, esta vez si le gustaba, como si necesitara saber si tenía posibilidades entre los tios. Como respuesta recibió un breve murmullo asintiendo, resultado de tener una polla dentro de la boca.

Cuando se fue sintiendo más cómodo, empezó a reclamar alguna que otra cerdada, como que le comiera el rabo hasta el fondo. Gonzo tragó polla y Cano le ayudó apoyando una mano encima, empujando para conseguir metérsela por la garganta. Ahí lo retuvo un ratito, escuchando el sonido que producía al intentar sacársela. Después del primer intento, hubo más, solo que en esos Gonzo ya fue solito, cogiéndole por los huevos y poniendo los pelos de su atractivo bigote en la mismísima base de esa polla.

Gonzo se puso con sus piernas peludas de rodillas en la cama, el pecho y la cabeza en el colchón y el culo en alto, igual de peludo para dejarse follar. Cano acopló la polla a pelo dentro de su agujero, se agarró a su cuerpo y comenzó a taladrarlo desde arriba. Si se estaba pensando lo de hacérselo con más tios de ahora en adelante, ese culazo le valdría para tener las cosas más claras.

El cámara también tenía una gran responsabilidad en esa decisión, porque el fajo de plata incluía follárselo a pelo, desvirgar ese culazo y hacerle sentir cosas que nunca antes había experimentado. El tio resultó tener un agujero tragón y después de unos grititos de dolor, escuchar de su boca que la follada estaba siendo bien rica, le dejó más tranquilo.

Ya que estaba experimentando cosas de hombres y eran tres, qué mejor que irse a casa con una doble desvirgada. Gozó recibió a Cano sobre sus piernas con mucho gusto. Era tan guapo que los tios acababan por follárselo con ganas, pero cuando le daban la oportunidad, el cachorrito se convertía en un león. Cano empezó a saltar sobre la polla del chaval pajeándose hasta que le vino el gusto. Se le hizo raro y a la vez le provocó nuevas sensaciones correrse encima con una pija perforando su agujero.

Gonzo fue muy hábil dando ese último toque mágico y certero, metiéndole la polla desde abajo para ayudar a que se sacara la puta leche. Después se quedó tumbado en la cama, haciéndose un pajote mientras el cámara le daba de comer rabo. La boca llena y los cojones a punto de explotar. Fijó la mirada en su pito y observó atento los fuegos artificiales que escupía su polla, con chorrazos de altura que caían sobre su mano y su pierna mojándolo todo.

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