Ralf Popu hunde su gorda polla en un fleshjack | Bentley Race

Menudas se las gastan algunos chavalitos de dieciocho, con unos super rabos gruesos, largos y de enormes dimensiones para procrear y para dar mucho pero que mucho gusto. El loquete de Ralf Popu regresa al estudio para volver a magrearse la polla, solo que esta vez Bentley le tiene preparado un juguetito muy especial.

Cuando Ralf ve por primera vez un fleshjack, su reacción es como la del que descubre el fuego, miedo e incertidumbre. ¿Su pedazo polla entrando por un agujero tan sumamente estrecho? Naaaa. Bentley le enseña el secreto. Le presta un bote de lubricante. Un buen chorrete en la punta del nabo, te lo distribuyes bien por toda la polla, otro chorrete en la entrada del fleshjack, mojando bien la abertura de esos labios de goma.

La cara de Ralf es un poema cuando, incrédulo, va observando cómo su gigantesco y gordo rabo se va colando por ese tubo. Primero se echa unas risas alucinando, después se queda embelesado por el soniquete de la succión. No puede parar de meter y sacarla entera. Le mola el juguete. Pronto descubre que no lleva ni un minuto y ya está deseando vaciarse los huevos. Su pollón tan apretado no aguanta más ahí dentro a ese ritmo.

La pasividad con esta herramienta no es buena. Un poco de actividad física le hace olvidarse de lo que necesitan sus huevos y pasa a la acción, dejando el fleshjack entre dos cojines, follándoselo a pollazos, cascándose las pelotas.

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