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William Seed se folla el culazo de Derek Bolt a lo bestia en la cama | MEN

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Ese momento tenía que llegar. Derek Bolt era demasiado libre como para atarse a un solo hombre. Llegó un tiempo en que hacerlo con su chico ya no le decía nada, en que hasta rehuía de sus besos. Ocurrió sencillamente sin más, cogió la puerta y salió por ella en el momento oportuno en que un tiarrón guapo y chulazo subía por las escaleras.

Derek no se dio cuenta por la situación, pero William Seed ya se le quedó mirando de arriba a abajo, sobre todo por el torso que tan bien rellenaba la camiseta y por el enorme culazo que era un auténtico reclamo para su fiestera polla. No fue hasta que volvió de la tienda que volvió a subir las escaleras y el destino quiso cruzales de nuevo, cuando fue Derek el que se fijó en el atractivo de ese chaval de cara guapa y tan cachas como él.

Se pasaron la tarde comiendo fuera al sol, hablaron de comidas nutritivas, de deporte, del gym y dejaron para el final las cosas que más les gustaba hacer en la cama, cuando se pegaron el lote en el descansillo de las escaleras, intentando quitarse la ropa antes de llegar siquiera al dormitorio del piso de Will.

Will lo gozaba cada vez que penetraba con su gorda polla la boca de ese maromo. Lo tenía tumbado en la cama, todo lo grandote que era, los brazos por encima de la cabeza, tan fuertes, con los sobacos peludos. La cara ladeada, apretada con una de sus manos para que no se escapara, la otra en uno de sus prominentes y espectaculares pectorales, dándole rabo sin parar.

Tan pronto acabó de contentarle dándole rabo por la boca, acudió raudo hacia su ojete. Con prisas se puso un condón y penetró ese culazo enorme pero apretado. Era impresionante metérsela a un tio así de musculoso, ver todo su cuerpo meciéndose al compás de la follada, con unas nalgas enormes a tu disposición para hundir la polla entre ellas y hacerse el valiente.

Por mucho que lo penetrase y lo taladrase como un conejo por detrás, parecía que para ese culazo nunca iba a ser suficiente. William lo dio todo en la cama. Todos sus músculos en tensión, en posición de flexiones con los pies en el colchón y las manos apoyadas en su espalda. Le machacó el culo a lo bestia. Derek había encontrado a un hombre que sabía darle lo que necesitaba en ese momento. Puede que dentro de unos minutos necesitase otra cosa de otro distinto, pero de momento disfrutó de ese pibón que conseguía despertarle todo sólo con mirarle a la cara.

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