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Clark Reid, Jake Preston, Alpha Wolfe, Spikey Dee, Kane Fox y Greg Dixxon sacian el hambre de rabo de Joey Mills metiéndole un bukkake con sus largas y grandes pollazas | MEN

Joey's Hungry Bukkake

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Los chicos le llevaron al salón a ciegas, con una venda puesta en los ojos. Era la bandana de uno de ellos y olía a su perfume. Joey Mills escuchó varias voces, algunas conocidas, otras no. Uno de ellos le empujó de los hombros hacia abajo obligándole a hincar las rodillas en el suelo y sólo entonces le quitó la bandana de los ojos. Clark Reid, Jake Preston, Alpha Wolfe, Spikey Dee, Kane Fox y Greg Dixxon estaban en calzones, formaron un círculo en torno a él y empezaron a bajárselos.

La primera bajada de gayumbos fue todo un espectáculo. Un pollón largo como él solo, dando bandazos de un lado a otro, naciendo de una buena mata de pelos. El segundo la tenía tiesa y se le impulsó con la goma rebotando hacia arriba. El tercero la tenía incluso más larga que el primero, más blanquita y uniforme, bastante gruesa. Se mecía de lado a lado pero más lentamente, lo que daba una idea de que era más pesada. El siguiente la tenía morcillona, casi igual de larga que la de los anteriores y casi estaba a punto de ponerse en ángulo recto. Las otras dos no desmerecían al resto, uno con anillo en la base y el que quedaba la tenía más dura que una roca, que por mucho que meciera las caderas para emular al resto de tios y alardear de tamaño de rabo, se le quedaba parada y bien tiesa.

Miró hacia arriba. Chicos guapos, todos zarandeando las pijas sobre su cara y empezando a pajeárselas. Un paraíso de rabos todos para él solito. La primera pirula que se cazó a degüello fue la de Kane. Al metérsela por la boca, más de la mitad y sentir el roce de sus dulces labios amasando su polla, Kane cerró los ojos, echó la cabeza hacia atrás y gimió del puto gusto.

Aunque su apetito era voraz y les habría comido las pollas hasta deslecharles en menos que canta un gallo, esos tios se merecían una comida en condiciones, dedicando a cada uno el tiempo que merecía. Les hizo formar fila y uno a uno fueron pasando por sus manos y por su boca. El primero fue Spikey. Era el más jovencito de todos y también el que más larga la tenía.

El tamaño no fue un problema para Joey, que le cogió por los huevetes y se la comió hasta las trancas, hasta tener ese pelámen joven de pelitos fuertes y negros metiéndosele por la nariz. Los chicos miraban la mamada pajeándose. Joey se fijó que el más veterano de todos, Greg, pasaba un brazo por encima del hombro al guaperas de Jake. Ambos conformaban una parejita bien guapa y hubiera dado lo que fuera por ver cómo se daban por culo el uno al otro. La intergeneracionalidad entre hombres en la cama le ponía cachondísimo.

Fue Jake el siguiente en pasar por su boca. Menudo pollón tenía el colega, duro y empinado formando una ligera curvatura hacia arriba com si fuera una banana. Para lo joven que era, le daba mil vueltas a muchos hombres. Se fue con una sonrisa en la boca a formar cola por detrás, mientras Greg ocupaba su espacio. Sin duda el pollón más grueso y venoso de todos. La veteranía era un grado.

Volvió a chupársela a Kane, que la tenía bien rica. Se la dejó encharcada de babas, por lo que cada vez entraba mejor por su garganta profunda. Alpha, uno de los dose más cachas de todos, tomó el relevo. Cómo empoderaba el cabrón las caderas y las rodillas hacia adelante para entregarle todo su rabo. Fue el primero que se atrevió a cogerle la cabeza a dos manos y obligarle a tragar.

La tenía bien larga, pero le cabía entera en la boca. Al sacarla se quedó un segundo apreciando cómo colgaba para volver a chupársela de nuevo. Con la barbilla le dio golpes en los cojones cada vez que se la tragaba, mediéndolos entre sus muslos, calentitos y cargados de esperma. Clark, el chulazo por excelencia del grupo, el del torso y culazo más espectaculares, fue el último de la fila.

Se la comió con mucho apetito. La tenía suave y de un tamaño perfecto para calzársela hasta el fondo. Con él soltó los sonidos guturales más sorprendentes, poniendo al resto de chicos como perros. De momento su culito estaba prohibido, pero lo que sí iba a dejarse follar era la boca. Joey se tumbó en el sofá, dejando caer la cabeza hacia abajo al borde del asiento.

El primero en follarle la boca y hacerle un gag the fag fue Kane. Ese culito blanco, suave y redondito empujando una y otra vez para meterle la polla entera por la boca. La posición ayudaba a que los demás tios tuvieras las mejores vistas, porque podían ver la carita de Joey bien follada, el culito del tio que se la estaba metiendo y entre sus piernas la polla firme y los huevos taponando las narices del mamón.

El culito de Jake casi provocó que más de uno se corriera. Tan bonito y tierno. Jake la tenía duper dura y firme, así que para poder penetrar esa boquita se las tuvo que apañar e inclinarse más que el resto de chicos, elevando una pierna y apoyando un pie en firme sobre el asiento. A Greg le gustó esa postura y, con la intención también de alegrar la vista a los compis que venían detrás, la replicó.

Lo de Alpha fue más de escarvar. El muy cabrón puso las rodillas sobre el asiento, a cada lado de la cabeza de Joey y no sólo le metió el rabo dentro, sino que meneó el culete para tocarle con el pollón al fondo de la garganta, paseando sus huevazos peludos por todas las napias de Joey, que agradeció esa caricia. La de Spikey se convirtió en un puto reto. Menudo mango y qué huevazos tenía el zagal.

Si le metía más de la mitad del pollón dentro de la boca, los cojones le taponaban las fosas nasales impidiéndole respirar. Aún así, le dejó su hueco y un espacio para que pudiera disfrutar. Fue el único que logró atragantarle y sacarle una pedazo de arcada con muchas babas, aparte de lágrimas y la cara sonrojada. Intentando retomar la respiración, Joey volvió al centro del círculo, con todos esos tios pajeándose alrededor.

Seis tios pajeándose sus pedazo de pollas, gimiendo, cada vez rodeándole más de cerca, juntando sus pies, sus piernas. Mirara donde mirara había rabo para comer. Se merendaba uno y usaba las dos manos para coger los mangos de los que estaban justo al lado. Intentó complacer a todos, pero ya les tenía a punto de nieve gracias a sus ojazos azules cada vezque miraba hacia arriba, a ese culito apretado y bonito que se posaba sobre los talones y que admiraban desde arriba.

No pudo esperar a que se le corrieran encima. Joey se agarró el pollón, se lo masturbó con la visión de todos esos hombres, de todas esas pollas duras por él y se corrió soltando la lefa en la moqueta. Se retiraron un poco con la intención de poner la guinda final a esa fiesta entre machos. Alpha posó el glande sobre la lengua y le tiró fino, mojándosela y disparando hacia el fondo de su boca.

Había abierto la veda y Joey se encargó de excitarles todavía más, escupiendo por la boca su semen, que cayó colgando por su barbilla sobre su cuerpo delgadito. Clark eligió correrse en su hombro y el pecho mientras Kane le depositaba unos buenos grumos de leche en la boquita. Cuanto más esperma tenía encima de la cara y los morros, más ráoido se la meneaban esos cabrones, cachondos perdidos.

Joey se giró rápido para recibir el regalo de Jake. El chaval sabía lo que hacía cuando se pajeó rebozando su pene por encima de la semilla del resto de tios que ya se habían corrido. Unió su leche a la de los demás, dejándole una barbita blanca. Joey se la chupó, con todos los colgajos colgando de su barbilla. Greg volvió a agarrarse a Jake para correrse. Dobló las piernas, se mantuvo en pie sobre las puntas, le temblaron y le soltó unos perdigones dentro de la boca.

A esas alturas, estaba seguro de que ningún tio rechazaría que les mamara a todos las pollas con el semen de los demás en la boca y así fue, todos recibieron con gusto una ronda. Faltaba Spikey, que no sólo la tenía más grande, sino que demostró que era el que disparaba más fuerte. Más fuerte pero no más hábil. El cabronazo consiguió que el resto de chicos le vapulearan y alabaran su corrida cuando empezó a soltar lechazos que salieron lanzados hacia el frente con una potencia asombrosa.

Las piernas de los que tenía enfrente corrieron la misma suerte que la cara de Joey, que sonreía vicioso con todos esos disparos sobrevolando su cabeza, mojándole la cara, el pelo y todo lo que había detrás de él. Con las pollas corridas y colgando, le cogieron cubierto de semen y se lo llevaron a hombros. Joey esperaba que no fuera la ducha ese lugar, sino la cama, donde pudieran darlo todo y follarle el culito a pelo. Necesitaba tanto esos rabacos como el comer.

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