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Edipo da de comer de su enorme pollaza a Sahid y a Rob Angel y acaba follado a pelo y comiéndose un buen rabo cargado de leche | Latin Leche

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A la luz del sol que entraba por la ventana, Rob Angel fue pasando la mano por el torso de Edipo hasta llegar a su tranca. Con la palma de la mano le rozó el atributo que estaba morcillón y la polla se meneó grácilmente delante de sus narices creciendo un poquito más. Al volver a rozarla, la tenía inclinada hacia adelante, más larga, más gorda, venosa, con el capuchón a punto de echarse hacia atrás para despertar al cipote.

No eran sólo estas caricias las que despertaban el rabo de Rob, sino también las manos y los besos, el roce del cuerpazo de Sahid que se lo estaba camelando por detrás. Edipo contempló de cerca esa polla maravillosamente iluminada, se la cogió con la mano, la despellejó a la fuerza y al ver su despampanante cipotón grueso, grande y con esa pedazo de raja escupe leches, se la metió en la boca como si fuera un helado de cucurucho.

Le besó el capullo, arrastró sus labios húmedos por encima proporcionándole placer, se la peló lentamente hasta hacer de esa polla morcillona un señor pollón tan duro, grande y fuerte, que lo veía capaz de penetrar cualquier cosa que le pusiera por delante. Se tumbó en la cama. Mientras uno le chupaba la verga, el otro le colmaba de besos, hasta que intercambiaron los papeles y el machote de Sahid bajó a llenarse la boca cpon su gigantesco rabo.

Ver esa cara tan guapa y varonil tragarse su pene le dio un placer inmenso. Tres hombres calientes en una misma cama daba para mucho y todo bueno. Siguió dando rabo a Rob, que se puso de lado en la camita. Sahid le hizo la cucharita por detrás y le metió la pija a pelo, se lo empezó a follar. Hincó un pie en el colchón y dobló la rodilla para tener un puntal en el que aferrarse con fuerza para poder meterla más y mejor.

Todo el placer que Rob sentía rellenando su culo, lo expresaba con unas buenas mamadas. El chaval gemía de gusto con sus dos agujeros principales bien repletos de pollas. Sahid se estaba desmelenando. Con un muslo se encargó de levantar la pierna de Rob, se acopló bien detrás de él y le hizo suyo como nadie. Al ver esa fantasía, el rabaco de Edipo se puso bien tocho.

Lo que Rob tenía delante ya no era un pene normal, era un super pene gigante que apenas le cabía en la boca y aún así se encargó de abrirla a tope para chuparlo y darse le gusto. Las miraditas de soslayo que de vez en cuando echaba Sahid hacia adelante, animaban a Edipo, que estaba también deseando dar polla al chulazo. Reventó a pollazos la boquita de Rob follándosela bajo su atenta mirada, como si pareciera que él también quisiera lo mismo.

Se encargaron de poner a cuatro patas a Rob. El chaval estaba ya tan tierno, que hacerse con él y con su voluntad fue todo un paseo. Edipo se la coló por detrás también sin condón y pudo entrar con relativa facilidad gracias al trabajito que Sahid ya había hecho en ese agujero. Sahid, con ese cuerpazo atlético, tatuadito, cara guapa y barbita, era tan seductor que ni el propio Edipo se resistió a sus encantos.

Después de que Rob cabalgara sobre su polla, Edipo se convirtió en todo un jinete sobre su montura de lujo. Notó como esa polla larga y curvadita cargada de placer el penetraba le ojal con toda su fuerza. Le dio tanto gustito que se corrió encima. La lefa empezó a britar de la enorme raja de su cipote resbalando hacia atrás mojándole el pulgar y hacia adelante bañando de esperrma el resto de los dedos de su mano pajeadora. Rob le agarró el miembro y paseó su lengua alrededor del cipote para luego metérselo todo dentro de la boca y degustar esa exquisitez insensata.

Se colocaron cada uno al lado de Sahid dándole mimitos mientras este se dedicaba a hacerse un pajote a toda hostia arreando su pollón con la mano. Una mueca de gusto extremo en su guapísima y atractiva cara, guiñó un ojo, apretó los dientes y un chorrazo de esperma salió brincando de su rabo para caer al lado de su polla. Edipo aprendía rápido. Se inclinó y le hizo lo mismoq ue él había recibido momentos antes. Paseó su lengua alrededor del cipote llevándose con ella todo el semen calentito recién ordeñado.

Rob se acercó y relamió la lefa que Sahid se había dejado encima cerca de la base de la polla. Entre los dos le chuparon el rabo recién corrido, rozaron sus lenguas húmedas y se besaron con los morritos llenos de leche como un buen par de cerdacos. Acabaron rindiendo tributo al cuerpazo de Sahid, besito a besito, subiendo desde sus caderas hasta su boca.

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