Guido Plaza entrena el culazo del guaperas de ojos azules Seth Lion metiéndole toda la verga sin condón | Kristen Bjorn

Casting Couch #468

La cosa se estaba calentando en la cocina y no era preciamente el aceite. Guido Plaza tenía la pierna justo en el sitio adecuado para rozar con ella el pedazo paquete que se le marcaba a Seth Lion en la delantera de los gayumbos. Y de ese roce surgió el cariño, demasiado cariño para dos tios que apenas llevaban conviviendo en el mismo piso hacía unas horas.

Todo fue fruto de una casualidad. Al rozarle el paquete, Guido se quedó mirando a Seth, intentando pedirle disculpas. Como no le salieron las palabras, Seth lo tomó como una serie de intenciones, agarró a Guido del cuello, lo atrajo hacia él y miró su pierna pidiéndole más. Al final Guido acabó sobándole el paquete con la pierna a posta hasta que a ese cabronazo andaluz se le puso toda burra a punto de salírsele la polla por el lateral de los calzones.

Qué ojazos penetrantes, de intenso color azul claro. Al recibir su mirada, Guido se enterneció y se le puso bien dura. A momento tenía la mano de Seth en sus partes y la suya hizo lo mismo. Acercaron posturas y se dieron unos besitos, disfrutando del contacto de esas manos calientes sobando rabo ajeno por encima de la tela. Seth se levantó a la vez que se bajó los calzones y mostró a Guido su gran herramienta, un poderoso rabaco bien duro y tieso que se volvía más y más gordo a medida que se acercaba a la base.

Guido le regaló también su sacada de chorra, un rabo bien largo que salió rebotando y que creía como una preciosa banana hacia abajo. Seth se sentó en la mesa de la cocina, se abrió un poco de piernas y separó los brazos apoyándose, esperando a que Guido se acercara entre sus piernas y le comiera el palo. Qué gusto sintió al notar los labios y la lengua de ese chorvo congraciándose con su dura polla.

El pellejo se le vino hacia atrás, el glande se puso grande y durísimo a punto de reventar y la polla se le hinchó de venas. Seth le devolvió la mamada. Esa polla era mucho más larga y grande que la suya y le costó metérsela en la boca. Qué buen chorrazo le hubiera metido Guido en esa carita guapa con esos ojazos que le miraban desde abajo, justo cuando estaba rebozando el pene contra su barba.

Lo hubiera hecho de no haber sido porque estaba deseando probar su culo. Un culo redondito y blanco, ver sus ojos implorando polla y esa cara llena de placer al recibir una buena dosis de vitamina por el ojal. Acabó penetrándole en el mismo suelo, sin condón, a la vez que domaba su polla con la mano y se la pajeaba hasta hacer que expulsara leche.

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