Nico Coopa se folla sin condón al jugador Evan Knoxx y a su entrenador Max Lorde en las taquillas de los vestuarios | Next Door

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«Joder tio, no hagas eso«, le dijo Evan Knoxx a su compañero de equipo Nico Coopa cuando este se bajó los gayumbos delante de él en las taquillas de los vestuarios, dejando su majestuosa pollaza larga rebotando sobre sus grande sy colgantes pelotas. «Vamos tio, como si no hubieras visto antes un rabo«, le contestó Nico. Después decírselo, Nico recordó que Evan nunca solía quedarse desnudo como los demás, que siempre evitaba ducharse cuando estaban todos en las duchas y le se le ocurrió una idea para descubrir si sus sospechas eran ciertas.

Volvió a bajarse los calzones delante de él, dejando su majestuosa pollaza larga colgando entre sus piernas. Tal y como suponía, a Evan se le puso tan dura que tuvo que taparse la empalmada bajo los gayumbos con las dos manos. Justo en ese momento entró en el entrenador Max Lorde por la puerta y Nico expresó sus sospechas bien fundadas de que Evan era gay.

Aunque Evan intentó dejar claro que no lo era, asustado por las consecuencias que eso podría traerle para jugar en el equipo, Nico seguía convencido, pero intentó hacerle ver que ser gay no era nada malo, que podría traerle cosas tan buenas como lo que estaba a punto de ocurrir y es que tanto a él como al entrenador les gustaba experimentar cosas nuevas. Nico empezó a besar al chico por le cuello, el entrenador se acercó a ellos haciendo lo mismo y enseguida los tres estaban pegados a la pared de los vestuarios dándose el lote.

Con tanto morbo, a Nico se le puso dura. Evan echó mano a su miembro erecto y se lo masturbó antes de agacharse entre los dos y empezar a comerles las pollas. La de Nico le dejó enamorado. Tremendamente larga y con unas buenas bolas colgando. La de Max era blanquita y super gorda. Giraba la cabeza hacia un lado y hacia otro y siempre tenía una buena verga para chupar.

Al levantarse, le soprendió que esos dos se agacharan para comerle el rabo a dos bocas, uno chupándole el falo con los labios y el otro limpiándole las pelotas a lengüetazos. Mientras Max pegaba las últimas caladas a su puro, Nico fue retirando del banco de las taquillas las zapas y la ropa que había encima. Enseguida Evan supo que le iban a trincar por delante y por detrás, que jamás podría olvidar lo que estaba a punto de suceder en ese banco.

Se sintió abducido. Le hicieron de todo y todo alucinante. Nico se peló la polla encima de su cara dándole de comer sus huevos colgantes, luego metió el rabo por la boca y se inclinó para chuparle la minga. Mientras tanto Max se dedicaba a lamerle y dedearle el ojete del culo. Nico le dio la vuelta, le abrió las piernas con sus fuertes manos y le encajó ese largo y estupendo pene por el agujero del culo sin condón.

De la agradable sorpresa, Evan se impulsó hacia arriba y miró a los ojos a Nico. Los dos pensaron lo mismo sin tener qu eexpresarlo con palabras. Pedazo polla super ajustada. Evan se dejó llevar, su cara seguía expresando un gusto infinito. Cerró los ojos, se tumbó y disfrutó, encantado con que ese chulazo le quisiera endiñar con el pollón.

Ni en esas circunstancias el entrenador pudo evitar ejercer de tal. Evan tenía la cabeza metida entre sus piernas, admirando sus bolas y la raja de su culazo y Max estaba diciendo a Nico cómo se la tenía que meter. Con lo que no contaba es con que poco después iba a ser el entrenador el que se pusiera a cuatro patas para recibir el rabo de Nico. Evan pensó si eso era lo mque hacían todos cuando se iban juntos a las duchas y se odió a sí mismo al pensar en todos los buenos momentos que se habría perdido.

Así que al entrenador le gustaban jovencitos, musculosos y potentes. Nico salió de su culo, miró a Evan palmeando el culo del entrenador como cuando los jugadores se tocaban el pandero en el campo de juego y le cedió el balón. Evan iba bien preparado, con su larga picha dura y dispuesta. Dirigió el mango con el pulgar hacia el interior del ojete caliente de Max y se la introdujo sintiendo un gusto infinito.

Con la de veces que el entrenador le había gritado, poder zumbárselo y joderle por detrás supuso una terapia efectiva. Se encargó de darle por culo desfogándose por todo lo que le había hecho pasar en el pasado, en el presente y, por si acaso, en el futuro. Pero las sorpresas no habían acabado. Nico se acercó por detrás de Evan dirigiéndole una sonrisa pícara. Por instinto Evan separó un poco las piernas, se inclinó tumbádnose sobre la espalda del entrenador y volvió a sentir la larga pollaza de Nico penetrando su ojal.

Los tres unidos por las pollas y los culos, meneando las caderas hacia adelante y hacia atrás, echando leña al fuego, carbón a la máquina, fundiéndose en un delicioso trenecito sin condones. Evan estaba en la gloria. Si enculaba hacia adelante, estampaba sus caderas en el culazo del entrenador, si sacaba un poco la polla de su culo, se estampaba contra los muslos y las caderas de Nico.

Evan volvió a ocupar su lugar en el banco de los vestuarios dejándose follar por Nico, corriéndose encima. Max avisó de que se venía encima y como un aspersor empezó a descargar chorrazos de semen que cayeron entre el cuello y los pectorales de Evan. Nico le sacó la polla del culo a Evan y se la meneó a toda hostia. Las vistas eran espectaculares, con sus pelotas colgando meneándose a la misma velocidad, bien pesadas. El cabrón dobló la srodillas y depositó el esperma en todo el agujero del culo de Evan, restregó el cipote por la leche y se la coló por el agujero. Ahora Evan podía comprender el buen rollo que había en el equipo y desde entonces no pensaba perderse ni uno solo de los encuentros en las duchas.

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