Rodra, Jony, Leo y Joel se follan sin condones en la isla de las fantasías con sus largos y gruesos rabacos en forma de bananas gigantes | Latin Leche

Fantasy Island

Mientras Leo miraba hacia el horizonte más allá del mar, pensó en la de veces que le habían preguntado a lo largo de su vida qué se llevaría a una isla desierta. Pensando en muchas cosas, había llegado a la conclusión de que no podría vivir sin sexo, así que se llevaría unos buenos chulazos bien pollones y lecheros para calmar esa sed y ese hambre de lujuria que le asaltaba en los momentos más inoportunos.

La zona de cruisin de El Dorado, era lo más cercano a esa experiencia. Allí, cuando se internaba entre los arbustos y recorría cada espacio observando a chicos desconocidos dando rienda suelta a sus pasiones, de rodillas comiendo rabos, recibiendo esperma sobre sus caras, dejándose rebanar los culos por enormes pollas desnudas, se sentía en plena libertad y se le ponía durísima bajo las bermudas.

Un trio donde un chico se la estaba comiendo a otros dos, le hizo detenerse más tiempo de la cuenta. Le gustaba lo que veía y no le hacía falta acercarse para sentirlo y vivirlo como propio. Los pantalones vaqueros de esos dos chicos a medio bajar por las pantorrillas, sus caras de satisfacción mientras el que estaba agachado les comía las pollas, uno de ellos, Rodra, que la tenía descomunal y que fue el primero en lanzarle una mirada de complicidad desde la lejanía invitándole a mirar y participar.

Leo iba dotadísimo. Su tranca grande y gorda se le marcaba bajo las bermudas y era visible desde bien lejos. El chaval que se la estaba mamando a esos dos, Jony, se dirigió hacia él, le bajó los pantaloncitos y descubrió ese enorme y gigantesco pollón que jamás había probado la boca d eun hombre. En cuanto la polla se enderezó, el pellejo que todavía recubría el glande, se corrió hacia atrás y dejó a la vista un hermoso y gordísimo cipote que enseguida se metió dentro de la boca.

Leo sintió una oleada de calor y gusto invadiéndole todo el cuerpo, apoyó la espalda sobre el árbol que tenía detrás y se dejó hacer mientras Rodra y él se miraban y Rodra disfrutaba también de su merecida mamada a manos de Joel. Miras sin poder tocarse daba puto morbo y aumentaba la tensión sexual de tal manera que cuando los cuatro se acercaron para empezar a follar y pajearse, a punto estuvieron de meterse unas corridas encima antes de tiempo.

Rodra puso el culo para que uno de esos dos se lo follara mientras el otro le chupaba la pija, pero se veia que el tio quería el pollón de Leo. A la vez que esos dos le daban gusto por delante y por detrás, él se aferraba a la polla de Leo con la mano, pajeándosela, sintiendo lo gorda, dura y venosa que era entre sus manos. De momento Leo continuó un buen rato como espectador, mirando cómo esos tres se intercambian para darse por culo sin condones.

Después de un buen rato de mirón, al final le dejaron hueco y pudo penetrar el estrecho culito de uno de los chavales con su grandiosa polla, mientras los otros dos se masturbaban sus mastodónticas pollazas observando cómo follaba. Las tenían enormes los muy cabrones, como dos bananas gigantes recién arrancadas del platanal, ligeramente curvaditas hacia abajo y gordísimas.

Una fina lluvia empezó a caer. Apremiaba irse a casa sin quedarse con el calentón. Leo y Rodra se pusieron mano a mano masturbándose las pollas frente a las caras de esos mamones que no paraban de chupar buscando semen. Leo fue el primero en correrse, expulsando por su pene cinco buenos chorrazos bien cargados. Rodra pidió refuerzos a uno de los chicos para correrse. Quería que le metiera la polla por el culo. Así lo hizo y Rodra por fin pudo sacarse toda la paja de los huevos.

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