Un chulazo con una buena polla se folla a Joan a pelo encima de la pila de troncos | Latin Leche

Mati estaba buenísimo, pero el chulazo que ahora se lo lleva por la manita en dirección al bosque, está igual de buenorro. Joan aún no se ha podido recuperar de su ojete bañado en leche. Le da la sensación de que los tres maromos de esa casa van a gozar uno a uno de su trasero para después hacer equipo y darle rabo entre todos como una buena pandilla. Pensar en esa idea, le pone muy caliente.

Siempre había querido esto. Había reprimido sus instintos tantas veces que ahora lo tenía claro. No había nada más liberador que practicar sexo. Joan pensaba en ello mientras se rendía a ese machote que ahora lo aprisionaba contra el tronco de un árbol, besando su cuello, comiéndole la boca, apretado cuerpo con cuerpo. Podía sentir la polla dura en su entrepierna y la tenía muy pero que muy grande y gorda.

Se lo llevó al lugar donde partían la leña, lo sentó sobre un tocón y se sacó el mango de su hacha. Antes le hizo prometer que haría todo lo que él le dijera. Joan asintió rindiéndose ante los encantos de ese chulazo. Le tocó el paquete, metió una mano por debajo de su camiseta para tocarle el musculado torso. Era increíble. El chulazo se puso delante de él a desabrocharse el botón de los patalones y bajarse la cremallera. Le encantaba ver hacer eso a cualquier tio cuando iba a los baños. Tenía mucho morbo.

Ahora no era para sacársela y mear, era para darle rabo y que se lo comiera, que era mucho mejor. La tenía todavía dormidita. Aun así ya era bien gorda y larga. Tenía por delante el reto de despertar toda su fuerza y dejarse sorprender con el tamaño que adquieriese. El chulazo se agarró la camiseta mordiéndola con los dientes para así poder bajarse los pantalones con las dos manos.

Las mismas manos que colocó sobre su cabeza siguiendo el movimiento de la mamada. La verga crecía cada vez más dentro de su boca y cada vez se le hacía más dificil tenerla toda dentro. Había pasado de flácida a morcillona y cuando alcanzó ese nuevo grado, el tio le hizo sacársela de la boca y le ofreció un bailecito inolvidable con el rabo, meneándolo y haciendo el helicóptero. Con eso buscaba ponerlo cachondo, alardear de su virilidad justo delante de su jeta.

Él seguía chupando para ponerla más dura. Le gustaba palparle los cojones mientras lo hacía. El chulazo le cogió la cabeza, se la puso de lado cogiéndolo del cogote y la barbilla y le folló la boca con la intención de que se la comiese entera. El reto era posar esos lindos labios en los pelos de la base. Casi lo consigue. Se conformó con ver la piel de su polla retraída hacia atrás, arrugándose junto con la bolsa de sus pelotas.

Le dio por culo sin condón en el pequeño improvisado aserradero, el chaval apoyado contra la pila de troncos y él detrás, dándole por detrás mientras seguía sacándose la ropa y quedándose en bolas. Dobló un poco las rodillas, le plantó las manos en las nalgas y le metió una tunda de pollazos a esa putita.

Cuando un tio se deja preñar el culo, el boca a boca corre como la pólvora, pero los tres amigos apenas habían tenido tiempo de hablarlo, así que el chulazo, muy decentemente, le sacó la pija del culo y disparó con fuerza la leche sobre su cuerpo. El primer chorrazo que le descargó fue la hostia, largo y caldoso, mojándole el costado casi por debajo del sobaco y dejando el resto de la lefa encima de uno de sus cachetes. Menuda manguera. Prometió presentarle a otro amigo. Pues que vaya pasando el siguiente.

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