Rhyheim Shabazz domina el culazo de John Thomas sin condón con su larguísima polla | Tim Tales

Lo conoció en un barrio, en una de estas canchas callejeras, echándose unos tiros a la canasta. John Thomas se sentó en un banco, al otro lado de la verja. Rhyheim Shabazz no llevaba calzones. Cada vez que se movía driblando a algún oponente imaginario o saltaba para lanzar, su largo y enorme rabo golpeaba contra la tela de los pantalones desplazándola hacia arriba con fuerza.

John respiró hondo, intentando no imaginar los hostiazos que le gustaría recibir en su cara con esa manguera, traspasó la verja y le propuso jugar a un 21. Si John ganaba, se quedaba el honor, si ganaba Rhy, dejaría que se lo follase. Todo o nada. Por supuesto John se dejó ganar y acabó en volandas en los brazos de ese chulazo fornido que le paseaba desnudo por la cocina del apartamento.

El tio le agarraba bien por el culo con sus enormes manazas. Tenía miedo que lo dejase caer, de que su larga y enorme picha rozasen la raja de su culo. Se la había visto y era enorme. Larga como una vara, ligeramente dobladita hacia arriba y un lado. Veintitrés centímetros de rabo que nacían de una buena pelambrera de pelos rizados que se convirtieron en su meta.

Se atragantó a posta. Nada le apasionaba más que sentir en el bigote esos pelos rizados, pero con el rabo follándole la garganta. Mientras una gran mano se posaba sobre su cabeza agarrándolo como si fuera una pelota de baloncesto, le soltó una arcada con la polla entera dentro de la boca. Rhyheim era un tio alto, musculoso, de gran envergadura. Se puso detrás de John y le metió su larguísima y fina polla a pelo por el culo en la misma cocina.

Después se lo llevó al sofá, se puso encima de él dominando la situación y le metió la tranca hasta los huevos repetidas veces. Sus cabezas pegaditas, frente con frente, nariz con nariz, mirándose, escuchando de cerca sus gemidos, respirando su aliento, mientras la enorme pija entraba y salía completa con una inusual facilidad. Rhy se cascó una paja encima de la boca de ese guapo chavalito, alimentándole con leche de campeón.

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