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Ray Diesel mete a pelo sus veinticinco centímetros de rabo en la boca y el culazo del guapísimo Andrea Novak | Fucker Mate

Pumped and rewarded

Al dar un paso al frente y entregarse a ese pedazo de macho, a Andrea Novak le invadió una sensación de calor y descontrol como jamás había experimentado antes. Se le abrió el agujerito del culo, el mismo que ahora palpaba Ray Diesel con la yema de sus dedacos tan grandes que parecían pollas. Ray le sacaba casi una cabeza de altura y su paquete quedaba justo a la altura de su vientre, donde pudo sentir el poder de una gigantesca pollaca.

La tenía hacia abajo, haciendo la forma de una apetitosa y gigantesca banana, formando una curva interminable que bordeaba sus huevos y se internaba entre sus piernas. Andrea no podía dar crédito, le parecía impensable que un tio pudiera tenerla así de grande. Tiró de la goma y descubrió que era de verdad, que toda esa curva era rabo y se encontró frente a frente con un pollón descomunal, largo, gordo, morenote y venoso todo para él.

Miró a Ray con unos ojos brillantes y alucinados, se agachó un poco más para recoger la polla con la lengua, introducirla en su boca y degustar con una buena mamada cada uno de esos veinticinco centímetros. Posó una mano en la base del rabo y todavía tenía espacio para colocar otra a la vez que se la chupaba. Ese pirulón era tremendamente grande como para poder hacer las tres cosas.

Tenía la forma perfecta, curvadita hacia abajo, para metérsela por la garganta y lo hizo. Con un par de huevos, se la metió hasta la base. Ray la tenía durísima y como para no tenerla así con ese chulazo comiéndole el tronco, guapísimo, con esas miraditas provocadoras que le lanzaba desde abajo, su cuerpo musculadito al fondo, con ese torso algo peludete y tan varonil y ese culazo sobresaliente y redondito que le llamaba poderosamente.

Dejó que disfrutase un poco más de su rabo. El chaval estaba en su salsa, cerrando los ojos, paseando el miembro por encima de su cara, rebozándoselo por encima, sintiendo su calor, su dureza, poniéndose cachondo mientras una polla gigantesca le rozaba la frente, la nariz y las mejillas. Ray se tumbó en la cama y dejó que Andrea le manejara la polla a su antojo. Lo hacía muy bien.

Imposible resistirse a la mirada de esos ojazos, a cómo le agarraba la polla y se azotaba con ella, le puso a cuatro patas, le comió todo el culo y presentó su rabo al agujero, dejádnole el capullo a punto de entrar. Al sentirlo tan caliente y grande, a Andrea se le dilató el ojete, meneó el trasero hacia adelante y atrás haciendo deslizar el cipote y el pene por la raja y en una de esas la polla se coló dentro toda desnuda.

Al principio costó. Entró super apretada y Andea tuvo que acostumbrarse en tiempo record al tamaño de ese diámetro. Una vez lo consiguió, él mismo comenzó a culear hacia atrás masturbándole la cigala. La sentía enorme y le daba un gustazo tremendo. Acabó gimiendo, con la cabeza recostaba en un cojín y Ray penetrándole a toda hostia por detrás, empotrándosela entera hasta los huevos.

Ray se tumbó y Andrea aprovechó el momento para cabalgarle el pollón. Hizo una sentadilla sobre sus piernas insertándose el trabuco y se la empezó a cascar con el culo. Las vistas de Ray eran sublimes. Su enorme miembro penetrando ese culazo y a la vez viendo cómo a Andrea le colgaba toda la dote entre las piernas y es que el chaval estaba muy bien dotado también con un buen rabo y unas buenas bolas. Podía sentir el golpeteo de sus cojones sobre los suyos. Una paliza deliciosa.

Volvió a trincarle a pelo por la retaguardia y luego bocarriba. Follarse ese agujero le estaba volviendo loco. Andrea estaba riquísimo y todo le gustaba de él. Le encantó su forma de revolverse en la cama y disfrutar de la follada. A veces le sorprendía, como cuando se hizo un ovillo recogidito de lado, con las rodillas hacia el pecho para sentir bien adentro su polla y eso le ponía cachondísimo.

En esa postura podía observar la suavidad de sus curvas masculinas, sus biceps, sus muslazos, su culo, el perfil de su bigote mojadito sobre los morros que todavía conservaban el sabor de su polla. El cabrón sabía lo que se hacía, porque la chorra entraba más apretada y ajustada que nunca. Le giró un poquito para dejarlo bocarriba y quizá no debería haberlo hecho tan pronto, porque al mirarle a los ojos y verlo tan entregado a él, completamente abierto de piernas, Ray se vino arriba y no aguantó la eyección de leche que le subía como un flujo embriagador por las pelotas.

Mientras Ray se la sacaba del culo y se la meneaba a punto de correrse, Andrea se giró rápidamente sobre la cama para dejar la cabeza justo debajo de sus piernas, abrió la boca y un flujo de semen se internó en el fondo de ella, espeso y calentito. Ray se soltó la polla, que se le quedó rebotando y soltando otra ristra de lefazos que volvieron a rellenar la boca de ese mamón y le dejaron un rastro de calcio en la comisura de los labios y la barba.

Así, con la cara bien sucia, Andrea se cascó una paja y se corrió encima. Ray le limpió la lefa de la barba recogiéndola con sus dedos y llevándola a la boca de Andrea, que con gusto le relamió el postre que llevaban encima. Durante un ratito se quedó recostado en la cama, corrido, con la lefa en su boca y su cara y apreciando cada detalle de ese hermoso pollón colgando entre las piernas de Ray, tan alucinante e insaciable.

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@ fotos por Oscar Mishima

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