Jordi El Niño Polla, Xander Corvus, Keiran Lee y Carlo Carerra rellenan de polla todos los agujeros de la madre de su colega y se corren encima de su cara para celebrar su cumpleaños | Brazzers

My Friends Fucked My Mom!

Sentar la cabeza y echarse novia eran cosas que no entraban en los planes ni del más jovencito Jordi El Niño Polla, ni de los treintañeros Xander Corvus y Keiran Lee ni del veterano entrado en los cuarenta tacos Carlo Carerra. Pasarlo bien con los colegas echando unas partidas a la play y salir de fiesta cazando un coñito diferente cada día era su mondus operandi de vida.

Por cumpleaños como ese que estaban a punto de vivir era por lo que les encantaba seguir como hasta ahora. En cuanto la madre del cumpleañero trajo la tarta de su bebé, a todos se les fueron los ojos hacia su escote, del que colgaban unas peras enormes. Los demás ya estaban más acostumbrados a ver domingas así de grandes, pero Jordi flipó en colores. Todos sabían de su gusto por las tetas grandes y lo dura que se le ponía la picha. Una vez en una terraza de bar el cabrón se corrió encima sin tocarse, sólo con el leve roce de los gayumbos, que se tuvo que tirar encima la fanta para tener una coartada con la que poder levantarse.

Xander se le quedó mirando y le hizo un gesto para que fuese a por esas tetas, ahora que el hijo estaba distraído, concentrado en ganar la partida. Jordi se las ingenió para ver las domingas y es que, a pesar de ser el más jovencito, a todos les venía bien su ingenio para hacer que las pibas cayesen como moscas, su ingenio y lo grande que tenía la polla.

Ryan Conner, la madre del cumpleañero, ahora soltera, no es que fuera un angelito precisamente. Sabía cuando un chaval se pirriaba por sus pechos, así que se los sacó por le escote y derramó nata por encima. Cuando Keiran se acercó para ver qué tal se lo estaba pasando el chavalín, se lo encontró metiendo la cabeza entre las tetas y chupando nata como un cerdo.

Desde luego la tia estaba cañón. A Keiran se le puso durísima y no dudó en apartar de un manotazo a Jordi y ser el primero en sacarse la pija antes de que él lo hiciera y la dejara sorprendida. Pero Keiran no tenía nada que envidiar. Al sacarse la verga por la bragueta, grandísima, larga y encapuchada, Ryan se puso melosa y se bajó los vaqueros ajustados para que se la follara. Keiran se la trajinó a pelo por detrás mientras Jordi rodeaba a los dos buscando el ángulo en el que poder ver esas tetazas rebotando por la follada.

Enseguida Xander y Carlo se dieron cuenta de que los otros dos tardaban mucho en volver, así que dejaron al cumpleañero solo jugando a la play y se dirigieron a la cocina. Xander se subió a la encimera y dio de comer rabo a la rubia. Keiran se retiró para que el más veterano tuviera los honores. Carlo se puso detrás de ese culazo, se quitó el cinturón, se desabrochó la bragueta, sacó la chorra morcillona y la estampó contra las nalgas, se chupó los dedos con saliva para lubricarse el rabo y se la enchufó por detrás.

Entre los tres se iban turnando para darle minga por delante y por detrás y Jordi ya estaba hasta la polla. Siempre le hacían lo mismo. Le usaban para atraer a las chicas y dejarlas cachondas y después le dejaban aparte sin poder pillar cacho, ahí pajeándose y mirando cómo los demás la metían. Le decían que todavía no tenía edad para hacer algo tan grande y tan cerdo como eso.

Pero bueno, estaban de cumple, les había dejado en bandeja una tia con unas buenas peras, había que tener un detallito con el chaval. Los tres se miraron y accedieron a dejarle via libre. Le aplaudieron y jalearon mientras se dirigía con su robusta polla tiesa a punto de insertarla dentro del coño. Cuando vieron que el roce del cipote con los labios no le hacía correrse como un primerizo y aguantaba las primeras empotradas, chocaron los cinco y empezaron a tratarlo como a uno más de la pandilla con derecho a follar en grupo.

La hicieron arrodillarse y la rodearon con las cuatro pollas enormes y tiesas sobre su cabeza. Se enganchaba con las manos pajeando dos rabos mientras usaba la boca para comer un tercero. El cuarto se tenía que conformar con esperar su turno. Todos los agujeros de esa tía estaban demasiado apetitosos como para dejar alguno abierto. Xander se tumbó en el sofá, la rubia se calzó su polla sentándose encima y Keiran acudió por detrás para metérsela por el culo mientras por delante Jordi y Carlo le taponaban la boca con sus grandiosas pollazas.

Todos probaron todos y cada uno de sus agujeros. Mamadita para tener bien lubricada la polla y después a meter por el hueco que se quedaba libre, turnándose para que todos pudieran gozar del coño y meterla por su estrechito ano. La pusieron bocarriba para entonar las pollas y es que no había nada que les pudiera poner las pijas más firmes que ver unas tetas grandes rebotando al ritmo de la follada.

La abrieron de piernas sobre el sofá y fueron pasando de uno en uno en fila. Primero mojaban la chota en su chochete y acto seguido sacaban la polla y se la metían por el agujero del culo. Esa mezcla de sensaciones en sus rabos, pasar de la dulzura de la vagina a lo apretadito del esfínter, les volvía locos. La pusieron de nuevo de rodillas y acudieron a ella pajeándose para correrse encima.

Ryan agarró la verga de Carlo y no paró de frotarla hasta que le sacó toda la leche. A Jordi no le importó que ella se acercara a comerle los huevos con la boca llena de la lefa de su colega. Le gustó tanto esa guarrada que terminó depositando toda la descarga de los huevos en su boca dejándosela llenita de leche. No le había dado tiempo a saborear tanta lefa cuando Keiran y Xander llegaron por las bandas y se corrieron en su cara.

Ese era el pastel de cumpleaños que se merecían esos cerdacos, una tia con la cara y las tetas cubiertas de nata de hombre. Tenían todavía las pichas duras como para rematar la fiesta. La pusieron a cuatro patas en el sofá y siguieron dándole polla por detrás y por delante, trempando de nuevo preparados para una segunda ronda cuando vieron cómo el semen resbalaba por su cara y chorreaba de sus grandes y hermosas tetas.

El cumpleañero tampoco olvidaría ese día, cuando entró en la cocina y vio a su madre desnuda, espatarrada en el suelo, con las tetas, la cara y el pelo cubiertos de lefa y a sus cuatro supuestos colegas alrededor de ella, desnudos y con los rabos colgando. Con la boca llena de semen, su madre ya le avisó de que esos cuatro se quedaban a cenar y a dormir esa noche y de que si tenía más amiguitos así de bien dotados, se los trajera a todos a la fiesta.

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